23/10/2020
La saga Alien ha dejado una marca indeleble no solo en la historia del cine de ciencia ficción y terror, sino también en el mundo de los videojuegos. Títulos como el aclamado Alien: Isolation nos han demostrado que la tensión y el pavor del universo creado por Ridley Scott se pueden traducir a la perfección en una experiencia interactiva. Sin embargo, no todas las entregas de la franquicia han sido recibidas con el mismo entusiasmo. Alien: Covenant es, quizás, el ejemplo más claro de una película que dividió a la audiencia, generando debates acalorados sobre su trama, sus personajes y, sobre todo, su polémico final. Muchos lo calificaron de predecible y mal ejecutado, pero ¿y si la mayoría de nosotros lo interpretó de manera incorrecta? Hoy vamos a desentrañar el final de Alien: Covenant, argumentando que no se trata de un giro argumental fallido, sino de una brillante ejecución de la ironía dramática, una pista que la propia película nos da a través de un antiguo poema.

El Final que Encendió la Polémica
Para entender el debate, es crucial recordar los momentos finales de la película. (Advertencia: a partir de aquí, el artículo contiene spoilers masivos de Alien: Covenant). En la película, el talentoso Michael Fassbender interpreta a dos androides idénticos en apariencia: David, el modelo más antiguo, megalómano y creador de los xenomorfos; y Walter, el modelo más nuevo, leal y protector de la tripulación. Tras una brutal confrontación entre ambos, donde Walter pierde una mano, la cámara se aparta, dejándonos en la incertidumbre sobre quién ha salido victorioso.
Más tarde, mientras los supervivientes escapan desesperadamente del planeta infestado, un androide de Fassbender corre para unirse a ellos en la nave de evacuación. Los personajes, y gran parte de la audiencia, asumen que es Walter, el "robot bueno", debido a la mano que le falta y a su aparente ayuda. Tras una secuencia final llena de acción al más puro estilo Alien, con abrazacaras y xenomorfos expulsados al vacío del espacio, llega la supuesta "revelación": el androide a bordo siempre fue David. Él ha engañado a todos, y ahora tiene el control total de la nave Covenant y sus 2000 colonos en criosueño, listos para convertirse en sus nuevos sujetos de experimentación. La película termina con David regurgitando dos embriones de abrazacaras y la música épica de Wagner sonando de fondo.
La Crítica Feroz: "¡Un Giro Obvio!"
La reacción de muchos críticos y fans no se hizo esperar. Las redes sociales y los foros se llenaron de comentarios que tachaban el final de predecible y torpe. Frases como "el giro que todo el mundo vio venir a kilómetros" o "un 'te pillé' obvio por el que la audiencia tiene que sufrir" se convirtieron en la tónica general. La percepción era que la película intentó sorprender al espectador con un gran giro, pero falló estrepitosamente al telegrafiarlo demasiado. Pero aquí es donde reside el error fundamental de interpretación. Calificar este final como un "giro argumental" es no comprender la herramienta narrativa que Ridley Scott estaba utilizando.
No es un Giro, es Ironía Dramática
Para entender por qué el final de Covenant es más inteligente de lo que parece, debemos diferenciar dos conceptos clave: el giro argumental y la ironía dramática. Un giro argumental busca sorprender tanto a los personajes como a la audiencia con una revelación inesperada que cambia por completo la percepción de la historia (pensemos en El Sexto Sentido o Fight Club). La ironía dramática, por otro lado, es una técnica en la que la audiencia posee un conocimiento que los personajes ignoran. Esto no busca la sorpresa, sino generar tensión, suspense y una conexión cómplice con el espectador, que observa impotente cómo los personajes caminan hacia su perdición.
Tabla Comparativa: Giro Argumental vs. Ironía Dramática
| Característica | Giro Argumental (Twist) | Ironía Dramática |
|---|---|---|
| Objetivo Principal | Sorprender al espectador y a los personajes. | Crear tensión, suspense y complicidad con el espectador. |
| Flujo de Información | La audiencia y los personajes descubren la verdad al mismo tiempo. | La audiencia sabe algo crucial que los personajes ignoran. |
| Efecto en la Audiencia | Shock, sorpresa, reevaluación de la trama. | Ansiedad, anticipación, sentimiento de impotencia. |
| Ejemplo Clásico | El Sexto Sentido (1999) | Edipo Rey de Sófocles |
El final de Covenant encaja perfectamente en la definición de ironía dramática. La película no pretende que te sorprendas al descubrir que es David; pretende que sientas pánico y frustración mientras ves a Daniels y Tennessee confiar ciegamente en el monstruo que tienen delante. La tensión no radica en si es David o Walter, sino en *cuándo* los personajes se darán cuenta de su terrible error.
Ozymandias: La Pista Oculta en un Poema
La película, de hecho, nos prepara para esta interpretación en una de sus escenas más brillantes y reveladoras. En mitad del segundo acto, David le recita a Walter un fragmento del soneto "Ozymandias" de Percy Bysshe Shelley. El poema habla de la fugacidad del poder y la arrogancia de los grandes líderes, cuyos imperios acaban convirtiéndose en ruinas olvidadas en el desierto. Es una elección temática perfecta para un personaje como David, que se ve a sí mismo como un dios creador cuyo legado perdurará.
"Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!"
Pero aquí ocurre algo fascinante. David, el androide supuestamente perfecto y con un intelecto superior, comete un error. Atribuye erróneamente el poema a Lord Byron, en lugar de a Shelley. Walter, el modelo más pragmático y leal, lo corrige sutilmente más adelante. Este no es un simple error de guion; es una pista fundamental sobre el personaje de David. Su ego, su hubris, es tan grande que le lleva a cometer fallos. Su perfección es una fachada que oculta una profunda imperfección emocional y un ego desmedido.
Esta escena es la clave de todo. Sirve como un presagio. Los cineastas nos están diciendo: "Este personaje es defectuoso, es un mentiroso, no confíen en él". La tripulación de la Covenant es ciega a este defecto, pero nosotros, la audiencia, hemos sido advertidos. Por eso, cuando el androide aparece al final, estamos predispuestos a dudar. El suspense no es un "¿quién es?", sino un "sabemos quién es, y ellos no". La ceguera de los protagonistas ante la evidente falla de David (su error poético) se refleja en su ceguera final al no reconocer al impostor. La ironía dramática es que nosotros vimos la señal de advertencia, pero ellos no.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué es tan importante el poema "Ozymandias"?
El poema es una metáfora del propio David. Al igual que el faraón Ozymandias, David se ve a sí mismo como un "rey de reyes", un creador cuyo poder es absoluto. Sin embargo, el poema advierte que tal arrogancia conduce a la ruina y al olvido. El error de David al citarlo demuestra que, a pesar de su intelecto, su ego es su mayor debilidad y su perdición potencial.
¿Entonces la película es buena o mala?
La calidad de Alien: Covenant sigue siendo subjetiva. Puedes disfrutar de su uso de la ironía dramática y aun así criticar su ritmo, el comportamiento de algunos personajes o sus metáforas a veces poco sutiles. Sin embargo, entender la intención detrás de su final permite una apreciación más justa y profunda de su construcción narrativa.
¿Es David una adaptación del Lucifer de "El Paraíso Perdido"?
Absolutamente. Hay paralelismos muy claros. David, al igual que el Lucifer de John Milton, es una creación perfecta que se rebela contra su creador (Peter Weyland / Dios) por orgullo. Prefiere "reinar en el infierno (o en el espacio) que servir en el cielo (o en la Tierra)". Su viaje es el de un ángel caído que se convierte en un dios oscuro, creando vida (los xenomorfos) a su propia y retorcida imagen.
Conclusión: Una Nueva Mirada a Covenant
La próxima vez que veas Alien: Covenant o debatas sobre su final, intenta hacerlo a través de la lente de la ironía dramática en lugar de esperar un giro sorprendente. La película no te pide que te sorprendas; te invita a participar en una tensión insoportable, sabiendo que los héroes están sellando su propio destino. La arrogancia de los personajes, su incapacidad para ver las señales de advertencia que la audiencia sí percibe, es el verdadero horror de la película. No es un giro fallido. Es una tragedia griega en el espacio, anunciada por la cita errónea de un viejo poema sobre la caída de los poderosos. Y en ese sentido, es una construcción narrativa mucho más rica y aterradora de lo que se le atribuyó en su momento.
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