25/09/2017
Pocas franquicias en la historia reciente de los videojuegos han alcanzado el estatus de culto y la aclamación crítica de The Last of Us. Tanto el juego original como su secuela y la posterior adaptación de HBO son considerados por muchos como cumbres de la narrativa interactiva y televisiva. Sin embargo, bajo esta superficie de éxito se agita un debate feroz y polarizado que resuena en foros, redes sociales y discusiones entre amigos. Una sola palabra parece encapsular la controversia: 'woke'. ¿Es The Last of Us una obra maestra que explora la condición humana en sus extremos, o es un vehículo para una supuesta agenda política progresista? La respuesta, como el mundo postapocalíptico que retrata, es compleja, gris y merece un análisis profundo.

El Episodio que Encendió la Llama: La Historia de Bill y Frank
Para muchos espectadores de la serie de HBO, la controversia se materializó con el tercer episodio, titulado "Long, Long Time". Mientras que en el videojuego la relación entre los supervivientes Bill y Frank se sugiere a través de notas y diálogos ambientales, la serie toma un desvío audaz. Dedica casi la totalidad del episodio a contar su historia de amor, desde su primer encuentro hasta su trágico y conmovedor final juntos, décadas después.
La reacción fue inmediata y dual. Por un lado, la crítica y gran parte de la audiencia lo aclamaron como uno de los mejores episodios de la televisión moderna, una cápsula de humanidad y amor en un mundo desolado. Por otro lado, un sector del público lo denunció como una imposición de la "agenda gay", un relleno innecesario que se desviaba de la trama principal de Joel y Ellie. Estas críticas, a menudo teñidas de homofobia, ignoraban el propósito narrativo que los creadores, Craig Mazin y Neil Druckmann, explicaron claramente.
La historia de Bill y Frank no era un simple desvío. Era una tesis. Mientras que la mayoría de los encuentros en el mundo de The Last of Us sirven como advertencias para Joel sobre lo que puede perder, este episodio le mostró lo que se puede ganar: una vida plena, amor y un propósito más allá de la mera supervivencia. Bill, en su carta final, le da a Joel una nueva misión: "Hombres como tú y yo estamos aquí por una razón: proteger a las personas que amamos". Este momento es crucial para que Joel acepte su rol como protector de Ellie, dándole a su viaje un peso emocional mucho más profundo. No era propaganda; era desarrollo de personaje por delegación.

The Last of Us Part II: El Verdadero Ojo del Huracán
Si el episodio de Bill y Frank fue una chispa, la verdadera explosión de la polémica "woke" ocurrió años antes, con el lanzamiento de The Last of Us Part II en 2020. El juego tomó decisiones narrativas increíblemente arriesgadas que dividieron a la base de fans de una manera nunca antes vista en un lanzamiento de esta magnitud.
Los puntos de fricción fueron múltiples:
- La muerte de Joel: El protagonista del primer juego, un personaje icónico y amado, es asesinado de forma brutal y temprana por un nuevo personaje llamado Abby.
- Jugar como Abby: El juego obliga al jugador a ponerse en la piel de la asesina de Joel durante casi la mitad de la historia, forzándolo a empatizar con su perspectiva y sus motivaciones.
- Representación LGTBQ+: La protagonista, Ellie, es abiertamente lesbiana, y su relación con su pareja, Dina, es central en la trama. Además, se introduce un personaje trans, Lev, que juega un papel fundamental en el arco de Abby.
- Diseño de personajes: Abby fue criticada por su físico musculoso, considerado por algunos como "poco realista" o una forma de "denigrar la feminidad tradicional", mientras que otros lo defendían como el resultado lógico de una vida de entrenamiento en un entorno postapocalíptico.
Esta tormenta de decisiones creativas se reflejó en las puntuaciones. Mientras que la crítica profesional le otorgó notas casi perfectas, las puntuaciones de los usuarios en plataformas como Metacritic se desplomaron, en un fenómeno conocido como "review bombing".
Tabla Comparativa: La División de Opiniones (The Last of Us Part II)
| Fuente | Puntuación Promedio | Resumen de la Opinión |
|---|---|---|
| Crítica Profesional (Metacritic) | 93/100 | Aclamado por su narrativa audaz, complejidad emocional, jugabilidad pulida y gráficos de vanguardia. |
| Puntuación de Usuarios (Metacritic) | 5.8/10 | Criticado por decisiones de guion controvertidas, la muerte de Joel, y la percepción de una agenda política forzada. |
Un Espejo de Dos Caras: ¿Progresista o Conservador?
Lo fascinante de The Last of Us es que, si se rasca la superficie, la etiqueta de "woke" se vuelve increíblemente reduccionista. La franquicia contiene elementos que podrían interpretarse desde ambos extremos del espectro ideológico.

Por un lado, tenemos los elementos considerados progresistas: una protagonista femenina y lesbiana, un personaje trans con un rol importante, un reparto diverso en la serie y una crítica a las estructuras de poder militarizadas como FEDRA. La historia desafía las expectativas al presentar personajes femeninos, como Abby, que rompen con los moldes tradicionales de atractivo y fuerza.
Sin embargo, en su núcleo, la historia de Joel en el primer juego es profundamente conservadora. Es el arquetipo del padre protector que utiliza la violencia extrema para salvaguardar a su familia. Su decisión final de sacrificar a la humanidad entera por salvar a Ellie es un acto de amor individualista que se alinea con valores de "la familia primero". La narrativa está impregnada de una filosofía de "la fuerza hace el derecho", donde la supervivencia justifica actos de brutalidad inimaginable. Incluso se han trazado paralelismos entre el conflicto de las facciones WLF y los Serafitas con conflictos geopolíticos reales, interpretados por algunos desde una perspectiva imperialista.
Esta dualidad demuestra que la obra es demasiado compleja para ser encasillada. No es un panfleto de una ideología, sino una exploración de cómo diferentes filosofías y naturalezas humanas chocan en un mundo sin reglas.

Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿La serie de HBO es una copia exacta del juego?
No, y esa es una de sus fortalezas. Aunque es extremadamente fiel en muchos aspectos, se toma libertades creativas para expandir el universo y profundizar en personajes secundarios. El caso de Bill y Frank es el mejor ejemplo, adaptando la historia para aprovechar las fortalezas del medio televisivo y enriquecer el viaje de los protagonistas.
¿Los creadores han confirmado una agenda política?
Los creadores, especialmente Neil Druckmann, han hablado abiertamente sobre las influencias y los temas que querían explorar, incluyendo el tribalismo, la venganza y el amor. El objetivo siempre ha sido contar una historia humana y compleja. La interpretación de si estos temas constituyen una "agenda" depende en gran medida de la perspectiva del espectador. La intención declarada es la de crear arte que genere debate, no la de adoctrinar.
¿Por qué la controversia se centra tanto en los personajes femeninos y LGTBQ+?
Parte de la reacción se debe a que el mundo de los videojuegos ha estado históricamente dominado por protagonistas masculinos, blancos y heterosexuales. La introducción de personajes que desafían esta norma en una franquicia tan masiva inevitablemente genera una reacción de aquellos que se sienten incómodos con el cambio o que perciben esta representación como algo forzado en lugar de orgánico.

Conclusión: Más Allá de las Etiquetas
Reducir The Last of Us a una simple etiqueta de "woke" es hacerle un flaco favor a una de las narrativas más ricas y desafiantes de nuestro tiempo. La controversia que la rodea es, en sí misma, un testimonio de su poder. Una gran obra de arte no está diseñada para complacer a todo el mundo, sino para provocar, cuestionar y generar conversación.
The Last of Us nos obliga a mirar en el espejo de la humanidad y a no gustarnos siempre lo que vemos. Nos muestra que el amor puede ser tan destructivo como el odio, que los héroes pueden cometer atrocidades y que los monstruos tienen sus propias razones. Ya sea que veas en ello una agenda política o una profunda exploración del alma humana, su impacto es innegable. Es una historia sobre lo que significa sobrevivir, no solo físicamente, sino con nuestra humanidad intacta.
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