26/03/2018
En el universo de los grandes proyectos de gestión y estrategia a largo plazo, pocas misiones son tan épicas y complejas como el desmantelamiento de una central nuclear. Hoy nos adentramos en la historia de Vandellós I, una instalación legendaria situada en Tarragona, España, cuya vida operativa fue solo el prólogo de una de las operaciones de clausura más fascinantes y meticulosas jamás emprendidas en el país. Lo que comenzó como una fuente de energía en 1972 se transformó, tras un incidente crítico, en un desafío de ingeniería, paciencia y seguridad que se extiende por más de medio siglo. Esta no es una historia de acción trepidante, sino de planificación maestra, ejecución impecable y una espera estratégica que definirá el futuro del emplazamiento.

Acompáñanos en este recorrido por las distintas fases de una misión que ha sentado precedente. Desde el cese de operaciones hasta el innovador concepto de la fase de latencia, exploraremos cómo un equipo de expertos, bajo la tutela de Enresa, ha gestionado este coloso de grafito y uranio natural, convirtiendo un problema complejo en un modelo a seguir. Analizaremos las etapas completadas, el estado actual y lo que depara el futuro para el reactor confinado, mientras su hermana, Vandellós II, continúa su propia aventura operativa en el mismo entorno.
El Evento Catalizador: El Incidente de 1989
Toda gran saga tiene un punto de inflexión, un evento que lo cambia todo. Para Vandellós I, ese momento llegó el 19 de octubre de 1989. Un incendio en la zona de turbinas marcó el fin prematuro de su vida comercial. Aunque la planta, con una potencia de 480 MWe y un diseño único de uranio natural refrigerado por gas, había operado con éxito desde 1972, este suceso aceleró su destino. No hubo una simple reparación; la decisión fue monumental. Mediante una Orden Ministerial del 28 de enero de 1989, se decretó el inicio de su clausura. Fue en este momento cuando la titularidad de la instalación fue transferida a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), la entidad que se convertiría en la protagonista de esta larga y metódica misión de desmantelamiento.
El Plan Maestro: Fases de la Clausura
El Plan de Desmantelamiento y Clausura de Vandellós I no fue una tarea improvisada, sino una hoja de ruta dividida en niveles, cada uno con objetivos claros y desafíos únicos. Este enfoque por etapas garantizaba la máxima seguridad y eficiencia.
Nivel 1: Preparación y Vaciado
La primera fase, que comenzó justo después de la orden de cese, se centró en la preparación del terreno. La tarea más crítica fue la descarga completa del combustible del reactor. Una vez retirado el corazón radiactivo de la planta, el riesgo inmediato se redujo drásticamente, permitiendo a los equipos de Enresa planificar y ejecutar los siguientes pasos con mayor seguridad. Esta etapa sentó las bases para el trabajo físico que estaba por venir.

Nivel 2: El Primer Gran Desmantelamiento de España
Esta fue la fase más visible y activa de la operación hasta la fecha. Enresa se encargó de desmantelar sistemáticamente todas las instalaciones, edificios y estructuras convencionales que se encontraban fuera del cajón del reactor. Fue una tarea titánica que implicó la demolición controlada y la gestión de miles de toneladas de material. El 30 de junio de 2003, Enresa marcó un hito en la historia nuclear española al completar este nivel. El éxito de esta operación no solo liberó una gran parte del emplazamiento, sino que también demostró la capacidad técnica del país para afrontar este tipo de proyectos. Al finalizar, solo quedaba en pie el edificio del reactor, ahora confinado y sellado, esperando su siguiente etapa.
El Intermedio Estratégico: La Fase de Latencia
Tras completar el Nivel 2, Vandellós I entró en una fase única conocida como "periodo de latencia". Lejos de ser un simple abandono, esta es una etapa de espera activa y estratégica que durará aproximadamente 25 años. ¿El objetivo? Permitir que la radiactividad de las estructuras internas del reactor decaiga de forma natural. Con el paso del tiempo, los niveles de radiación disminuirán significativamente, lo que hará que el desmantelamiento final (Nivel 3) sea mucho más seguro y sencillo para los operarios y el medio ambiente.
Desde el 15 de diciembre de 2004, con el visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), la instalación permanece en este estado pasivo pero vigilado. Un equipo de seguridad y mantenimiento de Enresa supervisa constantemente el emplazamiento, garantizando la integridad del confinamiento del reactor y gestionando los materiales radiactivos almacenados temporalmente. Es una misión de paciencia, una maratón de vigilancia que culminará cuando llegue el momento de afrontar el desafío final.
Comparativa de Unidades: Vandellós I vs. Vandellós II
Mientras Vandellós I duerme su sueño estratégico, su vecina, Vandellós II, sigue plenamente operativa. Ambas comparten un emplazamiento, pero sus realidades actuales son completamente distintas. Aquí te mostramos una tabla comparativa para entender mejor sus diferencias:
| Característica | Vandellós I | Vandellós II |
|---|---|---|
| Estado Actual | En fase de latencia (Nivel 2 completado) | En operación comercial |
| Misión Principal | Vigilancia y espera para el desmantelamiento final | Producción de energía eléctrica |
| Personal en Sitio | Equipo reducido de vigilancia y mantenimiento | ~300 empleados propios + ~220 de contratas (~800 en paradas) |
| Tipo de Reactor | Uranio Natural-Grafito-Gas (GCR) | Agua a Presión (PWR) |
| Próximo Hito | Inicio del Nivel 3 (desmantelamiento total) ~2028 | Parada anual para recarga de combustible y mantenimiento |
Vandellós II: El Legado Continúa
La Central Nuclear Vandellós II no es solo una instalación productiva, sino también un motor económico y social para la comarca. Con una plantilla fija que supera las 500 personas (y que se dispara durante las paradas anuales), su impacto en el empleo local es innegable. Además, la planta mantiene una política de integración activa con su entorno, colaborando estrechamente con ayuntamientos y consejos comarcales. A través de convenios, participa en iniciativas de educación, desarrollo de servicios médicos, formación y fomento del empleo, demostrando un compromiso que va más allá de la generación de energía.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué se decidió desmantelar Vandellós I en lugar de repararla?
Tras el incendio de 1989, las evaluaciones técnicas y económicas determinaron que la reparación y puesta en marcha de la central, bajo los nuevos y más exigentes estándares de seguridad de la época, no era viable. La clausura y el desmantelamiento se consideraron la opción más segura y responsable a largo plazo.
¿Qué ocurrirá cuando termine la fase de latencia de 25 años?
Una vez finalizado el periodo de latencia (aproximadamente hacia 2028-2029), Enresa presentará al CSN la documentación para iniciar el Nivel 3. Esta fase final consistirá en el desmantelamiento completo del cajón del reactor y todas las estructuras restantes. El objetivo último es liberar completamente el terreno, devolviéndolo a un estado seguro y sin restricciones de uso.
¿Es peligroso el emplazamiento de Vandellós I durante la latencia?
No. El emplazamiento está bajo una licencia específica y una vigilancia constante por parte de Enresa. El reactor está sellado y confinado, y los materiales radiactivos están almacenados de forma segura. Las medidas de control y monitoreo garantizan que no haya ningún riesgo para la población ni para el medio ambiente.
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