08/06/2024
Cuando Doom Eternal irrumpió en nuestras pantallas, lo hizo con la sutileza de una escopeta de dos cañones a quemarropa. La secuela del aclamado DOOM (2016) prometía más velocidad, más poder y, por supuesto, más demonios que destripar. Un pilar fundamental de esta experiencia es su adrenalínica banda sonora, un martillo sonoro que impulsa cada movimiento del Doom Slayer. El compositor Mick Gordon, el genio detrás del metal industrial que definió a la saga moderna, regresaba para orquestar el apocalipsis. La expectación por la banda sonora oficial (OST) era tan alta como el propio juego, especialmente para aquellos que adquirieron la Edición Coleccionista, que la prometía como una descarga digital de alta calidad. Sin embargo, lo que debía ser una celebración del metal se convirtió en una de las controversias más sonadas en la industria musical de los videojuegos.

La Promesa de un Infierno en Alta Fidelidad
Para muchos jugadores, la Edición Coleccionista de Doom Eternal no era solo un conjunto de artículos de lujo; era la promesa de poseer la banda sonora en su forma más pura. El marketing era claro: una descarga de alta calidad y sin pérdidas del trabajo de Mick Gordon. El lanzamiento del juego llegó, pero la banda sonora no. id Software y Bethesda aseguraron a los compradores que llegaría más tarde. La espera aumentó la anticipación. Finalmente, el 18 de abril de 2020, se anunció que el OST estaba disponible para los poseedores de la Edición Coleccionista y que llegaría a plataformas de streaming como Spotify e iTunes en las semanas siguientes.
La alegría inicial, sin embargo, se transformó rápidamente en confusión y decepción para los oídos más entrenados. Los fans y audiófilos notaron que algo no sonaba bien. La versión que habían recibido, la supuesta edición de "alta calidad", sonaba extraña, aplastada y carente de la vida que tenía dentro del propio juego. ¿Cómo era posible que la versión definitiva sonara peor?
El Descubrimiento: La Guerra del Volumen Llega al Infierno
La comunidad no tardó en investigar. Un usuario en Twitter analizó los espectrogramas de las pistas del OST oficial y los comparó con los de la banda sonora de DOOM (2016). El resultado fue alarmante. Las ondas de sonido de muchas de las nuevas pistas eran bloques sólidos, sin picos ni valles. Esto es un síntoma claro de una compresión de audio excesiva, un fenómeno conocido en la industria musical como la "Loudness War" o "Guerra del Volumen".
Para quienes no están familiarizados con el término, la compresión de audio, en su forma más agresiva, reduce el rango dinámico de una canción. El rango dinámico es la diferencia entre los sonidos más suaves y los más fuertes. Una buena mezcla musical tiene un rango dinámico amplio: los susurros son suaves y las explosiones son atronadoras. Sin embargo, en la "Guerra del Volumen", todo se eleva al máximo nivel posible. El resultado es una pared de sonido que, si bien puede parecer impactante al principio, rápidamente causa fatiga auditiva. Los detalles se pierden, los instrumentos se mezclan en un amasijo indescifrable y la música pierde toda su textura y profundidad. En un género tan complejo y lleno de capas como el de Mick Gordon, esto es un golpe mortal.

La Respuesta del Maestro: "Yo no Mezclé Eso"
Ante el creciente descontento, todas las miradas se volvieron hacia Mick Gordon. ¿Cómo pudo el compositor, tan meticuloso con su trabajo, permitir que su obra maestra fuera lanzada en ese estado? La respuesta del propio Gordon a través de las redes sociales fue tan contundente como un disparo de la BFG: él no fue el responsable de la mezcla final de la mayoría de las pistas del álbum.
Gordon aclaró que solo había mezclado un puñado de temas del OST, y que el resto fue manejado por otra persona, presumiblemente dentro de Bethesda o id Software. Esta revelación fue una bomba. No solo confirmaba las sospechas de los fans, sino que exponía un conflicto creativo interno. El compositor de una de las bandas sonoras más aclamadas de la década no tuvo el control final sobre su lanzamiento oficial. La decisión de lanzar un producto con una mezcla tan deficiente, especialmente después de un retraso, dejó perpleja a toda la comunidad. Bethesda reconoció el descontento, pero nunca ofreció una explicación clara ni anunció planes para un relanzamiento corregido, dejando a los fans con una versión empañada de la música que tanto amaban.
Comparativa: Expectativa vs. Realidad del OST
| Característica | Expectativa de los Fans | Realidad del Lanzamiento Oficial |
|---|---|---|
| Calidad de Audio | Sonido sin pérdidas, de alta fidelidad, superior al del juego. | Audio fuertemente comprimido, con pérdida de detalle. |
| Rango Dinámico | Mezcla dinámica, con picos y valles que dan vida a la música. | Rango dinámico muy reducido, creando una "pared de sonido". |
| Implicación del Compositor | Mick Gordon como responsable final de la mezcla y masterización. | Gordon solo mezcló una minoría de las pistas. |
| Experiencia Auditiva | Inmersiva, disfrutable a alto volumen y con auriculares. | Fatigante, con instrumentos difíciles de distinguir. |
Un Legado Musical Inmortal, un Lanzamiento Olvidable
A pesar de la controversia, es crucial separar el lanzamiento del OST de la música en sí. La banda sonora de Doom Eternal, tal como se experimenta dentro del juego, es una obra maestra indiscutible. Es una sinfonía de violencia y caos perfectamente sincronizada con la acción en pantalla. El trabajo de Mick Gordon sigue siendo un referente en la industria y ha elevado el listón de lo que la música puede aportar a un videojuego.

La historia del OST de Doom Eternal sirve como una lección importante sobre la importancia de respetar la visión del artista y el valor de la calidad técnica en la distribución de la música. Los fans no solo querían escuchar las canciones, querían experimentarlas tal y como su creador las concibió. El resultado final fue una mancha en el legado de un juego por lo demás impecable y, lamentablemente, marcó el final de la colaboración de Mick Gordon con la saga DOOM, dejando un futuro incierto para el sonido del infierno.
Preguntas Frecuentes
¿Doom Eternal tiene una banda sonora oficial?
Sí, se lanzó una banda sonora oficial (OST) de Doom Eternal, principalmente para los compradores de la Edición Coleccionista y posteriormente en servicios de streaming. Sin embargo, su lanzamiento fue muy controvertido debido a problemas con la calidad de la mezcla de audio.
¿Quién compuso la música de Doom Eternal?
La música fue compuesta por el aclamado compositor australiano Mick Gordon, quien también fue responsable de la icónica banda sonora de DOOM (2016) y ha trabajado en otros títulos como la saga Wolfenstein.

¿Por qué la banda sonora de Doom Eternal suena mal para algunos?
La principal queja es la severa compresión de audio y una mezcla deficiente en la mayoría de las pistas del lanzamiento oficial. Esto reduce drásticamente el rango dinámico, haciendo que la música suene "aplastada", sin matices y causando fatiga auditiva al oyente.
¿Mick Gordon mezcló toda la banda sonora oficial?
No. El propio compositor confirmó públicamente que él solo mezcló una pequeña parte de los temas incluidos en el OST. No tuvo control sobre la mezcla y masterización final del resto del álbum, que fue gestionada por terceros.
¿Hay planes de relanzar una versión corregida del OST?
Hasta la fecha, ni Bethesda ni id Software han anunciado oficialmente planes para relanzar una versión de la banda sonora con una nueva mezcla que corrija los problemas señalados por la comunidad y el propio compositor.
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