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The Flopper: La Atracción que Cambió la Ley

04/07/2018

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Imagínate la escena: Coney Island, Nueva York, en la década de 1920. El aire huele a algodón de azúcar y a la sal del océano. Los gritos de emoción y las risas se mezclan con la música de los carruseles. En medio de este vibrante epicentro de la diversión se encuentra Steeplechase Park, un lugar donde las emociones fuertes estaban a la orden del día. Y en el corazón de este parque, una atracción aparentemente simple pero endiabladamente divertida y peligrosa: "The Flopper". Esta no es solo la historia de un juego mecánico; es la crónica de cómo un cinturón de cuero en movimiento sentó un precedente legal que resuena hasta nuestros días en la industria del entretenimiento y más allá.

What was the Flopper in Murphy v. Steeplechase?
The Flopper, a ride at the center of the 1929 lawsuit Murphy v. Steeplechase Amusement Co., Inc., consisted of a narrow leather belt that ran for fifty feet along an incline and moved at approximately seven miles an hour.
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¿Qué Era Exactamente "The Flopper"?

Lejos de las complejas maravillas de la ingeniería que vemos hoy en los parques temáticos, "The Flopper" era una genialidad en su simplicidad. Consistía en una ancha y robusta cinta de cuero, de unos 15 metros de largo (cincuenta pies), dispuesta sobre un plano inclinado. Esta cinta se movía a una velocidad constante pero desafiante de aproximadamente 11 kilómetros por hora (siete millas por hora). El objetivo para los valientes participantes era simple en teoría, pero casi imposible en la práctica: caminar o simplemente mantenerse en pie sobre la cinta en movimiento desde un extremo hasta el otro sin caerse.

El nombre, "The Flopper" (algo así como "El Caedor" o "El que te hace caer"), no era una casualidad. Era una descripción literal de su efecto. La combinación de la inclinación, la velocidad y la superficie lisa del cuero creaba un entorno de caos controlado. Los participantes se tambaleaban, perdían el equilibrio, chocaban entre sí y, finalmente, "flopeaban", cayendo de forma cómica y estrepitosa sobre la propia cinta o sobre las colchonetas acolchadas a los lados. La diversión no solo era para quien lo intentaba, sino también para la multitud que se congregaba a observar el espectáculo de caídas y tropiezos. Era una atracción social, un desafío a la gravedad y al equilibrio que garantizaba risas y algún que otro moratón.

El Incidente que lo Cambió Todo: Murphy contra Steeplechase Amusement Co.

En 1929, una visitante llamada Marie Murphy decidió probar suerte en "The Flopper". Como tantos otros antes que ella, perdió el equilibrio y cayó. Sin embargo, su caída no fue cómica; resultó en una fractura de rótula. Convencida de que el parque era responsable de su lesión por operar una atracción inherentemente peligrosa, la Sra. Murphy demandó a Steeplechase Amusement Co., Inc. por negligencia.

El caso llegó a los tribunales y se convirtió en un hito. Los abogados de Murphy argumentaron que el parque tenía el deber de garantizar la seguridad de sus visitantes y que "The Flopper" violaba ese deber. Por su parte, la defensa del parque de atracciones se basó en un concepto que, aunque ya existía, sería cimentado por este caso: la doctrina de la "asunción del riesgo". Sostenían que la Sra. Murphy, al ver cómo funcionaba la atracción y observar a otros caer, sabía perfectamente a lo que se enfrentaba. El peligro no estaba oculto; de hecho, el peligro era el principal atractivo del juego.

La "Asunción del Riesgo": Una Lección Legal Nacida de la Diversión

El caso llegó hasta el Tribunal de Apelaciones de Nueva York, donde el juez Benjamin N. Cardozo emitió una opinión que se estudiaría en las facultades de derecho durante el próximo siglo. En su fallo a favor del parque de atracciones, Cardozo articuló de manera brillante el principio de asunción del riesgo. Escribió una de las frases más famosas de la jurisprudencia estadounidense: "The timorous may stay at home" ("Los timoratos pueden quedarse en casa").

La lógica del tribunal fue la siguiente: "The Flopper" no tenía defectos ocultos ni funcionaba mal. Su propósito era precisamente desequilibrar a la gente. El riesgo de caer era evidente, obvio e inseparable de la experiencia. Al elegir voluntariamente subirse, la Sra. Murphy había aceptado implícitamente esos riesgos inherentes. No se podía culpar al parque por un resultado que era la consecuencia directa y previsible de la naturaleza misma de la atracción. Este fallo estableció que un propietario no es responsable de las lesiones sufridas por un invitado si ese invitado participa voluntariamente en una actividad con peligros obvios y conocidos.

Tabla Comparativa: Parques de Atracciones Antes y Después del Caso Murphy

CaracterísticaParques de los Años 20 (Era Pre-Murphy)Parques Modernos (Legado Post-Murphy)
Regulación de SeguridadMínima o inexistente. La emoción a menudo primaba sobre la seguridad.Altamente regulados con estándares gubernamentales y de la industria muy estrictos.
Responsabilidad LegalAmbiguo. El caso Murphy ayudó a definir los límites de la responsabilidad del parque.Claramente definida, aunque la "asunción del riesgo" sigue siendo una defensa. Los parques son responsables de riesgos no inherentes o fallos de mantenimiento.
Advertencias al VisitantePrácticamente ninguna. El peligro se asumía como obvio.Extensas y visibles. Señales de advertencia, restricciones de altura/salud, instrucciones verbales.
Diseño de AtraccionesEnfocado en el desafío y la emoción cruda, a menudo con riesgos físicos directos.Diseño que simula el peligro pero dentro de un entorno de máxima seguridad, con arneses, frenos y sistemas redundantes.

El Legado de "The Flopper" en la Industria del Entretenimiento

Aunque "The Flopper" y atracciones similares de esa época han desaparecido en su forma original, su espíritu y su legado legal perduran. Este caso fue fundamental para dar forma a cómo la industria del entretenimiento aborda el equilibrio entre la emoción y la seguridad. Hoy en día, cuando vemos una señal de "Participe bajo su propio riesgo" en un rocódromo, un parque de trampolines o al firmar una exención para hacer puenting, estamos viendo el eco directo de la decisión en Murphy v. Steeplechase.

El concepto se ha extendido incluso a los videojuegos. Cuando un jugador se adentra en una incursión de alta dificultad en un MMORPG o intenta un desafío "speedrun", asume el riesgo de fracasar, perder tiempo y recursos virtuales. La premisa es la misma: el desafío es conocido y la participación es voluntaria. La influencia de "The Flopper" nos enseñó que la diversión y el riesgo a menudo van de la mano, y que la responsabilidad personal es un componente crucial de la ecuación.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

  • ¿Ganó la demandante, Marie Murphy, el juicio?

    No. El tribunal falló a favor de Steeplechase Amusement Co., estableciendo que ella había asumido el riesgo inherente a la atracción.

  • ¿Siguen existiendo atracciones como "The Flopper"?

    No en su forma original y sin regulación. Sin embargo, el concepto de desafíos de equilibrio sobre superficies en movimiento se puede ver en programas de televisión como "Wipeout" o "Ninja Warrior", y en algunos cursos de obstáculos, pero siempre con medidas de seguridad mucho más estrictas, como agua o colchonetas de aire de gran tamaño.

  • ¿Qué significa "asunción del riesgo" en términos simples?

    Significa que si una persona entiende y reconoce los peligros obvios de una actividad y decide participar voluntariamente de todos modos, no puede culpar a otros por las lesiones que resulten de esos peligros inherentes.

En conclusión, "The Flopper" fue mucho más que un simple juego de feria. Fue un catalizador cultural y legal. Representa una era de entretenimiento más salvaje y menos regulada, pero también fue el crisol donde se forjó un principio legal fundamental que equilibra la libertad de buscar emociones con la responsabilidad de nuestras propias decisiones. La próxima vez que te subas a una montaña rusa y sientas esa mezcla de miedo y euforia, recuerda la simple cinta de cuero que, hace casi un siglo, nos enseñó una lección duradera sobre los placeres y peligros del juego.

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