14/09/2018
Altaïr Ibn-La'Ahad no es solo el protagonista del primer Assassin's Creed; es la piedra angular sobre la que se construyó una de las sagas más icónicas de los videojuegos. Su figura, inicialmente presentada como un Maestro Asesino arrogante y caído en desgracia, evoluciona hasta convertirse en una leyenda cuyo legado resonaría a través de los siglos. Sin embargo, la historia de lo que le sucedió después de los eventos de su juego es mucho más compleja, trágica y fascinante de lo que muchos imaginan. No se trata simplemente de un héroe que cumplió su misión y se retiró. La vida de Altaïr fue una constante lucha por el conocimiento, la reforma del Credo y la protección de la humanidad, una vida marcada tanto por la victoria como por la más profunda pérdida personal.

El Ascenso a Mentor y la Reforma de la Hermandad
Tras derrotar a su corrupto maestro, Al Mualim, y recuperar el Fruto del Edén al final de Assassin's Creed, Altaïr no se durmió en los laureles. Asumió el liderazgo de la Hermandad de los Asesinos Levantinos, convirtiéndose en su Mentor. Su primera y más importante tarea fue estudiar el artefacto que tanto caos había causado. Pasó años descifrando los secretos del Fruto del Edén, plasmando sus descubrimientos en un códice personal que se convertiría en una guía invaluable para las generaciones futuras. Este estudio no solo le otorgó un conocimiento sin precedentes sobre la Primera Civilización, sino que también le inspiró a revolucionar las prácticas de la Hermandad.
Altaïr introdujo nuevas técnicas de asesinato, mejoró el diseño de la hoja oculta para que ya no requiriera la amputación de un dedo, y desarrolló fórmulas para venenos más efectivos. Su liderazgo no se limitó a lo técnico; reestructuró la filosofía de los Asesinos, promoviendo un enfoque menos dogmático y más descentralizado. Fomentó la creación de gremios de Asesinos por todo el mundo, permitiéndoles operar con mayor autonomía pero siempre bajo los principios fundamentales del Credo. Durante este tiempo, también consolidó su relación con Maria Thorpe, una ex-templaria a la que perdonó la vida y que finalmente se unió a su causa. Juntos tuvieron dos hijos, Darim y Sef, cimentando una dinastía que continuaría su lucha.
La Traición, el Exilio y la Pérdida
La época dorada del liderazgo de Altaïr no duraría para siempre. Mientras él y Maria viajaban a Mongolia para detener el avance de Genghis Khan (quien, según descubrieron, también poseía un Fruto del Edén), un rival resentido llamado Abbas Sofian aprovechó su ausencia. Abbas, cuya vida había estado marcada por el odio hacia Altaïr debido a un malentendido en su juventud, organizó un golpe de estado en Masyaf, la fortaleza ancestral de los Asesinos.
Al regresar, Altaïr se encontró con una Hermandad dividida y hostil. En medio de la confrontación, uno de los hombres de Abbas asesinó a sangre fría a su hijo menor, Sef, y culpó a Altaïr. En un arrebato de ira y dolor, Altaïr usó el poder del Fruto del Edén, lo que provocó accidentalmente la muerte de Maria Thorpe. Devastado por la pérdida de su esposa y su hijo, y traicionado por sus hermanos, un Altaïr desconsolado huyó al exilio, dejando a Abbas como el nuevo y tiránico líder de los Asesinos. Durante veinte largos años, vivió en el anonimato, mientras la Hermandad bajo el mando de Abbas se corrompía y debilitaba.
El Regreso del Mentor y el Legado Final
A la edad de 82 años, un anciano pero sabio Altaïr regresó a Masyaf. Ya no era el joven impetuoso, sino un hombre templado por el sufrimiento y el tiempo. Con el apoyo de un grupo de Asesinos leales que nunca perdieron la fe en él, se enfrentó a Abbas. En lugar de una batalla espectacular, el enfrentamiento fue breve y decisivo. Altaïr, usando una de las primeras armas de fuego cuyo diseño había descubierto gracias al Fruto, mató a Abbas y reclamó su lugar como Mentor legítimo.
Dedicó sus últimos diez años de vida a un último gran proyecto: construir una biblioteca secreta bajo la fortaleza de Masyaf. Esta no era una biblioteca de libros comunes; fue diseñada para albergar su posesión más peligrosa y valiosa: el Fruto del Edén. Su objetivo era sellar el artefacto para que nadie, ni Asesino ni Templario, pudiera abusar de su poder. Además, utilizó la tecnología del Fruto para crear cinco llaves o sellos de memoria, en los que grabó momentos cruciales de su vida. Estas llaves serían la única forma de abrir la biblioteca y servirían como lecciones para quien las encontrara.
La Evolución de un Héroe: Comparativa de Altaïr
| Etapa de la Vida | Personalidad | Objetivo Principal |
|---|---|---|
| Joven Maestro Asesino (25 años) | Arrogante, impetuoso, dogmático. | Recuperar su honor y rango. |
| Mentor en su Apogeo (40-60 años) | Sabio, reformador, estratega, padre de familia. | Expandir y mejorar la Hermandad. |
| Exiliado (62-82 años) | Reflexivo, paciente, lleno de arrepentimiento. | Sobrevivir y entender sus errores. |
| Últimos Años (82-92 años) | Sereno, visionario, enfocado en el legado. | Proteger el futuro sellando el conocimiento. |
La Muerte de una Leyenda
Con la biblioteca terminada, a la edad de 92 años, Altaïr supo que su tiempo había llegado. Las fuerzas templarias estaban a las puertas de Masyaf. Se despidió de su hijo mayor, Darim, le entregó su códice y le instó a llevar su conocimiento al mundo. Luego, entró solo en la biblioteca, llevando consigo el Fruto del Edén. Se sentó en una silla en el centro de la cámara, grabó un último recuerdo en un sexto sello y, mientras la puerta se cerraba tras él, falleció pacíficamente de vejez, cumpliendo su última misión: proteger el Fruto hasta el final de sus días.
Casi 300 años después, otro legendario Asesino, Ezio Auditore da Firenze, siguiendo las pistas del códice de Altaïr, viajó a Masyaf. Tras reunir las cinco llaves, abrió la biblioteca, no esperando encontrar un tesoro o un arma, sino respuestas. Allí, en la penumbra, encontró el esqueleto de Altaïr, sentado en su silla, custodiando el Fruto del Edén. En un acto de profundo respeto, Ezio se comunicó con su antepasado a través del tiempo, decidiendo dejar el Fruto donde estaba y continuar su propio camino. El destino de Altaïr no fue el de un guerrero caído en batalla, sino el de un sabio que eligió su propio final, sellando su legado para inspirar a la Hermandad por toda la eternidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo murió exactamente Altaïr?
Altaïr murió de causas naturales (vejez) a los 92 años. Se encerró voluntariamente en su biblioteca secreta bajo Masyaf para proteger el Fruto del Edén, falleciendo en paz sentado en una silla.
¿Tuvo familia Altaïr?
Sí. Se casó con Maria Thorpe y tuvieron dos hijos: Darim y Sef Ibn-La'Ahad. Trágicamente, Sef fue asesinado durante el golpe de estado de Abbas, y Maria murió accidentalmente poco después.
¿Por qué Ezio Auditore buscaba a Altaïr?
Ezio no buscaba a Altaïr en persona, sino el conocimiento que había dejado atrás. Siguiendo una carta de su padre, Ezio viajó a Masyaf para descubrir la biblioteca de Altaïr, esperando encontrar respuestas sobre el propósito de los Asesinos y su propia vida.
¿Qué pasó con el Fruto del Edén que Altaïr protegió?
Ezio decidió dejar el Fruto del Edén en la biblioteca junto al cuerpo de Altaïr. El artefacto permaneció allí hasta que fue recuperado por la Hermandad de los Asesinos en la era moderna, convirtiéndose en una pieza central en el conflicto contra Abstergo Industries (los Templarios modernos).
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