11/03/2018
Cuando pensamos en los vikingos, la imagen que suele venir a la mente es la de guerreros barbados y feroces navegantes, conquistadores de tierras lejanas. Sin embargo, esta visión, aunque no del todo incorrecta, omite una faceta fundamental de su cultura: su extraordinario y complejo legado artístico. Lejos de ser meros bárbaros, los nórdicos eran artesanos de una habilidad excepcional, cuyo arte no era un mero adorno, sino una parte intrínseca de su vida, su mitología y su visión del mundo. Su arte no se creaba por el simple placer estético; era funcional, imbuido de significado y destinado a decorar desde las armas más letales hasta los objetos más cotidianos, convirtiendo cada pieza en un testimonio de su identidad.

El arte vikingo es un lenguaje visual que narra historias de dioses, bestias míticas y la naturaleza entrelazada. A lo largo de la Era Vikinga (aproximadamente del 793 al 1066 d.C.), este lenguaje evolucionó, dando lugar a una serie de estilos distintos y superpuestos, cada uno con sus propias características y refinamientos. Estos estilos no surgieron en el vacío; se nutrieron de tradiciones anteriores y se enriquecieron con las influencias de las culturas con las que los vikingos comerciaron y lucharon. A continuación, nos embarcaremos en un viaje cronológico para explorar los principales estilos que definieron el arte de los Hombres del Norte.
Los Estilos del Arte Vikingo: Una Evolución Cronológica
Los historiadores del arte han clasificado el arte vikingo en varios estilos, generalmente nombrados por el lugar donde se encontraron los artefactos más representativos. Aunque sus periodos se superponen, cada uno muestra una clara evolución en técnica y temática, reflejando los cambios en la sociedad nórdica.
Estilo Broa y Oseberg (aprox. 790 – 875 d.C.)
Considerados los primeros estilos puramente vikingos, a menudo se estudian juntos debido a sus similitudes y superposición temporal. El estilo Broa, nombrado por un hallazgo en Gotland, Suecia, se caracteriza por sus formas fluidas y representaciones abstractas de animales no identificables, a menudo llamados "grandes bestias".
El estilo Oseberg, sin embargo, es quizás el más famoso de este período inicial. Su nombre proviene del espectacular barco funerario de Oseberg, Noruega, una tumba que contenía los restos de dos mujeres de alto estatus y un tesoro de objetos de madera exquisitamente tallados. Este estilo es conocido por su motivo principal: la bestia que agarra (gripping beast). Estas criaturas zoomorfas, de cuerpos sinuosos y rechonchos, se aferran a sí mismas, a otras bestias o a los bordes del diseño, creando una maraña de formas dinámicas y llenas de tensión. Sus características incluyen:
- Cuerpos de animales compactos y poco definidos.
- Patas que agarran firmemente cualquier elemento cercano.
- Composiciones densas y a menudo asimétricas.
- Cabezas pequeñas con ojos saltones.
Ejemplos notables, además del propio barco, son los cinco postes de cabeza de animal encontrados en la tumba, cada uno tallado con una maestría que demuestra la habilidad de los artesanos de la época.

Estilo Borre (aprox. 850 – 975 d.C.)
Nombrado por un conjunto de arreos de bronce encontrados en el túmulo funerario de Borre, Noruega, este estilo representa una clara evolución. La "bestia que agarra" sigue presente, pero se refina y se combina con nuevos motivos. Una de las innovaciones más importantes del estilo Borre es el patrón de "cadena de anillos" o "trenza de anillos", una composición geométrica de círculos entrelazados que crea un efecto de nudo continuo.
Las figuras animales se vuelven más estilizadas, con cabezas triangulares que recuerdan a un gato, ojos redondos y orejas puntiagudas. A diferencia del estilo Oseberg, el Borre tiende a rellenar todo el espacio disponible, creando diseños muy compactos y densos. Este estilo fue increíblemente popular y se extendió por todo el mundo vikingo, encontrándose ejemplos desde las Islas Británicas hasta Rusia, lo que demuestra el alcance de la influencia nórdica.
Estilo Jelling (aprox. 900 – 975 d.C.)
Este estilo toma su nombre de una pequeña copa de plata encontrada en el túmulo real de Jelling, en Dinamarca, asociado al rey Gorm el Viejo. El estilo Jelling marca un retorno a formas animales más elegantes y claramente delineadas. La característica principal es la representación de animales en forma de cinta, con cuerpos largos y serpentinos en forma de "S".
A diferencia de la densidad del Borre, el Jelling prefiere composiciones más abiertas y equilibradas. Los animales tienen cabezas de perfil, caderas en espiral y a menudo una especie de coleta o apéndice que se entrelaza con su propio cuerpo. Aunque es una evolución, a menudo se encuentran objetos que combinan elementos del estilo Borre y Jelling, evidenciando un período de transición artística.
Estilo Mammen (aprox. 950 – 1025 d.C.)
El estilo Mammen representa un punto de inflexión hacia una mayor sofisticación y posible influencia cristiana. Su nombre proviene de un hacha ceremonial encontrada en una tumba en Mammen, Dinamarca. Esta increíble pieza de hierro tiene incrustaciones de plata que representan, por un lado, un patrón vegetal y, por el otro, un gran pájaro estilizado, a veces identificado con un gallo o un fénix.

La característica más definitoria de este estilo se encuentra en las famosas piedras rúnicas de Jelling, erigidas por el rey Harald "Diente Azul". En una de sus caras se encuentra la "Gran Bestia", una criatura híbrida (mezcla de león, serpiente y ciervo) luchando contra una serpiente. Esta figura es mucho más naturalista que las de estilos anteriores. Sus rasgos distintivos son:
- Cuerpos de animales más corpulentos y detallados.
- Uso extensivo de elementos vegetales, como zarcillos y hojas de acanto.
- Patrones de puntos o perlas para rellenar los cuerpos de las figuras.
- Caderas marcadas por grandes espirales.
En la otra cara de la misma piedra rúnica se encuentra una de las primeras representaciones escandinavas de Cristo crucificado, también entrelazado con los característicos nudos nórdicos, simbolizando la fusión de las creencias paganas y cristianas.
Estilo Ringerike (aprox. 1000 – 1075 d.C.)
Nombrado por una región de Noruega, el estilo Ringerike continúa y desarrolla los motivos vegetales del Mammen. Los zarcillos y las volutas se vuelven dominantes en la composición, a menudo creciendo a partir de los cuerpos de los animales. Las bestias, como leones y serpientes, se vuelven más delgadas y curvilíneas.
Este estilo se asocia fuertemente con las piedras rúnicas, que se hicieron muy populares en esta época. Las composiciones son asimétricas y dinámicas, con largos y delgados zarcillos que terminan en lóbulos. Los ojos de los animales suelen tener forma de almendra. El Ringerike muestra influencias del arte anglosajón y otoniano, lo que refleja el creciente contacto de los vikingos con la Europa continental cristiana.
Estilo Urnes (aprox. 1040 – 1125 d.C.)
Considerado el último y más elegante de los estilos artísticos vikingos, el Urnes toma su nombre de las espectaculares tallas de madera del portal norte de la iglesia de madera de Urnes, en Noruega. Este estilo es la culminación de la tradición artística nórdica, caracterizado por su refinamiento, fluidez y complejidad.
Las composiciones del estilo Urnes son un torbellino de líneas suaves y curvas. El motivo principal es una esbelta criatura de cuatro patas, a menudo descrita como un galgo o un ciervo, que se entrelaza con serpientes y finas cintas en un bucle infinito. Las características clave son:
- Figuras extremadamente delgadas, elegantes y alargadas.
- Composiciones asimétricas y en bucle.
- Ojos grandes en forma de almendra.
- Un juego constante de líneas finas y gruesas que crea un ritmo visual.
- La lucha entre la "Gran Bestia" y las serpientes es un tema recurrente.
El estilo Urnes gozó de gran popularidad no solo en Escandinavia, sino también en lugares como Irlanda e Inglaterra, donde se pueden encontrar ejemplos como el Broche de Pitney. Con el tiempo, la elegancia del Urnes se fusionó gradualmente con el emergente estilo románico, marcando el final de la tradición artística puramente vikinga.

Tabla Comparativa de los Estilos de Arte Vikingo
| Estilo | Período Aproximado | Características Principales | Ejemplo Famoso |
|---|---|---|---|
| Broa / Oseberg | 790 – 875 d.C. | Bestia que agarra, animales sinuosos, composiciones densas. | Barco funerario de Oseberg |
| Borre | 850 – 975 d.C. | Patrón de "cadena de anillos", cabezas de animales triangulares. | Arreos de brida de Borre |
| Jelling | 900 – 975 d.C. | Animales en forma de cinta y en "S", composiciones más abiertas. | Copa de plata de Jelling |
| Mammen | 950 – 1025 d.C. | "Gran Bestia", motivos vegetales, cuerpos rellenos de puntos. | Hacha de Mammen, Piedras de Jelling |
| Ringerike | 1000 – 1075 d.C. | Predominio de zarcillos y motivos vegetales, animales delgados. | Piedra de Vang |
| Urnes | 1040 – 1125 d.C. | Líneas fluidas y elegantes, animales esbeltos entrelazados con serpientes. | Portal de la Iglesia de Urnes |
Preguntas Frecuentes sobre el Arte Nórdico
¿Qué es el arte vikingo?
El arte vikingo es el término que engloba las expresiones artísticas producidas en Escandinavia y en los asentamientos vikingos durante la Era Vikinga (finales del siglo VIII al XII). Se caracteriza por su complejidad, sus nudos entrelazados, sus motivos zoomorfos (representaciones de animales) y su aplicación principalmente en objetos funcionales como armas, joyas, barcos, piedras rúnicas y utensilios domésticos.
¿Qué animales representaban los vikingos en su arte?
Los animales eran un motivo central. Representaban criaturas tanto reales como fantásticas. Los más comunes eran serpientes, dragones, lobos, cuervos, leones y una variedad de "bestias" híbridas y no identificables. Estos animales no eran meramente decorativos; a menudo tenían un profundo significado simbólico relacionado con la mitología nórdica, representando fuerzas de la naturaleza, dioses o conceptos como el caos y el orden.
¿El arte vikingo es lo mismo que el arte celta?
No, aunque a menudo se confunden por su uso de nudos entrelazados. Ambos estilos comparten algunas raíces, pero tienen diferencias claras. El arte celta tiende a ser más abstracto y geométrico, con patrones de nudos continuos y espirales puras. El arte vikingo, en cambio, casi siempre incorpora figuras de animales y bestias dentro de sus entrelazados, dándole un carácter más dinámico y narrativo.
Conclusión: Un Legado Tallado en Madera y Piedra
El arte de los vikingos es un reflejo de una cultura vibrante, compleja y en constante evolución. A través de sus seis estilos principales, vemos cómo los artesanos nórdicos perfeccionaron su técnica, adaptaron influencias externas y plasmaron su cosmovisión en cada objeto que crearon. Este legado, mucho más duradero que sus conquistas militares, nos muestra que los vikingos fueron mucho más que guerreros: fueron maestros artistas cuyo trabajo sigue fascinando por su belleza, su energía y su misterioso simbolismo. Con la llegada del cristianismo y el estilo románico, la era del arte vikingo llegó a su fin, pero su influencia perdura, recordándonos la riqueza de un mundo que a menudo se reduce a simples estereotipos.
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