¿Qué es un fly?

La Extraña Teoría Nasal de Fliess y Freud

03/08/2012

Valoración: 4.93 (14809 votos)

Si la vida moderna no nos hubiese vuelto tan impacientes, encontraríamos motivo de maravilla hasta en los hechos más triviales. Un ejemplo perfecto es el estornudo. Pensemos en la singularidad de este fenómeno: una comezón en la nariz nos anuncia su llegada inminente. De repente, un movimiento brusco de la cabeza y el tronco culmina en una espiración violenta y sonora. Los ojos se cierran, las ideas se confunden y los músculos se tensan. Todo sucede fuera de nuestro control. No es de extrañar que nuestros antepasados vieran en el estornudo una manifestación de posesión, una fuerza externa que se apoderaba del cuerpo. Esta idea, que hoy nos parece fantástica, fue el punto de partida para una de las teorías médicas más extrañas y olvidadas de la historia, una que unió la nariz, la sexualidad y la mente de la mano de dos gigantes del pensamiento: Sigmund Freud y Wilhelm Fliess.

¿Cuál es la función de Fliess?
Fliess, aunque cultísimo y elocuente, era, al fin y al cabo, un cirujano y, como tal, proclive a conceder mayor peso a las anormalidades concretas y tangibles del cuerpo humano: lo que puede verse, tocarse y, en caso necesario, amputarse.
Índice de Contenido

El Estornudo: ¿Un Mensaje Divino o un Acto Demoniaco?

En la antigüedad, un acto tan mundano como estornudar estaba cargado de significado. Para griegos y romanos, era un augurio. Un estornudo al iniciar una tarea podía ser una señal para detenerse. Si ocurría a la izquierda, era un mal presagio; a la derecha, uno bueno. Esta dualidad derecha/izquierda como bueno/malo es un arquetipo cultural que ha perdurado por siglos.

Sin embargo, en los asuntos del corazón, el estornudo casi siempre era una señal positiva. Se creía que si uno estornudaba mientras pensaba en su amado, era una clara señal de que los sentimientos eran correspondidos. El gran poeta latino Catulo lo ilustra en un poema donde el mismísimo Cupido, dios del amor, sanciona los juramentos de dos amantes estornudando. Primero a la izquierda, quizás por una riña previa, y luego a la derecha, para aprobar su reconciliación y sus promesas de amor eterno. El estornudo se convertía así en un veredicto divino sobre la pasión humana.

La Nariz y su Vínculo con la Sexualidad a lo Largo de la Historia

La conexión entre la nariz y la sexualidad no se limitaba a los estornudos. Una superstición muy extendida, que sobrevive de alguna forma hasta nuestros días, afirmaba que el tamaño de la nariz de un hombre era directamente proporcional al de su miembro viril. Aunque hoy nos suene a chiste, era una creencia popular muy arraigada. Ya en el Renacimiento, el eminente médico Laurent Joubert la desmintió en su libro "Errores Populares", señalando con humor que "algunos tienen un asombroso tronco por nariz, pero son planos en otra parte".

Pero la idea iba más allá de lo meramente físico. El filósofo griego Cleantes, según cuenta Diógenes Laercio, era un maestro de la fisiognomía, el arte de deducir el carácter por el aspecto físico. Un día, incapaz de juzgar a un hombre de aspecto rudo, escuchó su estornudo y exclamó: "¡Ya está! ¡Este hombre es un afeminado!". Al parecer, para los antiguos griegos, hasta la forma de estornudar podía delatar los secretos más íntimos de una persona.

La Anatomía Secreta: El Tejido Eréctil Nasal

Avancemos varios siglos hasta la era de la ciencia moderna. Lo que parecían meras supersticiones encontraron un eco inesperado en la anatomía. Resulta que en el interior de nuestras fosas nasales existe un tipo de tejido con una estructura microscópica idéntica al tejido eréctil de los órganos genitales (los cuerpos cavernosos del pene y el clítoris). De hecho, estos son los dos únicos lugares del cuerpo humano donde se encuentra este tejido especializado.

Esta comunidad estructural explica por qué la estimulación erótica puede producir congestión nasal. La sangre fluye hacia estas zonas de la nariz, provocando una turgencia que, en algunos individuos sensibles, puede incluso desencadenar un estornudo. Este hecho anatómico, poco conocido por el gran público, se convirtió en la piedra angular de una teoría revolucionaria y, a la postre, peligrosa.

Freud, Fliess y la Radical Teoría del "Reflejo Nasogenital"

A finales del siglo XIX, dos mentes brillantes se encontraron y forjaron una amistad que cambiaría la historia de la medicina y la psicología. Uno era el ya célebre neurólogo vienés Sigmund Freud, padre del psicoanálisis. El otro, su amigo y confidente, Wilhelm Fliess, un respetado otorrinolaringólogo de Berlín.

Fliess, como experto en la nariz, estaba fascinado por la conexión anatómica entre esta y los genitales. A través de su práctica clínica, observó cómo el tejido nasal se inflamaba durante la menstruación, el embarazo o la excitación sexual. A partir de estas observaciones, desarrolló una teoría audaz: muchas de las neurosis que Freud trataba de curar con la palabra no tenían su origen en traumas infantiles reprimidos, sino en la nariz. Postuló la existencia de un "reflejo nasogenital", un mecanismo por el cual una anomalía en la mucosa nasal podía provocar una cascada de síntomas psicológicos y físicos, desde la histeria y la ansiedad hasta dolores menstruales.

Freud quedó absolutamente cautivado por las ideas de su amigo. Veía en ellas la pieza que le faltaba: el vínculo físico, tangible, de los males del alma que él exploraba. Creía que combinando el psicoanálisis (el ataque psíquico) con la intervención nasal de Fliess (el ataque somático), "el problema de las neurosis pronto estaría resuelto".

Tabla Comparativa: Creencias Antiguas vs. Teoría de Fliess

CaracterísticaCreencias AntiguasTeoría de Wilhelm Fliess
Origen del VínculoMágico, supersticioso, divino"Científico", anatómico, fisiológico
Manifestación PrincipalEstornudos como presagios de amorNeurosis, histeria, problemas menstruales
Tipo de ConexiónSimbólica (tamaño de la nariz = virilidad)Fisiológica (tejido eréctil compartido)
Método de "Cura"Interpretación de augurios, ritualesCocaína, cauterización, cirugía nasal

Tratamientos Extremos: De la Cocaína a la Cirugía Radical

Convencido de su teoría, Fliess comenzó a tratar a los pacientes neuróticos que Freud le derivaba. Su primer método consistió en aplicar cocaína en el interior de la nariz para anestesiar el supuesto punto de origen del reflejo. Los pacientes, como es de esperar, reportaron sentirse mejor. Pero Fliess buscaba una cura permanente.

¿Cómo se dice 'fly' en inglés?
Si tomamos la traducción literal del inglés encontraremos que 'fly' significa volar en español. Su sustantivo : flyer se traslada a la traducción de 'aviador', 'volante' o 'panfleto'.

El siguiente paso fue más agresivo: la cauterización. Utilizando alambres al rojo vivo, quemaba el tejido eréctil nasal de sus pacientes. Cuando incluso esto no era suficiente para evitar recaídas, Fliess, como buen cirujano de su época, optó por la solución más radical: la cirugía. Empezó a extirpar partes de la pared interna de las fosas nasales, incluyendo hueso, para eliminar de raíz el tejido "culpable". La comunidad médica de la época se hizo eco de sus supuestos éxitos, y pronto se publicaron cientos de artículos que atribuían la cura de todo tipo de dolencias, desde la epilepsia hasta la parálisis, a esta brutal intervención.

El Desastre de Emma Eckstein: El Fin de una Teoría y una Amistad

La fe ciega en el reflejo nasogenital llegó a un abrupto y trágico final con el caso de una paciente llamada Emma Eckstein. Freud le había diagnosticado una neurosis derivada de conflictos sexuales y la envió a Berlín para que Fliess la operara. La intervención, según Fliess, fue un éxito. Sin embargo, Emma empeoró drásticamente.

Sufrió fiebres altas, dolores insoportables y una secreción purulenta y fétida de la nariz. Fliess se desentendió del caso, dejando a un Freud desesperado a cargo. Finalmente, Freud consultó a otro cirujano en Viena. Frente a un horrorizado Freud, el nuevo médico extrajo del interior de la cavidad nasal de Emma una tira de gasa de casi medio metro de largo. Fliess, en un acto de negligencia imperdonable, la había olvidado dentro de la herida quirúrgica.

El espectáculo fue tan dantesco que se dice que Freud se desmayó. Emma Eckstein sobrevivió, pero sufrió una grave infección ósea (osteomielitis) que le dejó el rostro permanentemente desfigurado. Este desastre no solo expuso la peligrosidad de la teoría, sino que también marcó el principio del fin de la intensa amistad entre Freud y Fliess. Poco después, dejaron de escribirse, y la teoría del reflejo nasogenital fue relegada al baúl de las ideas más peregrinas de la historia de la medicina.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Quién fue Wilhelm Fliess?

Wilhelm Fliess (1858-1928) fue un médico alemán especialista en oídos, nariz y garganta (otorrinolaringólogo) que ejerció en Berlín. Es principalmente recordado por su estrecha amistad con Sigmund Freud y por su teoría del "reflejo nasogenital".

¿Creía Sigmund Freud realmente en esta teoría?

Sí. Durante un largo periodo, Freud fue un entusiasta defensor de las ideas de Fliess. Creía que complementaban su propio trabajo psicoanalítico al proporcionar una causa física para las neurosis. El caso de Emma Eckstein fue un punto de inflexión que le hizo distanciarse de la teoría.

¿Qué es el tejido eréctil nasal?

Es un tipo de tejido esponjoso con una gran cantidad de vasos sanguíneos ubicado en ciertas zonas de la mucosa nasal. Su estructura es idéntica a la del tejido eréctil de los genitales y puede congestionarse con sangre bajo ciertos estímulos, incluyendo la excitación sexual.

¿Tiene alguna base científica actual la relación entre la nariz y la sexualidad?

La conexión es muy limitada y no tiene nada que ver con las neurosis. El fenómeno de la congestión nasal durante la excitación (a veces llamado "rinitis erótica") es real y se debe al tejido eréctil compartido. Sin embargo, la idea de que esto causa trastornos psicológicos complejos y que la cirugía nasal puede curarlos está completamente desacreditada y se considera pseudociencia.

La historia de Wilhelm Fliess y su reflejo nasogenital es un poderoso recordatorio de cómo la ciencia puede tomar desvíos extraños y peligrosos. Nos obliga a sonreír con condescendencia ante la ignorancia del pasado, pero también a ser humildes, pues quizás, dentro de cien años, las generaciones futuras mirarán algunos de nuestros procedimientos médicos más avanzados con la misma sonrisa de incredulidad.

Si quieres conocer otros artículos parecidos a La Extraña Teoría Nasal de Fliess y Freud puedes visitar la categoría Juegos.

Subir