04/04/2016
La historia marítima está repleta de relatos sobre tormentas feroces, descubrimientos asombrosos y batallas navales épicas. Sin embargo, pocas historias han capturado la imaginación del público con tanta fuerza como la del HMS Bounty. Es un relato que lo tiene todo: un viaje a los confines del mundo, un paraíso exótico, un conflicto de personalidades y el acto de rebelión más famoso de la historia de la Royal Navy: el motín. Aunque las películas nos han dado una versión dramatizada, la pregunta fundamental sigue resonando: ¿cuál era el objetivo real de la expedición del Bounty y qué desencadenó realmente la catástrofe que la convirtió en leyenda?
Contrario a la idea simplificada de un mero viaje de exploración o circunnavegación, la misión del HMS Bounty era eminentemente práctica y económica, aunque no por ello menos ambiciosa. En 1787, la Royal Navy adquirió un carbonero llamado Bethia y lo reacondicionó para una tarea muy específica, rebautizándolo como HMS Bounty. Su objetivo principal, encomendado por el mismísimo Rey Jorge III, era viajar a la exótica isla de Tahití, en el Pacífico Sur, para recolectar plantas del árbol del pan (Artocarpus altilis).

La idea, promovida por el botánico Joseph Banks, era transportar estos árboles hasta las colonias británicas en el Caribe. Allí, se esperaba que el árbol del pan se convirtiera en una fuente de alimento barata y de alto contenido calórico para los esclavos que trabajaban en las plantaciones de azúcar. Por lo tanto, la misión del Bounty no era una de gloria militar, sino una expedición botánica de gran importancia económica para el Imperio Británico. El capitán elegido para esta delicada tarea fue el teniente William Bligh, un navegante excepcional que ya había navegado con el legendario Capitán James Cook.
Un Viaje Hacia el Paraíso y el Conflicto
El viaje fue arduo desde el principio. El Bounty era un barco relativamente pequeño y atestado, no diseñado para una tripulación tan numerosa ni para un viaje tan largo. El intento de Bligh de doblar el Cabo de Hornos, la ruta más directa, fracasó tras un mes de lucha contra tormentas implacables, obligándolo a tomar la ruta más larga alrededor del Cabo de Buena Esperanza en África. Este desvío añadió meses al viaje y comenzó a sembrar el descontento entre la tripulación.
Finalmente, tras diez meses de navegación, el Bounty llegó a Tahití. Para la tripulación, que venía de la rígida y brutal disciplina de la marina británica del siglo XVIII, la isla era un paraíso terrenal. Fueron recibidos con calidez por los tahitianos, y los marineros disfrutaron de un clima idílico, abundancia de alimentos frescos y, sobre todo, de la libertad y las relaciones con las mujeres locales. Pasaron cinco meses en la isla mientras esperaban que los brotes del árbol del pan crecieran lo suficiente para ser transportados.
Este largo período en el paraíso fue el catalizador del desastre. La disciplina se relajó hasta casi desaparecer. Cuando llegó el momento de partir, muchos tripulantes lo hicieron a regañadientes, teniendo que abandonar una vida de placer por la dura realidad del mar bajo el mando de un capitán cada vez más irascible. William Bligh, aunque un magnífico navegante, era conocido por su temperamento volátil y su lengua afilada. Sus constantes críticas y humillaciones públicas, especialmente hacia su segundo al mando, Fletcher Christian, envenenaron el ambiente a bordo.
El Estallido: 28 de Abril de 1789
La tensión alcanzó su punto de ebullición tres semanas después de dejar Tahití. Tras una disputa por unos cocos robados, en la que Bligh acusó a Christian de ser un ladrón delante de toda la tripulación, la paciencia de este último se agotó. En las primeras horas del 28 de abril de 1789, Fletcher Christian, con el apoyo de una parte de la tripulación, tomó el control del barco. Despertaron a Bligh a punta de bayoneta y lo forzaron a subir a la cubierta en camisón.
El motín no fue especialmente sangriento. Bligh y 18 miembros de la tripulación que le permanecieron leales fueron puestos a la deriva en una pequeña barca de apenas 7 metros de largo, con escasos víveres y sin cartas de navegación detalladas. Los amotinados, ahora bajo el mando de Christian, tomaron el control total del Bounty y pusieron rumbo de vuelta hacia la libertad que habían conocido en Tahití, convirtiéndose en los hombres más buscados por el Almirantazgo británico.
Dos Destinos, Dos Leyendas
Lo que sucedió después del motín es tan extraordinario como el propio acto de rebelión. Los dos grupos, los leales a la deriva y los amotinados a bordo del Bounty, se enfrentaron a destinos completamente diferentes que cimentarían sus respectivas leyendas.

Abandonado a su suerte en medio del Pacífico, se esperaba que Bligh y sus hombres perecieran. Sin embargo, lo que Bligh logró fue una de las mayores hazañas de navegación de todos los tiempos. Con solo un sextante y un reloj de bolsillo, guio la sobrecargada barca a través de 6.701 kilómetros de océano abierto, enfrentándose a tormentas, hambre y ataques de nativos hostiles, hasta alcanzar la seguridad de Timor, en las Indias Orientales Holandesas, 47 días después. Su liderazgo y pericia náutica en estas circunstancias extremas son innegables.
El Refugio de los Amotinados y la Isla Pitcairn
Mientras tanto, Fletcher Christian sabía que no podía simplemente regresar a Tahití, donde la Royal Navy seguramente los buscaría. Tras recoger a sus compañeros, a varias mujeres y hombres tahitianos, zarpó en busca de un escondite. Su búsqueda los llevó a la isla de Pitcairn, un punto remoto y deshabitado que estaba mal ubicado en las cartas náuticas británicas, lo que la convertía en el escondite perfecto. Para asegurarse de que nunca pudieran ser encontrados ni tentados a irse, los amotinados quemaron el HMS Bounty en la costa de la isla en 1790. La comunidad que fundaron en Pitcairn tuvo un comienzo violento y conflictivo, pero sus descendientes viven en la isla hasta el día de hoy.
| Característica | HMS Bounty | Barca del Capitán Bligh |
|---|---|---|
| Tipo de Embarcación | Fragata mercante reacondicionada | Bote auxiliar (lancha) |
| Eslora (Largo) | Aproximadamente 27.7 metros | Aproximadamente 7 metros |
| Tripulación Original | 46 hombres | 19 hombres (incluyendo a Bligh) |
| Destino tras el motín | Isla Pitcairn (donde fue quemado) | Timor (tras 6.701 km de viaje) |
Preguntas Frecuentes sobre el Motín del Bounty
¿Cuál era el objetivo principal y real de la misión del Bounty?
El objetivo principal no era explorar ni circunnavegar el globo, sino llevar a cabo una misión botánica: recolectar plantas de árbol del pan en Tahití y transportarlas a las colonias británicas del Caribe para que sirvieran como alimento barato para la población esclava.
¿Qué pasó con el Capitán Bligh después de su increíble viaje en bote?
Bligh logró regresar a Inglaterra, donde fue sometido a una corte marcial por la pérdida de su barco, como era el procedimiento estándar. Fue absuelto honorablemente. Continuó su carrera en la Royal Navy, llegando a alcanzar el rango de Vicealmirante. Su reputación, sin embargo, quedó manchada para siempre por el motín.
¿Era William Bligh el tirano que muestran las películas?
La historia es más compleja. Si bien Bligh era conocido por su mal genio y sus insultos, los registros de su barco muestran que su uso del castigo físico (latigazos) era en realidad menor que el de muchos otros capitanes de su época. Su mayor defecto parece haber sido su pobre gestión de personal y su incapacidad para ganarse el respeto de sus oficiales, especialmente de Fletcher Christian, a quien humilló públicamente en repetidas ocasiones.
¿Qué fue de Fletcher Christian y los demás amotinados?
Fletcher Christian y su grupo se establecieron en la isla Pitcairn. Lo que sucedió con Christian es un misterio; se cree que fue asesinado durante los conflictos que estallaron en la isla entre los amotinados y los hombres tahitianos que los acompañaban. Cuando un barco estadounidense redescubrió la isla en 1808, solo un amotinado original, John Adams, seguía con vida, liderando una comunidad de mujeres y niños.
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