31/03/2022
Abdellah Taïa es mucho más que un escritor; es un cartógrafo de las emociones humanas que navega entre dos mundos, Marruecos y Francia, y entre dos realidades, la impuesta por la sociedad y la que se vive en la intimidad del ser. Nacido en Salé en 1973, su pluma se ha convertido en una herramienta de disección de las complejidades de la identidad, el exilio, la pobreza y la sexualidad. A través de sus novelas, Taïa no solo cuenta su historia, sino que da voz a miles de personas atrapadas en las fronteras físicas y simbólicas de nuestro tiempo. Su obra es un testimonio valiente que emerge de una infancia marcada por la violencia y la carencia, pero también por una inquebrantable energía vital que transforma el dolor en un poderoso acto de creación y generosidad.

El Origen: Escribir desde la Infancia y la Distancia
Toda historia tiene un punto de partida, y para Abdellah Taïa, ese punto fue la distancia. Su primer libro, Mi Marruecos, no nació en las calles de Salé, sino en la soledad y el choque cultural de París. Como él mismo relata, fue el cambio de geografía lo que le permitió ver su propio pasado con nuevos ojos. La llegada a Francia, un mundo que prometía ideas pero entregaba una realidad mucho más dura, actuó como un catalizador. De repente, los recuerdos de su infancia —tiernos, bellos, malvados— se revelaron como material literario, como un tesoro que debía ser rescatado antes de que el tiempo y la amargura del exilio lo borraran.
Escribir sobre Marruecos se convirtió en un acto de resistencia. Una forma intuitiva de aferrarse a su esencia frente a lo que Francia, con su hostilidad hacia el inmigrante árabe y musulmán, podría hacer de él. Era una manera de no convertirse en "alguien malo, amargo, gris". Este primer impulso literario no buscaba idealizar su país de origen ni ajustar cuentas de forma cruel. Sorprendentemente, lo que emergió fue una ternura profunda, una fidelidad inconsciente hacia aquellos que, a pesar de las miserias y el dolor, le ayudaron a vivir. Taïa comprendió con el tiempo que el sufrimiento que padeció por ser gay no era culpa directa de su familia, sino de un sistema, de unas leyes y una estructura de poder que los oprimía a todos. Su escritura, por tanto, comenzó celebrando el amor que existía a pesar de todo, un amor que solo se hizo visible con la separación, como en esas historias románticas que solo se comprenden tras la ruptura.
Hshuma: La Vergüenza como Herramienta de Control Político
Una de las palabras que resuena con más fuerza en la experiencia marroquí que describe Taïa es Hshuma (vergüenza). Lejos de ser un simple concepto moral, el autor la desnuda como un sofisticado dispositivo de control político. "¡Hshuma!", una exclamación constante en la vida cotidiana, se convierte en el eco de las órdenes que vienen desde arriba: del poder, de la clase adinerada, de quienes diseñan la educación y utilizan la religión como un arma para mantener al pueblo en la sumisión.
Taïa argumenta que el poder utiliza la Hshuma para programar a la gente, para recordarles constantemente que deben ser "buenos musulmanes, buenos árabes, buenos marroquíes". Se enfoca en las prohibiciones de la religión, impidiendo que las personas exploren caminos de liberación personal sin tener que abandonar su fe. La eficacia de este control, según el escritor, se fundamenta en la ignorancia y el analfabetismo deliberadamente mantenidos por el régimen. Cita un dato demoledor: en 1999, a la muerte del rey Hassan II, el 60% de los marroquíes era analfabeto. Sin herramientas intelectuales, la gente no puede confrontar al poder. En su lugar, a través de la Hshuma, los pobres se vigilan y se controlan entre sí, ejecutando sin saberlo las órdenes de la élite. Para Taïa, esta dinámica es trágica, especialmente para quienes, como él, sufrieron en su propio cuerpo las contradicciones de una sociedad que públicamente niega la homosexualidad mientras en privado la practica de formas violentas y secretas.
La Hipocresía como Supervivencia y los Espacios de Libertad
En un sistema tan opresivo, la supervivencia a menudo adopta la forma de la hipocresía. La gente aprende a decir una cosa y hacer otra para salvar las apariencias y poder seguir existiendo. Se crea una fachada pública que oculta una realidad íntima completamente diferente. Sin embargo, Abdellah Taïa no se queda en la simple denuncia de esta hipocresía. Su mirada va más allá y encuentra, dentro de ese mismo sistema, pequeñas grietas por donde se cuela la libertad.

El ejemplo más poderoso que ofrece es el de su propia madre. Una mujer analfabeta, aparentemente sumisa a los dictados de la sociedad y de su marido, pero que en la esfera privada era el verdadero motor del hogar. Era ella quien dirigía la economía, negociaba con los obreros y, en esencia, programaba a su padre para que trajera el dinero. En el fondo, era una mujer libre que supo cómo arreglárselas para transgredir las normas impuestas y encontrar su propio poder. Esta experiencia íntima es la que Taïa privilegia en su escritura: cómo la gente común, a pesar de todo, encuentra pequeños momentos de felicidad, espacios donde el poder político no existe. Es esa energía de vida, esa capacidad de insultar a Dios en la calle y al mismo tiempo ser sumiso, lo que conforma la compleja y conmovedora realidad que él busca plasmar. "Lo que hay que meter en los libros es la vida, el estilo viene después", afirma, y esa vida está hecha de contradicciones, resistencia y una inquebrantable voluntad de existir.
Dualidades en el Universo de Taïa
| Concepto | Visión Pública / Impuesta | Realidad Íntima / Resistencia |
|---|---|---|
| Marruecos | Un sistema de control basado en la Hshuma y la tradición. | Un lugar de amor familiar, energía vital y transgresión cotidiana. |
| Familia | Incapaz de proteger de la violencia externa por las normas sociales. | Fuente de un amor profundo e inconsciente, un pilar de supervivencia. |
| Francia / Occidente | Hostilidad, racismo, islamofobia y marginación del inmigrante. | El espacio que permite la distancia para escribir y la autoafirmación. |
| Religión (Islam) | Utilizada por el poder como una herramienta de prohibición y sumisión. | Un componente de la identidad que puede coexistir con la libertad personal. |
La Escritura como Acto de Generosidad y Creación de Amor
Habiendo sobrevivido a la violencia, la marginación y el exilio, Abdellah Taïa podría haber elegido el camino de la cólera y la venganza. Sin embargo, su proyecto literario se erige sobre un fundamento muy distinto: la generosidad. Él entiende que, paradójicamente, es a la víctima —al homosexual, al inmigrante— a quien la sociedad le exige la tarea de explicar, de educar, de convertirse en activista para cambiar las leyes que la oprimen. Es una carga inmensa que puede destruir a muchos, pero para Taïa, que se considera un superviviente, se ha convertido en una misión.
Se ve a sí mismo como un Al Qatib, el escritor, un rol que en el mundo árabe conlleva no solo una posición social, sino también un cierto amor. Su propósito, entonces, es inventar y poner en sus libros el amor que él mismo no recibió, para ofrecerlo a los demás. Rehúye la esterilidad de los debates contemporáneos, especialmente en redes sociales, donde el objetivo parece ser demostrar que uno tiene la razón. Para él, lo importante es estar vivo cada día, y eso implica ser generoso incluso con quienes te han hecho daño. Reconoce que no ha olvidado la violación ni el abandono, pero no quiere pasar su vida en cólera. Su lucha es por cambiar el mundo y a la gente que ama, aunque eso signifique, a veces, traicionar a la comunidad para rebelarse no contra las personas, sino contra el sistema que las moldea.
Su obra más reciente, La Vida Lenta, se sumerge en la Francia post-atentados de 2015, un escenario de paranoia e islamofobia donde toda persona árabe era sospechosa. A través de la historia de un marroquí gay y una anciana francesa rechazada, explora cómo los discursos de odio nos reprograman para enfrentarnos en lugar de aliarnos. Pero incluso en este panorama desolador, Taïa mantiene una chispa de esperanza. Ve cómo las minorías, los inmigrantes, están perdiendo el miedo y levantando la voz. Los compara con superhéroes, seres valientes que han cruzado desiertos y mares para llegar a una Europa envejecida y regalarle su energía vital. Para Abdellah Taïa, a esa valentía Occidente debería responder con un "gracias", no con racismo.
Preguntas Frecuentes
- ¿Quién es Abdellah Taïa?
Es un aclamado escritor y cineasta marroquí nacido en 1973. Afincado en Francia, es una de las primeras voces abiertamente homosexuales del mundo árabe. Su obra, mayoritariamente autobiográfica, explora temas como la identidad, la pobreza, el postcolonialismo y la sexualidad. - ¿Qué es la "Hshuma" según Taïa?
Según Taïa, la "Hshuma" o vergüenza es un poderoso mecanismo de control social y político en Marruecos. El poder lo utiliza para mantener a la población, especialmente a los más pobres, en un estado de sumisión, dictando lo que es moralmente aceptable y castigando la disidencia. - ¿Por qué su infancia es tan importante en su obra?
Su infancia en Salé es la materia prima de su universo literario. El traslado a Francia le dio la distancia necesaria para analizar y transformar sus recuerdos de pobreza, violencia y amor familiar en literatura, como un acto de resistencia para preservar su identidad. - ¿Qué temas principales aborda en sus novelas?
Sus novelas abordan la homosexualidad en el contexto árabe-musulmán, el choque cultural del exilio, el racismo y la islamofobia en Europa, las dinámicas de poder dentro de la familia y la sociedad, y la búsqueda de la libertad personal a través de la transgresión. - ¿Cuál es su visión sobre la inmigración en Europa?
Taïa critica duramente el racismo y la islamofobia de las sociedades europeas, que designan al musulmán como el "nuevo enemigo". Al mismo tiempo, celebra la valentía y la energía vital de los inmigrantes, considerándolos una fuerza que enriquece y renueva una Europa envejecida.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Abdellah Taïa: Letras, exilio y resistencia puedes visitar la categoría Juegos.
