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El Origen de los Caballeros Templarios

13/03/2007

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La leyenda de los Caballeros Templarios está envuelta en un halo de misterio, poder y conspiraciones que ha perdurado durante siglos, inspirando innumerables libros, películas y, por supuesto, videojuegos. Pero para comprender su fascinante historia, debemos despojarnos de la ficción y viajar en el tiempo hasta los polvorientos caminos de Tierra Santa a principios del siglo XII. Su nacimiento no fue un acto grandilocuente, sino una respuesta humilde y pragmática a una necesidad desesperada en un mundo violento y caótico tras la Primera Cruzada.

¿Cuándo se cree que surgieron los Templarios?
Índice de Contenido

Un Camino Peligroso: El Contexto de su Fundación

Para entender por qué surgieron los Templarios, primero debemos visualizar el escenario. En el año 1099, los ejércitos de la Primera Cruzada habían logrado lo impensable: conquistar Jerusalén. La Ciudad Santa estaba de nuevo en manos cristianas, y con ello, se abrió una oleada de peregrinación desde Europa. Miles de fieles, desde nobles acaudalados hasta campesinos devotos, emprendían el arduo y peligroso viaje para rezar en los lugares sagrados. Sin embargo, el control de los cruzados era frágil. Fuera de las murallas de las ciudades fortificadas como Jerusalén o Acre, los caminos eran tierra de nadie. Las rutas que conectaban la costa con el interior estaban plagadas de bandidos, sarracenos y salteadores que veían a los desarmados peregrinos como presas fáciles. Ser robado, secuestrado o asesinado era un riesgo constante, convirtiendo un acto de fe en una potencial sentencia de muerte.

Los Nueve Caballeros: El Nacimiento de la Orden

Fue en este clima de inseguridad donde surgió la idea que cambiaría la historia. Alrededor del año 1118 o 1120 (las fuentes históricas varían ligeramente), un noble caballero francés llamado Hugues de Payns, junto a otros ocho caballeros, se presentó ante Balduino II, el rey de Jerusalén. Su propuesta era tan simple como audaz: formar una pequeña comunidad de caballeros con votos monásticos cuyo único propósito sería proteger a los peregrinos en su camino hacia y desde Jerusalén. Estos hombres harían votos de pobreza, castidad y obediencia, viviendo como monjes, pero empuñando la espada al servicio de Dios y de los viajeros. El rey Balduino II, consciente de la grave situación y con recursos militares limitados, aceptó de buen grado su oferta. Les concedió un cuartel general en un ala de su propio palacio, que se creía estaba construido sobre las ruinas del antiguo Templo de Salomón. De esta ubicación provendría su nombre: los Pobres Caballeros de Cristo y del Templo de Salomón, o más comúnmente, los Caballeros Templarios.

Del Voto a la Regla: El Concilio de Troyes

Durante casi una década, este pequeño grupo de nueve caballeros operó en relativa oscuridad, cumpliendo su misión con los escasos recursos que poseían. Su reputación de valentía y devoción comenzó a crecer, pero para convertirse en una orden reconocida y poderosa, necesitaban el respaldo de la autoridad más importante de la cristiandad: la Iglesia Católica. La figura clave en este proceso fue Bernardo de Claraval, uno de los clérigos más influyentes y respetados de su tiempo. Convencido por la piedad y el propósito de Hugues de Payns, Bernardo se convirtió en el principal defensor de la orden. Su apoyo fue fundamental para que en el Concilio de Troyes, celebrado en Francia en el año 1129, la Iglesia reconociera oficialmente a los Templarios como una orden militar y religiosa. En este concilio se redactó la llamada Regla Latina, un código de conducta que establecía las normas de vida de los caballeros, combinando la disciplina monástica con los deberes militares. Fue un concepto revolucionario: el monje-guerrero.

Más Allá de la Espada: El Ascenso al Poder

Con el sello de aprobación papal, la Orden del Temple experimentó un crecimiento explosivo. Las donaciones de tierras, castillos y dinero comenzaron a llegar de toda Europa. Nobles y reyes veían en ellos la encarnación del ideal cruzado y querían apoyar su causa. En 1139, el Papa Inocencio II emitió la bula papal *Omne Datum Optimum*, un documento que concedía a los Templarios privilegios extraordinarios. Quedaban exentos de pagar impuestos locales, solo debían obediencia directa al Papa y podían construir sus propias iglesias y capillas. Esta independencia los convirtió en una fuerza transnacional, una corporación formidable que no respondía ante ningún rey o señor feudal. Su red de encomiendas por toda Europa no solo servía como centros de reclutamiento y entrenamiento, sino que también se convirtió en la base de un sofisticado sistema bancario. Los peregrinos y cruzados que se dirigían a Tierra Santa podían depositar su dinero en una encomienda templaria en Londres o París y recibir una letra de cambio que podían canjear por el valor correspondiente en Jerusalén, evitando así el riesgo de viajar con grandes sumas de oro. Este sistema, precursor de la banca moderna, los hizo inmensamente ricos y poderosos, muy lejos de sus humildes orígenes como un pequeño grupo de protectores de caminos.

Tabla Comparativa de Órdenes Militares

Para poner en perspectiva su rol inicial, es útil comparar a los Templarios con otra gran orden militar de la época, los Caballeros Hospitalarios.

CaracterísticaOrden del Temple (Templarios)Orden del Hospital (Hospitalarios)
Fundación (Aprox.)1118-1120c. 1099 (reconocida en 1113)
Propósito InicialProteger militarmente a los peregrinosCuidar y atender a los peregrinos enfermos y heridos
Símbolo PrincipalCruz patada roja sobre manto blancoCruz de Malta blanca sobre hábito negro (o rojo en batalla)
Enfoque PrimarioMilitar y financieroCaritativo y médico, posteriormente también militar

Preguntas Frecuentes sobre el Origen Templario

¿Cuál era el nombre completo de los Templarios?

Su nombre oficial y completo era "Pauperes commilitones Christi Templique Salomonici", que se traduce del latín como "Los Pobres Compañeros-Soldados de Cristo y del Templo de Salomón".

¿Por qué se llamaban "Templarios"?

El nombre deriva de su primer cuartel general, ubicado en el Monte del Templo en Jerusalén, en un edificio que se creía era parte del antiguo Templo de Salomón. De "Templo" viene el gentilicio "Templario".

¿Los Templarios solo eran guerreros?

No. Aunque su función más famosa era la militar, la orden estaba compuesta por diferentes clases. Además de los caballeros (la élite guerrera), había sargentos (infantería y personal de apoyo) y capellanes (sacerdotes). Con el tiempo, una gran parte de la orden se dedicó a la administración y a sus actividades financieras, convirtiéndose en expertos banqueros y gestores.

¿Realmente eran solo nueve caballeros al principio?

Sí, la tradición y las crónicas de la época, como la de Guillermo de Tiro, sostienen que la orden comenzó con un núcleo de nueve caballeros. Permanecieron en ese número durante casi una década antes de que el Concilio de Troyes impulsara su expansión.

En conclusión, el surgimiento de los Caballeros Templarios no fue fruto de una conspiración ni de un plan maestro para dominar el mundo. Nació de una necesidad real y tangible: la protección de los fieles en los peligrosos caminos de Tierra Santa. Lo que comenzó como el juramento de nueve hombres devotos, gracias al apoyo eclesiástico y a una organización sin precedentes, se transformó en una de las instituciones más poderosas e influyentes de la Edad Media, cuyo legado y misterio continúan cautivándonos hasta el día de hoy.

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