¿Quién fue el primero que descendió?

Apolo 12: La Hazaña Lunar Olvidada

29/10/2011

Valoración: 3.93 (7531 votos)

El mundo todavía estaba maravillado. Apenas cuatro meses antes, la humanidad había contenido la respiración para ver a Neil Armstrong dar un pequeño paso que significó un salto gigante. La llegada a la Luna en julio de 1969 con el Apolo 11 fue un hito que redefinió los límites de lo posible. En ese contexto de euforia global, el 14 de noviembre de 1969, despegaba la siguiente misión: Apolo 12. Sus tripulantes, Charles Pete Conrad, Alan Bean y Richard Gordon, estaban destinados a ser el tercer y cuarto hombre en caminar sobre nuestro satélite. Sin embargo, su historia, llena de drama, precisión sobrehumana y un humor contagioso, ha quedado extrañamente relegada a un segundo plano, opacada por la hazaña pionera de sus predecesores y por el agónico suspense del Apolo 13. Esta es la crónica de la misión que lo tuvo todo para ser legendaria, pero que la memoria colectiva casi olvida.

¿Quién fue el primero que descendió?
El primero que descendió fue el comandante. Sus palabras hicieron referencia a las dichas por Neil Armstrong unos meses antes y una buena dosis de humor. “Whoopie, este habrá sido un pequeño paso para Neil, pero es uno bastante grande para mí”, dijo haciendo referencia a su escasa altura (1 mt 65 cms).
Índice de Contenido

Un Despegue Bajo la Tormenta Eléctrica

El día del lanzamiento en Cabo Cañaveral no era el ideal. Una lluvia persistente caía sobre la plataforma, creando un escenario épico pero también preocupante. A pesar de las dudas de algunos ingenieros sobre las condiciones climáticas, la cuenta atrás continuó. El propio presidente Richard Nixon estaba presente, buscando capitalizar el éxito del programa espacial. A diferencia del Apolo 11, donde prefirió la seguridad de la Casa Blanca, esta vez quería su foto junto al cohete Saturno V.

A la hora prevista, los motores cobraron vida y la colosal estructura comenzó su ascenso. La emoción, sin embargo, duró exactamente 36 segundos. En ese instante, un rayo impactó directamente contra la nave. Dieciséis segundos después, un segundo rayo volvió a golpearla. Dentro de la cápsula, el caos. Las luces de advertencia se encendieron como un árbol de Navidad descontrolado y luego, la oscuridad. El panel de instrumentos se apagó por completo. Desde el espacio, la voz serena pero alarmante del comandante Conrad resonó en Houston: “Houston, estamos a ciegas”.

En el centro de control, la confusión era total. Los datos que llegaban a las pantallas eran un galimatías incomprensible. Las celdas de combustible, la principal fuente de energía de la nave, parecían haber muerto. La misión de mayor precisión tecnológica de la historia se había quedado sin referencias, navegando a ciegas mientras ascendía a una velocidad vertiginosa. La pregunta era inminente y debía responderse en segundos: ¿se abortaba la misión?

"SCE a Auxiliar": El Héroe Inesperado de 26 Años

Mientras los directores de vuelo y los ingenieros más experimentados del planeta buscaban una solución que no existía en los manuales, un joven de 26 años dio un paso al frente. Su nombre era John Aaron, un controlador de vuelo obsesionado con los sistemas eléctricos del Apolo. En su memoria, recordó una falla similar ocurrida un año antes durante una simulación. Un patrón de datos extraños que nadie supo resolver entonces, pero que él investigó por su cuenta hasta encontrar la causa.

Corrió hacia sus superiores con la solución. En medio de la tensión, su propuesta fue recibida con escepticismo, pero no había otras opciones. Le dieron permiso para comunicarse con la tripulación. La instrucción que salió de su boca pasaría a la historia de la NASA:

“Prueben con el SCE en auxiliar”, dijo Aaron.

Desde el Apolo 12, la respuesta de Conrad fue de pura incredulidad: “¿Qué?”. Aaron repitió la orden con calma. La réplica del comandante, cargada de frustración y adrenalina, se convirtió en una leyenda interna: “¿Qué mierda es el SCE? ¿Dónde está?”.

El SCE (Signal Conditioning Equipment) era un oscuro interruptor encargado de convertir las señales de los sensores para que la telemetría en la Tierra pudiera leerlas. Alan Bean, que conocía la ubicación de casi todos los interruptores, lo encontró y lo accionó. Como por arte de magia, el panel de instrumentos volvió a la vida. Los datos coherentes comenzaron a fluir de nuevo a Houston. John Aaron, con su memoria prodigiosa, había salvado la misión. Aún quedaba una duda terrorífica: no sabían si los explosivos que desplegaban los paracaídas de reentrada se habían activado con los rayos. Si era así, al volver a la Tierra se estrellarían contra el océano. Decidieron seguir adelante; como dijo Bean más tarde, era mejor morir en diez días tras ver la Luna que en ese mismo instante.

Una Apuesta de 500 Dólares y un Alunizaje de Tiralíneas

Superado el drama inicial, el viaje del Apolo 12 transcurrió con una calma asombrosa. Su siguiente gran desafío era demostrar que podían alunizar con una precisión quirúrgica, algo que el Apolo 11 no había conseguido. El objetivo era una zona del Océano de las Tormentas donde se encontraba la sonda no tripulada Surveyor 3, enviada dos años antes. La tripulación del Apolo 12 logró un alunizaje de manual, posando el módulo lunar Intrepid a tan solo 160 metros de su objetivo. La euforia en las grabaciones es palpable.

El primero en bajar fue el comandante Conrad. Sus primeras palabras no buscaron la solemnidad de Armstrong, sino saldar una deuda. Días antes, la periodista Oriana Fallaci le había apostado 500 dólares a que sus palabras estarían guionizadas por la NASA. Para demostrarle que se equivocaba, Conrad prometió decir lo que quisiera. Al poner el pie en la Luna, y haciendo un guiño a su baja estatura (1,65 m), exclamó:

“¡Whoopie! Hombre, puede que para Neil haya sido uno pequeño, pero para mí es uno bastante grande”.

Años después, se quejaría de que Fallaci nunca le pagó la apuesta.

Trabajo y Percances en la Luna

Conrad y Bean realizaron dos caminatas lunares (EVAs) de casi cuatro horas cada una, duplicando el tiempo que sus predecesores pasaron fuera. Su misión principal era científica. Desplegaron el primer paquete de experimentos de larga duración, conocido como ALSEP (Apollo Lunar Surface Experiment Package), que incluía un sismógrafo que detectaría "lunomotos" durante años. Recolectaron 34 kilogramos de rocas y regolito lunar y, por supuesto, se acercaron a la Surveyor 3 para recuperar su cámara y otras piezas, que serían estudiadas en la Tierra para ver los efectos de una larga exposición al entorno lunar.

No todo fue perfecto. La misión llevaba una cámara de televisión a color para ofrecer al mundo imágenes de una calidad muy superior a las fantasmagóricas escenas en blanco y negro del Apolo 11. Trágicamente, al poco de instalarla, Alan Bean la apuntó accidentalmente al Sol, quemando el sensor de forma irreversible. El mundo se quedó sin poder ver en directo sus exploraciones.

Comparativa de Misiones: Apolo 11 vs. Apolo 12

CaracterísticaApolo 11Apolo 12
Fecha de Alunizaje20 de julio de 196919 de noviembre de 1969
Tripulación en la LunaNeil Armstrong, Buzz AldrinPete Conrad, Alan Bean
Precisión del AlunizajeVarios kilómetros de errorPreciso, a 160m del objetivo
Tiempo total en la superficie21 horas y 36 minutos31 horas y 31 minutos
Tiempo en caminatas (EVA)~2.5 horas (1 EVA)~7.5 horas (2 EVAs)
Incidente CríticoAlarma 1202 (sobrecarga del ordenador)Impactos de rayo al despegar

El Legado de una Tripulación Inolvidable

El regreso a la Tierra fue impecable. El Apolo 12 amerizó exactamente en el punto y a la hora previstos, culminando una proeza técnica de principio a fin. Los tres astronautas fueron recibidos como héroes, pero la fascinación del público ya no era la misma. La humanidad se acostumbra rápido a lo extraordinario.

Los caminos de los tripulantes tras la NASA fueron dispares. Pete Conrad comandó la primera misión Skylab, reparando la estación espacial en órbita, y tras su retiro se convirtió en un exitoso ejecutivo. Falleció en 1999 en un accidente de motocicleta. Richard Gordon, el piloto del módulo de mando, nunca volvió al espacio y también se dedicó al sector privado. Pero el caso más singular fue el de Alan Bean. En 1981, dejó la NASA para dedicarse a su verdadera pasión: la pintura. Se convirtió en el único artista en haber caminado sobre la Luna, y dedicó el resto de su vida a plasmar en sus lienzos los paisajes y experiencias que vivió. "Soy el tipo con más suerte del mundo", dijo antes de fallecer en 2018.

Preguntas Frecuentes sobre el Apolo 12

  • ¿Quién fue el primer hombre del Apolo 12 en pisar la Luna?
    El comandante Charles "Pete" Conrad fue el primero de la misión en descender del módulo lunar Intrepid, convirtiéndose en el tercer ser humano en la historia en caminar sobre la superficie lunar.
  • ¿Qué problema técnico casi arruina la misión?
    La nave fue impactada por dos rayos durante el despegue, lo que provocó un apagón eléctrico masivo y la pérdida de telemetría. La misión fue salvada por la rápida intervención del ingeniero John Aaron desde Houston.
  • ¿Por qué no hay videos de calidad del alunizaje del Apolo 12?
    La cámara de televisión a color, una gran novedad para la época, se estropeó casi de inmediato. Alan Bean la apuntó sin querer hacia el Sol, lo que quemó el sensor y dejó al mundo sin imágenes en directo de sus actividades en la Luna.
  • ¿Qué era el "SCE" que salvó la misión?
    SCE son las siglas de "Signal Conditioning Equipment". Era un componente del sistema eléctrico que procesaba los datos de los sensores. La instrucción de pasarlo a su modo "auxiliar" permitió que el sistema de telemetría se reiniciara y enviara de nuevo información legible al control de misión.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a Apolo 12: La Hazaña Lunar Olvidada puedes visitar la categoría Juegos.

Subir