22/09/2018
En el panteón de los juegos de simulación y estrategia, hay un nombre que resuena con fuerza: SimCity. Su fórmula de construcción y gestión de ciudades sentó las bases de un género entero. Sin embargo, en 1996, la legendaria compañía LucasArts, famosa por sus aventuras gráficas repletas de humor, se atrevió a preguntar: ¿y si aplicamos esa misma fórmula... al más allá? La respuesta fue Afterlife, un juego que a simple vista podría parecer un clon de SimCity, pero que bajo su superficie esconde una propuesta tan profunda como hilarante. Este título nos pone en el rol de un Demiurgo, un "director espiritual regional", con la tarea divina (y diabólica) de gestionar simultáneamente el Cielo y el Infierno. Olvídate de los impuestos y el tráfico; aquí tus problemas son el flujo de almas, la eficiencia de los castigos y las recompensas, y mantener a raya a los Cuatro Surfistas del Apocalipso.

Una Propuesta Divinamente Original
El concepto central de Afterlife es brillante en su ejecución. No gestionas una, sino dos "ciudades" interconectadas. El Cielo y el Infierno son dos planos de una misma realidad que dependen de ti para funcionar. Tu principal recurso son las almas (o ALMAs, como las llama el juego) que llegan desde un planeta al que sirves. Estas almas deben ser procesadas según sus actos en vida. ¿Fueron virtuosos? Les espera una recompensa celestial. ¿Sucumbieron a los pecados? Un castigo infernal les aguarda. Tu trabajo es construir las infraestructuras necesarias para que cada alma reciba lo que merece. El juego se estructura en torno a los siete pecados capitales y sus correspondientes siete virtudes. Deberás zonificar áreas específicas para cada uno: una zona para la Gula en el Infierno tendrá su contraparte en una zona para la Templanza en el Cielo. La economía del juego es igualmente temática: tus ingresos son los "centavos celestiales", una moneda que fluye a medida que procesas almas de manera eficiente. Con este dinero debes pagar el sueldo de tus ángeles y demonios, mantener las estructuras y, por supuesto, expandir tu paraíso e inframundo.
Mecánicas Celestiales e Infernales
Si bien la comparación con SimCity es inevitable, Afterlife introduce giros únicos a la fórmula. La gestión de infraestructuras va más allá de simplemente conectar edificios con carreteras. Aquí, la eficiencia de las vías es clave. En el Cielo, querrás caminos directos y rápidos para que las almas lleguen a su recompensa eterna sin demora. En el Infierno, sin embargo, el objetivo es el contrario: ¡crear redes viales laberínticas e ineficientes para aumentar el sufrimiento de los condenados antes de que lleguen a su castigo final! Cada estructura, ya sea un castigo o una recompensa, tiene un nivel de eficiencia que puedes y debes microgestionar. ¿No está funcionando bien el "Taco Inferno"? Quizás necesites asignarle más demonios o ajustar su potencia. ¿El "Parque de Atracciones Kármico" está desbordado? Es hora de ampliarlo. Además de la gestión de edificios, debes preocuparte por el balance de tu población de trabajadores. Necesitas construir centros de entrenamiento para generar más ángeles y demonios, asegurándote de tener suficiente personal para todas tus operaciones. Y como si todo esto fuera poco, el juego te lanza desastres aleatorios con el característico humor de LucasArts. Prepárate para sufrir plagas de "Pájaros del Paraíso" que ensucian tus edificios celestiales con sus excrementos o invasiones de turistas infernales que colapsan tus sistemas.

Afterlife vs. SimCity: Duelo de Titanes
La pregunta fundamental sigue siendo: ¿es solo una copia de SimCity con otra apariencia? La respuesta es un rotundo no. Aunque comparten el ADN de la gestión y construcción, sus filosofías son distintas. Para ilustrarlo mejor, veamos una tabla comparativa:
| Característica | Afterlife | SimCity 2000 |
|---|---|---|
| Temática | Gestión del Cielo y el Infierno, teología, humor negro. | Urbanismo, gestión cívica, realismo moderado. |
| Tono | Satírico, humorístico y surrealista. | Serio, educativo y técnico. |
| Objetivo Principal | Balancear el flujo de almas y expandir el más allá de forma indefinida. | Crear una ciudad próspera y sostenible, cumpliendo objetivos de población. |
| Gestión de Recursos | Almas, pecados, virtudes, ángeles, demonios, fe. | Población, impuestos, energía, agua, tráfico. |
| Factor Único | Gestión simultánea de dos mapas opuestos (Cielo/Infierno). | Herramientas de terraformación avanzadas y desastres realistas. |
Como se puede apreciar, mientras SimCity busca simular la complejidad de una metrópolis moderna, Afterlife utiliza esa estructura para construir una sátira brillante sobre la religión, la burocracia y la naturaleza humana. El núcleo del juego sigue siendo equilibrar presupuestos y optimizar flujos, pero la capa de humor y la originalidad de sus conceptos lo convierten en una experiencia completamente diferente. La diversión en Afterlife no solo proviene de ver crecer tus dominios, sino de leer las descripciones hilarantes de cada edificio, como la "Presentación de Diapositivas de los Dioses" o las ya mencionadas maravillas culinarias del Infierno. Es un juego que te hace sonreír constantemente.
¿Vale la pena jugarlo hoy en día?
Lanzado en 1996 para sistemas operativos como DOS, Afterlife es, sin duda, un juego retro. Sus gráficos 2D isométricos y sus requisitos de sistema (un CPU 80286 y 640 KB de RAM) nos transportan a otra era del gaming. Sin embargo, su jugabilidad ha envejecido sorprendentemente bien. La profundidad de su sistema de gestión sigue siendo un desafío interesante, y su humor es atemporal. Las primeras horas de juego son una auténtica gozada, descubriendo cada nuevo edificio y sus descabelladas funciones. Es cierto que, tras muchas horas, la rutina puede asentarse y convertirse, como cualquier otro juego del género, en un ejercicio de balancear números. No obstante, el viaje hasta ese punto es tan único y memorable que lo convierte en un clásico de culto. Para los amantes de los juegos de gestión que buscan algo fuera de lo común, o para los nostálgicos de la época dorada de LucasArts, Afterlife es una joya que merece ser desenterrada. Afortunadamente, plataformas como GOG.com lo han hecho accesible para los sistemas operativos modernos, permitiendo que nuevas generaciones de "directores espirituales" puedan probar suerte gestionando el Cielo e Infierno.
Preguntas Frecuentes
¿Afterlife es oficialmente un juego de la saga SimCity?
No, no lo es. Es un juego desarrollado por LucasArts, mientras que SimCity fue creado por Maxis. Sin embargo, se le considera un "primo espiritual" o un juego fuertemente inspirado en sus mecánicas, pero llevándolas a un terreno completamente nuevo y original.

¿Cuál es el objetivo final de Afterlife?
El juego no tiene un final definido, ya que, después de todo, el más allá es eterno. El objetivo es mantener un sistema estable, hacer crecer tus dominios celestiales e infernales y evitar la bancarrota o la aniquilación total a manos de los Cuatro Surfistas del Apocalipso, que aparecen si tu gestión es desastrosa.
¿Es un juego muy difícil?
Tiene una curva de aprendizaje moderada. Al principio puede ser abrumador gestionar dos mapas a la vez, junto con todos los sistemas de creencias, tecnologías y desastres. Sin embargo, el juego ofrece herramientas útiles para automatizar ciertas tareas (a cambio de un coste) y un conjunto completo de gráficos y asesores que te ayudan a entender qué está funcionando y qué no.
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