¿Qué es el monumento al lobo marino?

Los Lobos Marinos: Símbolo Eterno de Mar del Plata

16/07/2022

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Al pensar en Mar del Plata, una imagen se proyecta casi de inmediato en la mente de cualquier argentino: la imponente figura de dos gigantes de piedra custodiando la costa. El Monumento al Lobo Marino no es simplemente una escultura; es el alma de la ciudad, la postal obligada de cada veraneo y el testigo silencioso de millones de historias familiares. Emplazadas en la Plazoleta de la Armada Argentina, sobre la concurrida Rambla Bristol, estas dos figuras son mucho más que una atracción turística; son la certificación de haber estado en "La Ciudad Feliz", un ícono cultural profundamente arraigado en la identidad nacional.

¿Qué es el monumento al lobo marino?
que es una cuarzo arenita. El Monumento al Lobo Marino es una estatua ubicada en Mar del Plata, Argentina. La escultura consta de dos figuras realizadas en piedra, ideadas por el artista argentino José Fioravanti y esculpidas por el esloveno Janez Anton Gruden.
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Un Símbolo Nacido de la Historia: La Lobería Grande

Para comprender la verdadera razón de ser de este monumento, es necesario viajar en el tiempo, a una época anterior al turismo masivo, a los balnearios y a los edificios que hoy dibujan el horizonte marplatense. Antes de que la ciudad recibiera su nombre actual, la región era conocida como la "Lobería Grande". Este nombre no era casual; las extensas playas que hoy conocemos eran el hogar, sitio de descanso y apareamiento de inmensas colonias de lobos marinos. Estos mamíferos eran los verdaderos dueños de la costa.

Con el desarrollo de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX, las loberías fueron desplazándose, pero su recuerdo quedó grabado en la memoria colectiva. Por ello, cuando en la década de 1940 se proyectó el monumental complejo del Casino y el Hotel Provincial, se decidió rendir homenaje a esos habitantes originales. Las esculturas de los lobos marinos no son, por tanto, una elección arbitraria, sino un profundo reconocimiento a la historia natural y al origen mismo del lugar. Son un puente entre el pasado salvaje de la costa y su presente como capital del turismo argentino.

Los Artistas Detrás de los Gigantes de Piedra

La historia de la creación de estas magníficas obras es tan fascinante como las propias esculturas, ya que involucra a dos nombres clave, cada uno con un rol fundamental en el proceso.

La Mente Creativa: José Fioravanti

La firma que adorna la obra es la del prestigioso escultor argentino José Fioravanti (1896-1977). Él fue el cerebro, el artista conceptual que ideó las monumentales figuras. Fioravanti ya era una figura consagrada en el arte argentino, responsable de obras de enorme importancia nacional como el monolito del Kilómetro Cero en Buenos Aires, los monumentos a Nicolás Avellaneda y Roque Sáenz Peña, y las decoraciones escultóricas en la Casa Rosada. Su visión para Mar del Plata fue crear un símbolo que fuera a la vez poderoso, representativo y perdurable, una tarea que cumplió con creces al concebir a los dos lobos marinos como guardianes de la rambla.

Las Manos Ejecutoras: Janez Anton Gruden

Sin embargo, la tarea de tallar moles de piedra de semejante envergadura requería un tipo diferente de maestría. Aquí es donde entra en escena Janez Anton Gruden, un talentoso escultor y picapedrero inmigrante de origen esloveno. Fue Gruden, junto a su equipo de expertos artesanos, quien se encargó del trabajo físico y pesado de dar forma a la piedra, transformando la visión de Fioravanti en una realidad tangible. Según relató su hijo, Eduardo Gruden, no existió un conflicto de autoría, sino una colaboración profesional clara: "El creador fue Fioravanti, el que tuvo la idea, el laburo es una cosa pesada y cuando uno tiene varias cosas se las da a un tercero. Fioravanti tuvo una idea genial y mi padre la realizó". Así, la obra es el resultado de la unión perfecta entre el genio conceptual y la maestría artesanal.

La Construcción de un Ícono Marplatense

El proceso de construcción fue una proeza logística y artística para la época. Las esculturas se tallaron utilizando un material emblemático de la región: la piedra Mar del Plata, una cuarzoarenita extraída directamente de las canteras de Chapadmalal. Esta elección no solo garantizaba la durabilidad frente al salitre y los vientos costeros, sino que también anclaba aún más el monumento a su tierra de origen.

Las dimensiones de cada una de las figuras son colosales: seis metros de altura por trece metros de ancho. Su escala fue pensada para dialogar con la magnitud del Casino y el Hotel Provincial, creando un conjunto arquitectónico y escultórico de gran impacto visual. El emplazamiento no fue simultáneo; los registros documentales indican que para 1943 solo se había instalado la escultura orientada al norte. La segunda se colocó meses después, y para cuando el Hotel Provincial se inauguró oficialmente en 1950, ambos lobos marinos ya estaban en su puesto de vigilancia, listos para convertirse en leyenda.

¿Dónde se encuentran las esculturas de piedra de los lobos marinos?
Las dos esculturas de piedra de los lobos marinos son la postal que mejor sintetiza el espíritu veraniego de los argentinos. Se encuentran en la ornamentación escultórica del Casino y Gran Hotel Provincial y de la Rambla de la playa Bristol, el corazón de Mar del Plata.

Tabla Comparativa: Datos Clave del Monumento

Para resumir la información más relevante de estas icónicas esculturas, hemos preparado la siguiente tabla:

CaracterísticaDetalle
Nombre OficialMonumento al Lobo Marino
UbicaciónRambla Bristol, Mar del Plata, Argentina
Artista ConceptualJosé Fioravanti
Escultor MaterialJanez Anton Gruden
MaterialPiedra Mar del Plata (Cuarzoarenita)
Dimensiones (por escultura)6 metros de alto x 13 metros de ancho
Año de InauguraciónDécada de 1940
SignificadoHomenaje a la "Lobería Grande" y los habitantes originales de la costa

El Testigo Silencioso: Vandalismo y Resiliencia

A lo largo de sus más de 80 años de historia, los lobos marinos no solo han soportado las inclemencias del tiempo, sino también numerosos actos de vandalismo. Han sido pintados con aerosoles, grafitis y consignas de todo tipo. En 2019, tuvieron una particular seguidilla de agresiones: desde palabras como "Cacho" hasta pintadas de hinchas del club de fútbol Gimnasia y Esgrima de La Plata, pasando por mensajes vinculados a debates sociales como la ley del aborto.

Afortunadamente, la ciudad cuenta con un equipo dedicado a su preservación. La Dirección de Restauración de Monumentos Históricos, liderada por Constanza Addiechi, ha intervenido en múltiples ocasiones para limpiar y restaurar las esculturas, aplicando tratamientos especiales para que los pigmentos no dañen permanentemente la porosa piedra. Estos actos, aunque lamentables, demuestran la resiliencia del monumento, que siempre vuelve a su estado original gracias al cuidado de quienes entienden su valor patrimonial. Incluso han sido objeto de intervenciones artísticas, como cuando en 2023 se les colocó un collar de hojas de marihuana para promocionar una cumbre sobre cannabis, demostrando su estatus de ícono cultural vivo y en constante diálogo con la sociedad.

Preguntas Frecuentes sobre los Lobos Marinos

¿Quién esculpió realmente los lobos marinos de Mar del Plata?

La idea y el diseño conceptual fueron del famoso artista José Fioravanti, pero la ejecución material, es decir, el tallado de la piedra, fue obra del escultor esloveno Janez Anton Gruden y su equipo.

¿De qué material están hechos los monumentos?

Están tallados en "Piedra Mar del Plata", una roca cuarzoarenita muy resistente y característica de la zona, extraída de las canteras de Chapadmalal.

¿Por qué se eligieron lobos marinos para el monumento?

La elección es un homenaje a la historia de la ciudad. Antes de ser un centro turístico, la zona era conocida como la "Lobería Grande" por las enormes colonias de lobos marinos que habitaban sus costas.

¿Se pueden visitar libremente?

Sí, absolutamente. Las esculturas se encuentran en un espacio público abierto, la Plazoleta de la Armada Argentina en la Rambla Bristol, y pueden ser visitadas y fotografiadas de forma gratuita a cualquier hora del día.

En definitiva, los lobos marinos son mucho más que una simple escultura. Son los guardianes de la memoria de Mar del Plata, el telón de fondo de incontables recuerdos felices y el símbolo inconfundible de una ciudad que vive de cara al mar. Resistiendo el paso del tiempo, el viento y las mareas, continúan allí, estoicos, esperando a la próxima generación de turistas que, con una sonrisa, se tomarán la foto que certifica su paso por la eterna "Ciudad Feliz".

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