13/07/2022
En el vasto mundo de la ganadería, existen razas que desafían nuestras concepciones de la estética animal. La Cabra de Damasco, también conocida por una plétora de nombres como Shami, Aleppo, Halep o Baladi, es sin duda una de ellas. Originaria de Oriente Medio, principalmente de Siria, esta cabra es un animal de contrastes: para algunos, su apariencia es grotesca, casi monstruosa; para otros, es un símbolo de una belleza divina y exótica, tan valiosa como los más finos caballos árabes. Mencionada en antiguos cuentos y tratados de la región, la Shami no es solo una cara bonita (o extraña), sino también un pilar de la producción de leche, carne y cuero, lo que la convierte en una de las razas más fascinantes y completas del mundo caprino.

Un Origen Milenario y un Prestigio Real
La historia de la Cabra de Damasco está intrínsecamente ligada a su tierra natal, Siria, cuyo nombre de la capital inspira su denominación más conocida. Durante siglos, ha sido criada en esta región, así como en Líbano y Chipre, a donde fue exportada por los británicos a mediados del siglo XIX para mejorar sus cualidades. Su prestigio es tal que en su tierra de origen es considerada un tesoro nacional. Este estatus no es una simple anécdota; en 2008, un ejemplar de esta raza ganó el primer premio en la competencia "La cabra más hermosa" en Riad, Arabia Saudita, demostrando que su peculiar apariencia es, de hecho, muy apreciada y celebrada.
Lo más impactante es la transformación que sufren estos animales. Al nacer, los cabritos de Damasco son universalmente adorables, con pequeñas cabezas de nariz ganchuda y orejas largas y caídas que enternecen a cualquiera. Sin embargo, a medida que crecen, sus rasgos se acentúan drásticamente, desarrollando una apariencia que algunos describen como la de un monstruo de un cuento de hadas, lo que paradójicamente aumenta su valor y atractivo en los círculos de criadores.
Características Físicas: Un Estándar Inconfundible
La apariencia de la Cabra de Damasco es su rasgo más distintivo y debatido. Es una raza grande y robusta, pero son los detalles de su cabeza y cuerpo los que la hacen única.
Una Cabeza que Desafía lo Convencional
La cabeza es, sin duda, el punto focal. Es relativamente pequeña en comparación con su gran cuerpo, y presenta un perfil extremadamente convexo o de "nariz romana". El hocico es romo y el puente nasal tan elevado que parece haber sido deformado en una pelea. A menudo, la mandíbula inferior sobresale notablemente hacia adelante, aunque los estándares de la raza moderna intentan moderar esta característica. Un rasgo clave en los ejemplares de pura raza es un iris de color blanco lechoso, que les confiere una mirada penetrante y casi mística.
Orejas Largas y Colgantes
Otro de sus atributos más llamativos son sus orejas. Son extremadamente largas, midiendo entre 27 y 32 centímetros, y cuelgan a los lados de la cabeza. Es una práctica común entre los criadores, especialmente para los animales de exhibición, recortar o "detener" estas orejas en la infancia, dejándolas como extraños muñones tubulares que acentúan aún más su exótica apariencia.

Un Cuerpo de Peso Pesado
Las cabras de Damasco son consideradas pesos pesados en el mundo caprino. Tienen extremidades largas y un cuello alto y elegante. El pelaje es largo y denso, generalmente de un color marrón rojizo, aunque pueden presentar manchas blancas. También existen ejemplares de color blanco, gris, plateado o leonado. El color negro es extremadamente raro, producto de un gen recesivo. La versatilidad de la raza también se refleja en su estructura, con un dimorfismo sexual muy marcado.
Tabla Comparativa de la Raza
| Característica | Macho (Macho cabrío) | Hembra |
|---|---|---|
| Altura a la cruz | 80 - 90 cm (pudiendo alcanzar 103 cm) | 60 - 78 cm |
| Peso promedio | 90 - 100 kg (ejemplares de hasta 130 kg) | 65 - 80 kg |
| Cuernos | Más gruesos y largos, doblados hacia atrás | Más cortos y finos, doblados hacia atrás |
| Madurez sexual | A partir de los 9 meses | A partir de los 10 meses (con 42 kg de peso) |
Una Raza de Múltiples Propósitos: Más Allá de la Apariencia
A pesar de su fama como animal de exhibición, la Cabra de Damasco es una raza altamente productiva y de doble (o incluso triple) propósito, reconocida por la FAO por su importancia.
- Producción Lechera: Son excelentes productoras de leche, con un promedio de 5 litros diarios, aunque algunas campeonas pueden llegar a los 8 litros. Su leche es especialmente apreciada por ser fácil de digerir, tener un sabor agradable casi sin el regusto caprino específico, y por su alto contenido graso, ideal para la fabricación de quesos.
- Producción Cárnica: Su gran tamaño asegura un buen rendimiento de carne de alta calidad.
- Fibra y Cuero: El pelo largo y denso que se peina de su pelaje puede ser utilizado en la producción de fibra tipo cachemira. Además, su piel se aprovecha para la elaboración de diversos productos de cuero.
El Cuidado y Manejo de la Cabra Shami
Criar una Cabra de Damasco requiere atención a sus necesidades específicas, aunque es una raza bastante resistente y adaptable tanto a climas cálidos como fríos.
Alojamiento y Dieta
Necesitan un establo espacioso, seco y bien ventilado, pero sin corrientes de aire. Se recomienda un espacio de al menos 5 metros cuadrados por animal. Durante la estación cálida, el pastoreo es fundamental, prefiriendo prados secos y laderas. Su dieta debe ser equilibrada, incluyendo heno, paja, forraje jugoso, grano y suplementos minerales. El acceso constante a agua fresca y sal es crucial.
Reproducción y Cría
Son animales precoces y fértiles. Las hembras pueden tener su primera camada a partir de los 10 meses. La gestación dura unos 155 días y suelen parir de 2 a 3 cabritos, aunque camadas de 4 no son inusuales. Es una práctica común separar a los cabritos de la madre una semana después del nacimiento para criarlos a mano con leche, asegurando así un mejor control de su desarrollo y un carácter más dócil.
El Valor en el Mercado: Un Animal de Lujo
La exclusividad y la apariencia única de la Cabra de Damasco la convierten en uno de los caprinos más caros del mundo. Su estatus de animal prestigioso ha provocado un auge en su demanda, con precios que pueden parecer exorbitantes. No es raro que los ejemplares más "feos" o, mejor dicho, con los rasgos más exagerados, alcancen precios impactantes, superando en algunos casos los 65.000 dólares. Este alto costo se debe a su escasez, su pedigrí y su valor como animal de exhibición y mascota exótica. A la hora de comprar, es vital acudir a criadores especializados y de confianza para evitar fraudes y asegurarse de adquirir un animal sano que cumpla con el estándar de la raza.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Cabra de Damasco
¿Cuáles son los otros nombres de la Cabra de Damasco?
Se la conoce por muchos nombres, reflejando su distribución y aprecio en diferentes culturas. Los más comunes son Shami, Chami, Aleppo, Halep, Baladi y Damascene.
¿Por qué tiene una apariencia tan extraña?
Su apariencia es el resultado de siglos de cría selectiva. Los criadores han buscado acentuar características como el perfil facial extremadamente convexo y las orejas muy largas, ya que son consideradas signos de belleza y pureza de la raza en sus círculos.
¿Cuánta leche produce una Cabra de Damasco?
La producción media es de 5 litros de leche al día, pero las hembras de alto rendimiento pueden llegar a producir hasta 8 litros diarios.
¿Es una raza de carácter difícil?
No, al contrario. A pesar de su imponente apariencia, las cabras de Damasco son conocidas por tener un carácter pacífico y dócil, lo que facilita su manejo.
¿Realmente puede costar miles de dólares?
Sí. Debido a su rareza, pedigrí y estatus como animal de exhibición, los precios son muy elevados. Un cabrito puede costar varios miles de dólares, mientras que un ejemplar adulto premiado puede superar los 65.000 dólares.
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