15/04/2023
Quizás has oído el nombre 'Gello' en contextos modernos, pero ¿conoces la antigua y escalofriante leyenda que se esconde detrás de esta palabra? Mucho antes de que su nombre fuera asociado a otros menesteres, Gello era un terror susurrado en la Antigua Grecia, una figura sombría cuya historia ha evolucionado a lo largo de milenios. Su leyenda es un fascinante viaje a través del tiempo, desde el fantasma de una joven hasta un tipo de demonio temido en todo el Imperio Bizantino y más allá. Acompáñanos a desentrañar el mito de Gello, la entidad que acechaba en las sombras, con una sed insaciable por la vida de los más inocentes.

El Origen de Gello: Una Tragedia Clásica
La primera mención de Gello nos transporta a la Grecia Arcaica. Según el compilador Zenobio, quien vivió en el siglo II, el mito original cuenta la historia de una joven llamada Gello que murió siendo virgen. Su muerte prematura e injusta no le permitió encontrar la paz. En cambio, su espíritu regresó como un phantasma (φάντασμα), un fantasma vengativo. Su objetivo era claro y aterrador: atacar a los hijos de otras mujeres, quizás por envidia o por la amargura de no haber podido tener los suyos propios. La poeta Safo, en el siglo VI a.C., ya mencionaba a Gello, lo que demuestra la antigüedad y el arraigo de este temor en la cultura griega. En sus inicios, Gello no era un demonio en el sentido estricto, sino el alma en pena de una mujer, una figura trágica convertida en una amenaza. Con el tiempo, su leyenda se entrelazó con la de otras figuras similares como Lamia y Mormo, quienes también eran conocidas por su crueldad hacia los niños, creando un arquetipo de terror infantil en el mundo antiguo.
La Transformación Bizantina: De Fantasma a Demonio
Con la caída del mundo clásico y el ascenso del Imperio Bizantino, la figura de Gello experimentó una profunda transformación. Dejó de ser un fantasma individual para convertirse en un tipo de ser maligno. El término evolucionó al plural gelloudes (γελοῦδες), una palabra que no existía en la Grecia clásica. Fue en los siglos VII y VIII cuando teólogos como el patriarca Juan de Damasco comenzaron a describir a las gelloudes, equiparándolas con las stryngai (στρίγγαι), el equivalente griego de las striges romanas: brujas o demonios nocturnos. Estas criaturas, según sus escritos, eran seres que volaban por la noche, se deslizaban en las casas sin ser detectadas, incluso con puertas y ventanas cerradas, con el único propósito de estrangular a los bebés en sus cunas.
El erudito del siglo XI, Miguel Psellos, amplió aún más el alcance de su maldad. En sus textos, Psellos describió a las gelloudes como seres que "chupan la sangre y devoran todos los fluidos vitales que hay en el pequeño infante". Para entonces, ya no solo se culpaba a Gello de la muerte de los recién nacidos, sino también de la de mujeres embarazadas y sus fetos. Se acuñó incluso el término Gillobrota (Γιλλόβρωτα) para describir a los bebés que se consumían y morían misteriosamente, como si hubieran sido "devorados por Gillo". Fue Psellos quien, buscando un origen para esta creencia, teorizó que Gello podría derivar de la figura hebrea de Lilith, estableciendo un puente entre diferentes tradiciones demonológicas.
De Virgen a Bruja: La Imagen Cambiante de Gello
Uno de los aspectos más interesantes de la evolución de Gello es el cambio radical en su representación física y conceptual. La Gello original era una joven virgen, una figura de tragedia y compasión retorcida. Sin embargo, en la era cristiana, al ser asimilada con las stryngai, su imagen se transformó en la de una bruja anciana, una mujer decrépita y envidiosa. Esta visión fue documentada en el siglo XVII por el erudito Leo Allatius, quien señaló que en la creencia popular de su época, estas criaturas, también llamadas Gellones, eran viejas que habían hecho un pacto con el diablo. Esta imagen, argumentan algunos expertos, fue una importación del arquetipo de la bruja de Europa Occidental, que se superpuso a la tradición griega.
Su naturaleza también era ambigua. A veces se la describía como un espíritu incorpóreo, un pneuma impuro que podía ser expulsado mediante exorcismos. Otras veces, se creía que tenía un cuerpo sólido, que vestía ropas y podía ser una mujer de carne y hueso acusada de ser una gello. La teología ortodoxa oficial, sin embargo, rechazaba la idea de que un ser humano pudiera transformarse en un demonio, argumentando que los demonios no tenían sexo. A pesar de ello, la creencia popular se mantuvo fuerte y resistente.
Gello y Otras Entidades Similares
Para comprender mejor el papel de Gello, es útil compararla con otras figuras de la mitología y el folclore que compartían su terrible afición por los niños.

| Figura | Origen/Cultura | Víctimas Principales | Características Notables |
|---|---|---|---|
| Gello | Griega | Recién nacidos, fetos, mujeres embarazadas. | Originada como el fantasma de una virgen. Evolucionó a un tipo de demonio/bruja. |
| Lamia | Griega | Niños | Una reina de Libia castigada por Hera, quien mató a sus hijos. Se convirtió en un monstruo devorador de niños. |
| Mormo | Griega | Niños | Un espíritu o fantasma usado para asustar a los niños desobedientes. Compañera de Hécate. |
| Lilith | Mesopotámica/Hebrea | Recién nacidos | Considerada la primera esposa de Adán en algunas tradiciones. Un demonio nocturno que ataca a bebés y madres. |
Protección y Rituales Contra el Mal
La persistencia de la creencia en Gello obligó a la Iglesia a adoptar una postura dual. Oficialmente, la teología ortodoxa negaba la existencia de tales criaturas. Sin embargo, en la práctica, el clero participaba activamente en rituales para proteger a los fieles. Gello era nombrada explícitamente en exorcismos y oraciones destinadas a salvaguardar a los recién nacidos y a sus madres. En estos rituales, se invocaba la protección de la Virgen María y de una larga lista de santos. Un texto de exorcismo llega a nombrar a 36 santos, además de los "318 Santos Padres", para combatir la amenaza de la "maldita Gylo" (una variante de su nombre).
El período posterior al parto era considerado de extremo peligro. La sangre del nacimiento se veía como algo impuro que podía atraer a demonios femeninos como Gello. Por ello, el recién nacido no era bautizado de inmediato y la madre permanecía aislada de la comunidad durante semanas. Durante este tiempo de vulnerabilidad, el niño estaba en máximo riesgo. Algunas historias, como la de Melitene, hermana de los santos Sisinnios y Sisynodorus, relatan cómo Gello se traga al niño y debe ser forzada por los santos varones a regurgitarlo vivo. Este ciclo de muerte y renacimiento simbólico reforzaba la necesidad de rituales como el bautismo para limpiar al niño de la influencia materna y protegerlo del mal.
Preguntas Frecuentes sobre Gello
¿Gello era una diosa o un demonio?
Inicialmente, Gello no era ni una diosa ni un demonio. Era el phantasma, o fantasma, de una mujer mortal que murió de forma trágica. Fue con el paso de los siglos, especialmente durante el período bizantino y su sincretismo con otras creencias, que su figura adquirió características demoníacas, siendo clasificada como un tipo de demonio, bruja o espíritu inmundo.
¿Cuál es la diferencia principal entre Gello y Lamia?
Aunque ambas son figuras de la mitología griega que atacan a los niños, sus orígenes son distintos. Gello nació de la tragedia personal de una joven anónima que murió virgen. Lamia, por otro lado, era una reina de gran belleza que, tras convertirse en amante de Zeus, sufrió la ira de Hera, quien asesinó a sus hijos. El dolor y la locura la transformaron en un monstruo que, por envidia, devoraba los hijos de otras madres.
¿Todavía se cree en Gello hoy en día?
La creencia directa en una entidad llamada Gello ha desaparecido en gran medida. Sin embargo, su legado sobrevive en el folclore de algunas regiones de Grecia y los Balcanes. La superstición se ha fusionado con creencias más generales sobre el "mal de ojo" (Baskania), los malos espíritus o las brujas que pueden dañar a los bebés y a las parturientas. El miedo a una amenaza invisible que acecha a los más vulnerables es un eco lejano de la antigua leyenda de Gello.
¿Por qué Gello se enfocaba en los niños y las embarazadas?
El mito original sugiere que su motivación era la envidia y el resentimiento. Al haber muerto joven y sin hijos, su espíritu atormentado buscaba infligir en otros el mismo dolor y pérdida que ella sufrió. Atacar a los recién nacidos y a las futuras madres era la forma más directa de destruir la felicidad y la continuidad familiar que a ella le fue negada.
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