¿Qué es la lanza en la lucha libre?

El Sueño de Lutteroth: Nace la Lucha Libre

25/06/2013

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La espectacularidad de la lucha libre mexicana, con sus máscaras coloridas, lances suicidas y llaves que desafían la anatomía humana, es un pilar de la cultura popular de México reconocido a nivel mundial. Sin embargo, antes de convertirse en el fenómeno que es hoy, este deporte tuvo un largo y, en ocasiones, incierto camino. Sus raíces no se encuentran en un circo o en un teatro, sino en los campos de entrenamiento militar, donde las técnicas de combate cuerpo a cuerpo y defensa personal sentaron las bases para los castigos y movimientos que hoy nos emocionan desde el cuadrilátero. Movimientos tan icónicos como el Press Militar o las dolorosas palancas a las extremidades tienen su origen en la disciplina castrense, concebidos para someter al enemigo. Esta es la crónica de cómo esa disciplina marcial se transformó en un espectáculo de masas, y del hombre cuya visión fue fundamental para lograrlo.

¿Quién fundó la primera empresa de lucha libre de México?
Fue gracias a la iniciativa de Don Salvador Lutteroth González, que se fundó la primera y más importante empresa de lucha libre de México. Don Salvador formó parte de las filas comandadas por el Gral. Álvaro Obregón de 1914 a 1924.
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Los Primeros Pasos: Un Espectáculo Nómada

La historia de la lucha en México se remonta a mucho antes de la fundación de una empresa formal. Los primeros registros datan de abril de 1843, cuando un grupo de empresarios visionarios organizó exhibiciones en arenas improvisadas. El éxito inicial fue tal que decidieron llevar su espectáculo a un recinto de mayor prestigio: el Teatro Principal. Sin embargo, el público de este teatro, acostumbrado a otro tipo de entretenimiento, rechazó la propuesta, llevando a la empresa al fracaso. La semilla estaba plantada, pero el terreno aún no era fértil.

Décadas más tarde, durante la intervención francesa (1864-1867), los soldados galos realizaban exhibiciones de lucha olímpica y grecorromana, reavivando el interés. Fue en este contexto que surgió la primera gran figura mexicana: Antonio Pérez de Prian. Al aprender las técnicas de los soldados franceses, Pérez de Prian no solo se convirtió en un luchador formidable, sino también en un fenómeno de la fuerza, famoso por someter a caballos al galope solo con sus manos. Conocido como el “Alcides mexicano”, su fama inspiró a una nueva generación de atletas que mantuvieron viva la llama de la lucha a finales del siglo XIX.

El Intento Fallido y la Visión de un Hombre

Al llegar el siglo XX, la lucha ya era un espectáculo conocido, aunque semi-profesional, que se presentaba en circos y plazas. En 1931, un trío de empresarios compuesto por Carlos Lavergne, Jimmy Fitten y Salvador M. De Uriarte, intentó profesionalizar el deporte. Presentaron una temporada en la recién inaugurada Arena Nacional con luchadores extranjeros de renombre. A pesar de la calidad del cartel, el proyecto fue un fracaso económico; los ingresos de taquilla no lograron cubrir los altos costos de la operación. Parecía que la lucha libre a gran escala en México estaba destinada a no prosperar.

Pero el destino tenía otros planes, y su agente sería Salvador Lutteroth González. Un hombre forjado en la Revolución Mexicana bajo el mando del General Álvaro Obregón, Lutteroth era un inspector de hacienda que había intentado sin éxito incursionar en el negocio de las mueblerías. En 1929, durante un viaje a El Paso, Texas, presenció una función de lucha libre en el Liberty Hall que lo dejó maravillado. Ese espectáculo sembró en él un sueño: replicar esa emoción y profesionalismo en su país. Decidido, vendió sus mueblerías para financiar la que sería la aventura de su vida.

La Creación de la Empresa Mexicana de Lucha Libre

En 1933, con el capital en mano y el sueño intacto, Lutteroth se acercó a Carlos Lavergne y Jimmy Fitten, los empresarios del fallido intento en la Arena Nacional, para proponerles una sociedad. Ellos, escarmentados por su fracaso anterior, se negaron rotundamente. Lejos de desanimarse, Lutteroth vio una oportunidad en una crisis que afectaba a los luchadores mexicanos en Estados Unidos, quienes estaban siendo boicoteados. Esto le proporcionó una base de talento nacional disponible y ansioso por trabajar.

Se asoció con Pancho Ahumada y, con la ayuda de Mike Corona y Víctor Manuel Castillo, rentó la Arena Modelo, un local deteriorado que apenas había albergado algunas funciones de boxeo. Lutteroth no solo la rentó, sino que la remodeló por completo, le cambió el nombre a la icónica Arena México y, posteriormente, la compraría. Estaba sentando las bases de un imperio.

La Noche Inaugural: 21 de Septiembre de 1933

La fecha quedó grabada en la historia. Esa noche, la recién bautizada Arena México abrió sus puertas para la primera función de la Empresa Mexicana de Lucha Libre. El cartel era una declaración de intenciones:

  • Lucha Estelar: El campeón mundial sonorense, Yaqui Joe, se enfrentó al californiano y ex campeón de la marina norteamericana, Bobby Sampson. En una batalla trepidante, el luchador nacional se alzó con la victoria aplicando una llave que fue bautizada en ese momento como “la merecedora”.
  • Lucha Semifinal: El Chino Achiu derrotó al irlandés Ciclone Mackey con su característica serie de cabezazos.
  • Luchas Preliminares: Contaron con la participación de jóvenes luchadores amateurs provenientes de la universidad, mostrando desde el primer día un compromiso con el talento local.

El éxito fue inmediato y rotundo. Tan solo 15 días después, los mismos empresarios de la Arena Nacional que lo habían rechazado, buscaron a Lutteroth para asociarse y llevar el espectáculo a su local, más grande y cómodo. El pionero había demostrado que su visión era la correcta.

Tabla Comparativa: Dos Intentos, un Destino

CaracterísticaIntento de 1931 (Arena Nacional)Iniciativa de 1933 (Lutteroth)
PromotoresLavergne, Fitten, De UriarteSalvador Lutteroth González
Talento PrincipalLuchadores extranjeros de renombreTalento mexicano (aprovechando boicot en EE.UU.) y extranjeros seleccionados
EstrategiaTemporada corta basada en grandes nombres internacionalesProyecto a largo plazo, con sede propia y desarrollo de talento local
ResultadoFracaso económico por altos costosÉxito inmediato y fundación de la empresa más importante de México

Sembrando el Futuro: La Escuela de Lucha Libre

La genialidad de Don Salvador Lutteroth no radicó únicamente en su habilidad para promocionar eventos, sino en su visión a largo plazo. Él sabía que para que su empresa fuera duradera y para que la lucha libre se arraigara en México, necesitaba crear sus propias estrellas. No podía depender exclusivamente del talento extranjero o de los luchadores ya formados.

Con este objetivo en mente, el 30 de octubre de 1933, apenas un mes después de la función inaugural, fundó junto al profesor Gonzalo Avendaño la Escuela de Lucha Libre en la propia Arena México. Esta institución se convertiría en la cuna de las más grandes leyendas del pancracio mexicano, el semillero de donde surgieron generaciones de ídolos que llenarían arenas por décadas. Fue el movimiento estratégico que garantizó la autosuficiencia y el futuro del deporte en el país.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién fundó la primera empresa de lucha libre de México?

La primera empresa exitosa y duradera de lucha libre en México fue fundada por Don Salvador Lutteroth González en el año de 1933. Se conoció como la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL), hoy Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

¿Cuál es la relación entre el ejército y la lucha libre?

La lucha libre moderna hereda muchas de sus técnicas y llaves de los sistemas de combate cuerpo a cuerpo desarrollados en los ejércitos. Movimientos como el Press Militar, las palancas y el ‘Tirabuzón’ tienen un origen marcial, diseñados como métodos de sometimiento.

¿Cuándo fue la primera función oficial de la empresa de Lutteroth?

La primera función se llevó a cabo el 21 de septiembre de 1933 en la recién remodelada Arena México, en la Ciudad de México.

¿El proyecto de Lutteroth fue el primer intento de llevar la lucha libre a México?

No. Hubo intentos previos, como las exhibiciones de 1843 y un proyecto empresarial más formal en 1931 en la Arena Nacional, pero todos fracasaron económicamente antes de la llegada de Lutteroth.

La historia de Salvador Lutteroth es un testimonio de perseverancia. Un hombre que, sin saber inicialmente mucho sobre promoción deportiva, combinó su experiencia de vida, su ingenio y una fe inquebrantable en su sueño para construir desde cero una institución que se convertiría en sinónimo de México. Su legado no es solo una empresa, sino todo un universo cultural que sigue vibrando con cada campanada y cada grito de la afición.

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