23/04/2008
Sumergirse en el folclore japonés es abrir una puerta a un universo fascinante y, a menudo, aterrador, poblado por criaturas conocidas como yōkai. Una de las fuentes más valiosas y visualmente impactantes para conocer a estos seres es el pergamino Bakemonozukushi (化物尽くし絵巻), cuyo nombre podría traducirse como “Índice Ilustrado de Monstruos”. La pregunta sobre su antigüedad nos transporta directamente a uno de los períodos más ricos de la historia y el arte de Japón: el periodo Edo. Estos rollos no son solo dibujos antiguos; son ventanas a las creencias, los miedos y la desbordante imaginación de una sociedad que convivía con lo sobrenatural en su día a día.

¿Qué es Exactamente un Pergamino Bakemonozukushi?
Antes de datar el pergamino, es crucial entender su naturaleza. El Bakemonozukushi no es un único libro o documento, sino un tipo de emaki (pergamino ilustrado japonés) que se popularizó enormemente. Imagina un largo rollo de papel o seda que, al desenrollarse, revela una procesión de criaturas extrañas y maravillosas, cada una pintada con detalle y, a menudo, acompañada por su nombre. Era una especie de bestiario o enciclopedia visual del mundo de los espíritus. El propósito de estos pergaminos era tanto entretener como catalogar la vasta mitología de los yōkai, presentando desde los más conocidos hasta los más oscuros y locales. Eran objetos de arte que se disfrutaban en privado o en pequeñas reuniones, donde cada nueva criatura desenrollada podía ser motivo de asombro, risa o escalofríos.
La Antigüedad del Rollo: Un Viaje al Periodo Edo
La respuesta directa a la pregunta es que los pergaminos Bakemonozukushi más conocidos y estudiados provienen del periodo Edo (1603-1868) de Japón. Específicamente, la mayoría de los ejemplares se datan entre los siglos XVIII y XIX. Esto significa que un pergamino Bakemonozukushi típico tiene, como mínimo, unos 150 años, pudiendo superar fácilmente los 250 años de antigüedad. El periodo Edo fue una época de paz relativa y de un florecimiento cultural sin precedentes. El arte, el teatro y la literatura alcanzaron nuevas cotas de popularidad entre la población general, no solo la aristocracia. En este contexto, el interés por lo grotesco, lo sobrenatural y lo fantástico se disparó, creando un mercado fértil para las historias y las ilustraciones de yōkai. Artistas como Toriyama Sekien, con su famosa serie de libros Gazu Hyakki Yagyō, ayudaron a estandarizar y popularizar las imágenes de muchos de estos seres, y los pergaminos como el Bakemonozukushi siguieron esta tendencia, ofreciendo desfiles coloridos y dinámicos de estas criaturas.
Mehitotsubō: El Inquietante Monje de un Solo Ojo
Dentro de la increíble variedad de seres que habitan estos pergaminos, encontramos figuras tan particulares como el Mehitotsubō (めひとつ坊). Su nombre es una descripción literal y directa: “sacerdote budista con un ojo”. Este yōkai es un ejemplo perfecto de cómo el folclore japonés a menudo toma figuras familiares y las retuerce para crear algo profundamente inquietante.
Su apariencia, tal como se describe en las leyendas y se plasma en el pergamino, es la de un monje budista casi normal. Viste las túnicas características en blanco y negro, lleva la cabeza rapada como es costumbre y camina descalzo. Sin embargo, toda normalidad se rompe al mirar su rostro. En el centro de su frente, donde debería haber un entrecejo, se encuentra un único y enorme ojo, coronado por una sola ceja espesa. Su cara es descrita como larga y fea, con una nariz prominente y vello negro sin afeitar que le crece en la barbilla y el rostro, sin llegar a formar una barba definida. Este ser no es un demonio de fuego y azufre, sino una perversión de lo sagrado y lo familiar. La figura de un monje, que debería inspirar paz y respeto, se convierte en una fuente de extrañeza y desconfianza. El Mehitotsubō encarna el miedo a que lo sagrado pueda estar corrompido o a que entidades de otro mundo puedan disfrazarse con ropajes humanos y piadosos.
La Importancia Cultural de los Pergaminos Yōkai
Más allá de su valor artístico y su antigüedad, los pergaminos Bakemonozukushi son artefactos culturales de un valor incalculable. Sirvieron para preservar y transmitir un folclore que, hasta entonces, había sido mayormente oral. Al darles una forma visual, los artistas del periodo Edo no solo catalogaron a los yōkai, sino que también solidificaron su imagen en el imaginario colectivo japonés. Esta iconografía ha perdurado a lo largo de los siglos y es la base de muchísimas de las representaciones de monstruos que vemos hoy en día en el manga, el anime y los videojuegos. Personajes de franquicias mundialmente famosas como Pokémon, Yo-kai Watch o las criaturas de las películas de Studio Ghibli beben directamente de la rica fuente visual que estos antiguos pergaminos ayudaron a crear. Estudiar un Bakemonozukushi es, en esencia, estudiar el ADN del diseño de monstruos japonés.
Comparativa de Yōkai Cíclopes del Folclore Japonés
El motivo del ser de un solo ojo es recurrente en el folclore japonés. El Mehitotsubō es una variante específica, pero comparte su característica principal con otros yōkai. Aquí una pequeña tabla comparativa:
| Yōkai | Característica Principal | Naturaleza y Comportamiento |
|---|---|---|
| Mehitotsubō | Monje budista con un solo ojo. | Inquietante y grotesco. Su naturaleza es ambigua, representa una perversión de lo sagrado. |
| Hitotsume-kozō | Niño pequeño con un solo ojo. | Generalmente inofensivo y travieso. Le gusta asustar a la gente, pero rara vez causa un daño real. |
| Aonyōbō | Dama de la corte, a veces descrita con un solo ojo o rasgos monstruosos. | Un espíritu atormentado que habita en palacios abandonados, devorando a los intrusos. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuántos años tiene exactamente el pergamino Bakemonozukushi?
No hay una única respuesta, ya que existen varias copias y versiones. Sin embargo, los ejemplares más famosos y representativos del género datan del periodo Edo, específicamente de los siglos XVIII y XIX. Esto les otorga una antigüedad de entre 150 y más de 250 años.
¿Quién fue el autor del Bakemonozukushi?
La mayoría de estos pergaminos son anónimos. La autoría en esa época no siempre se consideraba tan importante como en la actualidad, especialmente en obras populares. A veces se atribuyen a escuelas de pintura o a artistas específicos como Kōhōgen Motonobu, pero estas atribuciones a menudo son difíciles de confirmar con certeza.
¿El Mehitotsubō es un yōkai maligno?
La moralidad de los yōkai es a menudo compleja y no se alinea con el concepto occidental de bien y mal. El Bakemonozukushi es un catálogo visual, por lo que no detalla las acciones del Mehitotsubō. Su apariencia es ciertamente grotesca y perturbadora, lo que sugiere que su encuentro no sería agradable, pero no se le describe necesariamente como un ser que busque activamente hacer el mal. Su principal función es la de ser una criatura extraña y antinatural.
¿Dónde se pueden ver estos pergaminos hoy en día?
Muchos de estos pergaminos forman parte de colecciones privadas o se conservan en museos y bibliotecas de Japón y de todo el mundo. Gracias a la digitalización, instituciones como la Biblioteca Nacional de la Dieta de Japón o museos de arte a menudo ofrecen acceso en línea a versiones de alta resolución de estos fascinantes documentos.
En conclusión, el pergamino Bakemonozukushi es mucho más que una simple colección de dibujos de monstruos. Es un tesoro histórico del periodo Edo, un documento que nos permite asomarnos a la mente de una cultura que veía el mundo espiritual como una parte tangible y vibrante de la realidad. Cada criatura, desde el grotesco Mehitotsubō hasta el más juguetón de los espíritus, cuenta una historia sobre los miedos, las advertencias y la inagotable creatividad del Japón de antaño.
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