28/01/2007
En el cada vez más poblado universo de los juegos tipo Soulslike, de vez en cuando surge una propuesta que intenta brillar con luz propia, ofreciendo un giro de tuerca a una fórmula que ya conocemos y amamos. Este es el caso de Enotria: The Last Song, un título que nos transporta a una tierra inspirada en el folclore italiano, bañada por un sol eterno que esconde una terrible maldición. Tras sumergirnos en su mundo, las sensaciones son encontradas: por un lado, estamos ante una obra con una dirección artística fenomenal y un potencial innegable; por otro, nos topamos con una serie de asperezas en su jugabilidad que empañan la experiencia y nos hacen pensar que, quizás, un poco más de tiempo en el horno le habría venido de maravilla.

Un Viaje al Corazón de una Italia Maldita
Lo primero que llama la atención de Enotria es su original propuesta de mundo. El juego nos sitúa en una versión fantástica y vibrante de Italia, un lugar donde el Canovaccio, una obra de teatro eterna y retorcida, ha sumido al mundo en un estancamiento perpetuo. Nosotros, como el Sin Máscara, somos la única entidad capaz de romper este ciclo y devolver la libertad al mundo. Esta premisa, anclada en la cultura y el teatro italianos, es un soplo de aire fresco para el género. Explorar sus calles de adoquines, sus plazas soleadas y sus ruinas antiguas se siente genuinamente diferente. Para potenciar esta inmersión, el juego incluye doblaje en italiano, una opción más que recomendable para dejarse llevar por completo por su atmósfera única. La narrativa, aunque críptica como es costumbre en el género, se va desvelando a través de descripciones de objetos y diálogos, invitando al jugador a reconstruir el puzle de su fascinante lore.
Belleza Visual que Cautiva y Deslumbra
Artísticamente, Enotria: The Last Song es una obra sobresaliente. Es un juego que entra directamente por los ojos gracias a sus escenarios preciosos y su paleta de colores vivos, que se aleja de la oscuridad gótica predominante en muchos de sus congéneres. Los desarrolladores, a pesar de ser un estudio independiente, han logrado un acabado visual que en muchos momentos podría competir con producciones de mayor presupuesto. Las luces, las sombras y las texturas crean postales de una belleza innegable.
Sin embargo, este apartado no está exento de críticas. En ocasiones, el equipo parece haberse excedido con la iluminación. Ciertas zonas presentan una saturación lumínica tan intensa que la imagen pierde naturalidad, adquiriendo un aspecto casi irreal, como si tuviera aplicado un filtro de red social. Este efecto, aunque en algunos momentos logra un resultado espectacular, en otros rompe la cohesión visual y puede llegar a ser molesto, empañando ligeramente uno de los puntos más fuertes del juego.
La Banda Sonora: Una Joya Inesperada
El apartado sonoro merece una mención especial. Siguiendo la tradición del género, muchos momentos de exploración transcurren en un silencio tenso, roto únicamente por los sonidos ambientales y los gruñidos de nuestros enemigos. Esto potencia la sensación de soledad y peligro. Pero cuando la música hace acto de presencia, especialmente durante los enfrentamientos contra jefes, lo hace con una fuerza arrolladora. La banda sonora está repleta de temas memorables, piezas orquestales épicas y melodías con sabor mediterráneo que encajan a la perfección con la ambientación. Es uno de esos casos en los que la música no solo acompaña, sino que eleva la experiencia, intensificando las emociones de cada combate y cada descubrimiento.
El Combate: El Talón de Aquiles de Enotria
Llegamos al punto más controvertido y, lamentablemente, el que más peso tiene en la valoración final: la jugabilidad. Un Soulslike se sostiene sobre la precisión y la fluidez de su sistema de combate, y es aquí donde Enotria muestra sus mayores debilidades. La sensación general es la de un sistema al que le falta pulido, que no se siente tan responsivo o satisfactorio como debería.
El principal problema reside en el equilibrio de sus mecánicas defensivas. El juego pone un énfasis casi absoluto en el parry, la acción de desviar un ataque en el momento justo. Si bien esta mecánica puede ser muy gratificante, aquí se siente casi obligatoria. ¿La razón? La esquiva es notablemente ineficaz. Parece contar con muy pocos frames de invulnerabilidad, lo que provoca que, incluso ejecutándola con el timing correcto, a menudo recibamos el golpe del enemigo. Además, la ausencia de escudos funcionales elimina otra vía de defensa tradicional. Esto encorseta al jugador en un único estilo de juego basado en el riesgo constante del parry, una mecánica que, para colmo, no ofrece una recompensa tan clara o satisfactoria como en otros referentes del género como Sekiro. Esta falta de opciones estratégicas limita la creatividad del jugador y puede generar frustración.
A esto hay que sumar la presencia de bugs. Aunque la experiencia puede variar entre jugadores, no es raro encontrarse con pequeños fallos o, en el peor de los casos, con errores que rompen momentáneamente la partida, como enemigos que desaparecen y nos impiden avanzar. Son problemas que denotan una falta de testeo y que, sumados a las asperezas del combate, lastran considerablemente la experiencia.
Las Máscaras del Cambio: Una Mecánica con Doble Filo
Para diferenciarse, Enotria introduce un sistema de "Máscaras" que nos permite equipar hasta tres configuraciones de personaje (armas, habilidades, estadísticas) y cambiar entre ellas en tiempo real, incluso en mitad de un combate. Esta idea es, sobre el papel, excelente. Añade una capa de estrategia y dinamismo, permitiéndonos adaptarnos a enemigos con diferentes debilidades elementales o cambiar de un estilo de lucha a otro sobre la marcha. Sin embargo, su ejecución puede resultar tediosa para ciertos jugadores. La necesidad de gestionar y mejorar tres sets de equipamiento distintos puede sentirse más como una obligación que como una opción, especialmente para aquellos que disfrutan especializando a su personaje en un único arquetipo.
Tabla Comparativa: Enotria frente a los Grandes del Género
| Característica | Enotria: The Last Song | Saga Dark Souls / Elden Ring | Sekiro: Shadows Die Twice |
|---|---|---|---|
| Ambientación | Folclore italiano, luminosa y colorida. | Fantasía oscura, gótica y decadente. | Japón feudal (Sengoku), místico y melancólico. |
| Sistema de Combate | Foco en el parry, esquiva poco efectiva, cambio de sets. | Equilibrio entre esquiva, bloqueo y ataque. Gran variedad de builds. | Combate rítmico basado en desvíos (parry) y postura. |
| Innovación | Sistema de máscaras (3 sets equipables) y ambientación única. | Pionero del género, mundo interconectado (Souls) o mundo abierto (Elden Ring). | Revolucionó el combate con el sistema de postura y la movilidad vertical. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es Enotria: The Last Song un juego difícil?
Sí, como todo buen Soulslike, presenta un desafío considerable. La dificultad se ve acentuada por las mencionadas asperezas en el sistema de combate, lo que puede hacerlo frustrante en algunos momentos.
¿Necesito haber jugado otros Soulslike para disfrutarlo?
No es estrictamente necesario, pero sí muy recomendable. Los veteranos del género se adaptarán más rápido a sus exigencias, aunque incluso ellos encontrarán frustrantes algunas de sus mecánicas. Para un recién llegado, la curva de aprendizaje puede ser especialmente dura.
¿El juego está en español?
Sí, el juego cuenta con textos en español. Para la mejor inmersión, se recomienda jugar con el doblaje original en italiano.
Conclusión: ¿Merece la Pena la Aventura en Enotria?
Enotria: The Last Song es un juego de contrastes. Es una obra de arte en movimiento, un título con un mundo fascinante y una banda sonora excepcional que demuestra el enorme talento y la pasión de sus creadores. Hay un gran juego enterrado bajo sus problemas. Sin embargo, el estado actual de su pilar fundamental, la jugabilidad, impide que todo ese potencial florezca. Se siente como un juego lanzado antes de tiempo, un plato exquisito al que le faltó cocción.
La buena noticia es que la mayoría de sus problemas son solucionables mediante parches y actualizaciones. Si los desarrolladores logran pulir el combate, ajustar la esquiva y corregir los bugs, podríamos estar ante una de las grandes sorpresas del género. Por ahora, la recomendación es cautelosa. Para los fans más acérrimos del Soulslike que busquen algo nuevo y no les importe lidiar con sus imperfecciones, puede ser una compra interesante. Para el resto, quizás la mejor opción sea esperar unos meses, darle tiempo a que madure y se convierta en la gran obra que sin duda aspira a ser.
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