27/10/2022
Echoes of the End, la prometedora aventura de acción y fantasía del estudio islandés Myrkur Games, ha generado comparaciones con gigantes como God of War o Hellblade. Sin embargo, más allá de su impresionante apartado visual y su enfoque en los puzles, uno de los pilares fundamentales de la experiencia es su sistema de combate. Un sistema que, como el propio viaje de su protagonista Ryn, está lleno de altibajos, comenzando de una forma que puede parecer decepcionante para luego florecer en algo mucho más complejo e interesante. En este artículo, nos sumergiremos de lleno en las mecánicas de lucha de este título, desgranando cómo se siente blandir la magia y la espada en su oscuro y bello mundo.

Las Bases del Combate: Un Inicio Lento y Familiar
Al dar los primeros pasos en Echoes of the End, la sensación al combatir es extrañamente familiar, pero quizás demasiado simple. El juego nos introduce a un sistema que se apoya en los fundamentos del género de acción en tercera persona: un botón para atacar, uno para esquivar y la necesidad de leer los movimientos del adversario. Durante las horas iniciales, los enfrentamientos se sienten como una danza repetitiva. Nos encontramos con oleadas de enemigos cuyos patrones son predecibles y fáciles de dominar. La estrategia se reduce, en la mayoría de los casos, a esperar el ataque del enemigo, esquivar en el momento justo y contraatacar con una ráfaga de golpes.
El bestiario, en esta primera etapa, es bastante limitado, lo que acentúa la sensación de monotonía. Los combates se suceden con frecuencia, actuando como barreras que debemos limpiar para poder avanzar en su mundo, por lo demás, estrictamente lineal. Esta estructura recuerda a juegos de épocas pasadas y puede llevar a una impresión inicial negativa, donde el combate parece más una tarea que un desafío divertido. Se podría describir como una versión muy básica de un soulslike, despojada de la profundidad y el castigo implacable que caracteriza a dicho género, pero manteniendo la importancia del timing en la esquiva.
La Magia como Catalizador: Cuando la Batalla Evoluciona
Afortunadamente, esta primera impresión no define toda la experiencia. El combate de Echoes of the End es un sistema de cocción lenta, y su ingrediente principal, la magia, tarda en mostrar todo su potencial. Es en la segunda mitad de la aventura donde las habilidades de Ryn como "vestigia" pasan a ser el centro de atención, transformando por completo la dinámica de las batallas.
Lo que antes era un simple intercambio de golpes se convierte en un campo de juego táctico. El juego introduce un abanico de poderes que nos invitan a interactuar con el entorno y los propios enemigos de formas creativas. Podemos, por ejemplo:
- Lanzar a nuestros oponentes por los aires y estamparlos contra objetos punzantes del escenario.
- Empujarlos hacia nuestro compañero, Abram Finlay, para que él los remate con un golpe devastador.
- Crear explosiones mágicas que controlen a grupos de enemigos.
- Utilizar un arco de energía para atacar a distancia y explotar puntos débiles.
- Drenar la vida de los adversarios para recuperar nuestra propia salud.
Esta capa estratégica se ve reforzada por un árbol de habilidades que nos permite mejorar y especializar nuestros poderes. La progresión se siente tangible, y una habilidad mejorada puede cambiar drásticamente nuestra aproximación a un tipo de enemigo. La gestión del maná se vuelve crucial, obligándonos a pensar cuándo desatar nuestros hechizos más poderosos y cuándo conservarlos. Es en este punto donde el combate realmente brilla y se siente único.
Tabla Comparativa: La Evolución del Combate
| Característica | Primeras Horas | Segunda Mitad del Juego |
|---|---|---|
| Estrategia Principal | Esquivar y atacar. Muy reactivo. | Uso táctico de la magia, control del entorno y gestión de recursos. |
| Rol de la Magia | Secundario y poco variado. | Central y fundamental para la victoria. |
| Dinamismo | Lento y repetitivo. | Rápido, fluido y con múltiples opciones. |
| Satisfacción | Funcional pero poco memorable. | Muy gratificante al combinar habilidades. |
Los Jefes Finales: El Verdadero Desafío
Si los enemigos comunes sirven como calentamiento, los jefes finales son el examen definitivo. Aquí es donde Echoes of the End pone toda la carne en el asador, presentando criaturas con un diseño artístico impresionante y un nivel de desafío que contrasta enormemente con el resto del juego. Cada jefe es un puzle en sí mismo. Ya no basta con esquivar y atacar; es imprescindible poner en práctica todo lo aprendido, combinar ataques físicos con el arsenal mágico y, sobre todo, tener paciencia.
Estos enfrentamientos exigen un profundo conocimiento de los patrones de ataque del enemigo. Morir una y otra vez forma parte del proceso de aprendizaje. Averiguar cuándo atacar, cuándo usar una habilidad específica o en qué momento es seguro curarse es la clave del éxito. La satisfacción que se siente al derrotar a uno de estos colosos es inmensa, ya que se percibe como un logro ganado a pulso. Son, sin duda, los momentos más memorables y mejor diseñados de todo el sistema de combate.
Las Sombras del Sistema: Controles y Frustración
A pesar de sus aciertos, el sistema de combate de Echoes of the End no está exento de problemas, y algunos de ellos pueden resultar muy frustrantes. El principal inconveniente reside en la respuesta de los controles. El personaje de Ryn a veces se siente pesado y poco ágil. La ventana de invencibilidad al esquivar no siempre es clara, y en ocasiones recibiremos daño a pesar de haber ejecutado la maniobra correctamente si seguimos cerca del área de impacto. El bloqueo, por su parte, se siente lento de activar, lo que dificulta la ejecución de "parries" en el momento preciso, aunque cuando se logran, son muy satisfactorios.

Otro problema notable es la falta de reacción de los enemigos a nuestros golpes. A menudo, las criaturas no se inmutan ni retroceden al ser atacadas, continuando con su secuencia de animación como si nada. Esto no solo resta contundencia a nuestros ataques, sino que hace que el combate sea más difícil de leer y predecir. Sin embargo, el error más grave de diseño es, probablemente, el tiempo de carga tras cada muerte. En un juego que te pide aprender de tus errores, especialmente contra jefes desafiantes, tener que soportar una larga pantalla de carga cada vez que caes rompe el ritmo y multiplica la frustración. Estas asperezas técnicas empañan un sistema que, en su núcleo, tiene ideas muy buenas.
Preguntas Frecuentes sobre el Combate
¿El combate es similar a Dark Souls?
Toma inspiración en la superficie, como la importancia de la esquiva y el aprendizaje de patrones, pero es una experiencia mucho más básica y accesible. Carece de la profundidad en la personalización de armas o las complejas estadísticas de un soulslike. La dificultad, salvo en los jefes, es considerablemente menor.
¿Es obligatorio usar la magia para ganar?
Al principio puedes sobrevivir solo con ataques básicos y esquivas. Sin embargo, a medida que el juego avanza, la magia se vuelve prácticamente indispensable. Ignorar el sistema mágico no solo te hará el juego mucho más difícil, sino que te perderás la parte más divertida y dinámica del combate.
¿Qué tan difíciles son los jefes?
Representan un pico de dificultad muy significativo. Mientras que los enemigos normales pueden ser derrotados con facilidad, los jefes requieren múltiples intentos, paciencia y una buena estrategia. La dificultad puede sentirse a veces injusta debido a los problemas de control mencionados.
¿Hay un sistema de progresión o personalización?
Sí, el juego cuenta con un árbol de habilidades que permite desbloquear y mejorar tanto los poderes mágicos como las capacidades pasivas de Ryn. Esta progresión es clave para afrontar los desafíos de la segunda mitad de la aventura y se siente gratificante.
En conclusión, el combate de Echoes of the End es una propuesta con dos caras. Comienza de forma simple y algo monótona, pero si el jugador tiene la paciencia de perseverar, descubrirá un sistema que florece gracias a una implementación inteligente y creativa de la magia. Aunque se ve lastrado por una falta de pulido técnico en sus controles y decisiones de diseño frustrantes como los largos tiempos de carga, sus puntos álgidos, especialmente en las batallas contra jefes, ofrecen momentos de gran intensidad y satisfacción. No es un sistema perfecto, pero sí uno con potencial y una identidad que logra encontrar a mitad de camino.
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