29/01/2007
Hay nombres que trascienden el deporte para convertirse en símbolos de una tierra, en estandartes de una identidad. Germán Dévora Ceballos es uno de esos nombres. Para muchos, recordarlo es evocar una época dorada, un tiempo en que el fútbol canario se codeaba con los más grandes de España y despertaba admiración allá por donde iba. Hablar de Germán es hablar del Maestro, del líder de una generación irrepetible que llevó a la UD Las Palmas a sus cotas más altas. Su figura, asociada para siempre a la del Estadio Insular, representa la personificación de un sentimiento, de una canariedad que desbordaba las gradas y unía a todo un archipiélago en torno a los colores amarillo y azul.

Los Inicios de una Leyenda: Los 'Diablillos Amarillos'
Toda gran historia tiene un comienzo, y la de Germán Dévora con el fútbol de élite comenzó a escribirse con letras de oro mucho antes de su debut con el primer equipo. Corría el año 1962, y una talentosa selección juvenil de Las Palmas asombraba a toda España. Aquel equipo, apodado cariñosamente como los ‘Diablillos Amarillos’, estaba destinado a la gloria. La primera vez que muchos aficionados pudieron ver en acción a un jovencísimo Germán, con apenas 18 años, fue en una semifinal memorable del Campeonato de España contra la selección andaluza. En un Estadio Insular abarrotado, los canarios lograron una remontada épica, venciendo por 2-0 y superando el resultado adverso de la ida. Aquel día se gestó una conexión imborrable entre la afición y sus jóvenes promesas.
La apoteosis llegaría en la final, disputada en Murcia contra el combinado de Castilla. Los ‘Diablillos Amarillos’ se proclamaron campeones de España al imponerse por un contundente 5-3. En aquel partido decisivo, Germán Dévora ya demostró de lo que era capaz, anotando dos de los cinco goles y dejando claro que no era un jugador más. Era el nacimiento de una estrella, el preludio de una carrera que marcaría para siempre la historia del fútbol canario.
El Ascenso y la Época Dorada del Tridente Mágico
La irrupción definitiva de Germán se produjo en la temporada 1963-64, una campaña histórica que culminó con el anhelado ascenso a Primera División. Desde ese momento, su liderazgo en el campo fue indiscutible. Pero no estaba solo. Junto a él, emergieron dos figuras colosales que, a su lado, formarían uno de los tridentes más recordados y queridos del fútbol español: Tonono y Guedes. Antonio Afonso ‘Tonono’, el líbero elegante, el mariscal de la defensa; y Juan Guedes, el centrocampista total, el motor del equipo. Juntos, formaron el alma de aquella UD Las Palmas.
Con este terceto mágico como antorcha, el equipo no solo se consolidó en la máxima categoría, sino que vivió sus años más gloriosos. La UD Las Palmas se convirtió en un equipo temido y respetado, capaz de competir de tú a tú con los gigantes como el Real Madrid o el FC Barcelona. Los frutos de ese trabajo llegaron en forma de hitos históricos:
- Tercer puesto en la liga 1967-68: Una clasificación que les permitió soñar con cotas aún mayores.
- Subcampeonato de liga en 1968-69: La mejor clasificación histórica del club, un logro que demostró que aquel equipo de ensueño podía aspirar a todo.
- Subcampeonato de la Copa del Rey en 1978: El broche final a una generación legendaria, aunque la final se perdiera contra el FC Barcelona.
Aquellos años, entre 1964 y 1978, fueron una demostración del fervor y la pasión que el equipo despertaba. El Estadio Insular de Ciudad Jardín era un fortín inexpugnable, no solo por la calidad de sus jugadores, sino por el aliento de una afición entregada. Las gradas se llenaban horas antes de los partidos, con gente de pie en los pasillos y miles de aficionados en las laderas de las arenas circundantes. Se hablaba de cerca de 25.000 almas unidas por un mismo sentimiento, una explosión de canariedad que llegaba desde todos los rincones de las islas.
Un Equipo para el Recuerdo
Aunque el tridente brillaba con luz propia, aquel equipo era una constelación de estrellas. La calidad de la plantilla era excepcional, combinando el talento local con la llegada de figuras internacionales, como la inolvidable generación de futbolistas argentinos que engrandecieron aún más al club. Nombres como Carnevali, Wolf, Brindisi o Morete se unieron a una base canaria sólida y talentosa.
| Posición | Jugadores Destacados | Características |
|---|---|---|
| Defensa | Tonono, Martín Marrero, Castellano | Elegancia, solidez y calidad técnica desde atrás. |
| Mediocampo | Guedes, José Juan, Gilberto I | Visión de juego, recorrido y llegada. El corazón del equipo. |
| Ataque | Germán Dévora, León, Gilberto II | Velocidad, regate, gol y magia. La definición del talento. |
El Estilo Inconfundible del 'Maestro'
¿Pero cómo jugaba Germán Dévora para ganarse el apodo de 'Maestro'? Su fútbol era una mezcla de inteligencia, velocidad y una técnica depurada. La descripción de su juego es casi poética: Tonono, con su pulcritud característica, sacaba el balón jugado desde la defensa para entregárselo a Guedes. Este, con su porte majestuoso y la cabeza siempre alta, lanzaba pases de 40 metros a los extremos, Gilberto I o León. Y entonces, aparecía Germán. Recibía el balón y emprendía una carrera vertiginosa, sorteando rivales con una facilidad pasmosa, como si flotara sobre el césped. Su capacidad para regatear en velocidad era única, y su disparo desde el borde del área, potente y preciso con ambas piernas, era letal. Además, era un especialista infalible desde el punto de penalti, asumiendo la responsabilidad en los momentos clave.
Sus números refrendan su leyenda. Colgó las botas en 1978, a los 35 años, tras 16 temporadas defendiendo la camiseta amarilla. Disputó un total de 453 partidos oficiales y anotó 119 goles, cifras que lo sitúan en el olimpo de la historia del club. Además, su talento le llevó a ser internacional con la selección española en cinco ocasiones.
Un Legado que Debe Ser Eterno
Tras su retirada, Germán Dévora nunca se desvinculó del club de su vida. Ejerció como entrenador, secretario técnico y, desde 2011, ostenta con orgullo el cargo de presidente de honor de la UD Las Palmas. Sin embargo, en los últimos años, su ausencia en los partidos ha generado una cierta inquietud entre la afición que tanto le admira. Su figura es demasiado grande como para no sentir su falta.
Por ello, surge una petición casi unánime: perpetuar su nombre en un lugar de honor en el Estadio de Gran Canaria. Así como Tonono y Guedes tienen su merecido busto, la figura del 'Maestro' merece un reconocimiento similar, un homenaje visible para que las nuevas generaciones, aquellas que no tuvieron la fortuna de verle jugar, sepan quién fue el hombre que lideró al mejor equipo canario de todos los tiempos. Un tributo que selle su inmortalidad y mantenga viva la llama de su legado.
Preguntas Frecuentes sobre Germán Dévora
¿Quién fue Germán Dévora?
Germán Dévora Ceballos, apodado 'El Maestro', es considerado por muchos el mejor futbolista canario de la historia. Fue un delantero y mediapunta que lideró a la UD Las Palmas durante su época dorada, desde la década de los 60 hasta finales de los 70.
¿Cuál fue la mejor época de la UD Las Palmas?
La etapa más gloriosa del club fue entre 1964 y 1978, con el equipo compitiendo en Primera División. Los mayores hitos fueron el subcampeonato de Liga en la temporada 1968-69 y el tercer puesto en la 1967-68.
¿Quiénes formaban el tridente 'Tonono-Guedes-Germán'?
Era el trío de jugadores canarios que formaban la columna vertebral del equipo. Tonono era el líbero y jefe de la defensa, Guedes era el centrocampista organizador y Germán Dévora era el atacante, la estrella y el goleador.
¿Cuántos goles marcó Germán Dévora con la UD Las Palmas?
A lo largo de sus 16 temporadas en el club, Germán Dévora anotó un total de 119 goles en 453 partidos oficiales, convirtiéndose en uno de los máximos goleadores históricos de la entidad.
¿Por qué su legado es tan importante en Canarias?
Germán Dévora trasciende lo deportivo. Él y su equipo representaron un motivo de orgullo para todo el archipiélago, un símbolo de la identidad canaria y la demostración de que desde las islas se podía competir y triunfar al más alto nivel. Su fútbol unió a toda una sociedad.
En su 80 cumpleaños, la felicitación es unánime y sentida, un abrazo colectivo de todos los que vibraron con sus goles y de todos los que, aun sin haberlo visto, han heredado la admiración por su figura. Como dijo el poeta Pedro Lezcano, hay voces que permanecen cuando llega el silencio, y la de Germán Dévora, el Maestro, seguirá resonando para siempre en el viento de las islas.
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