25/11/2005
La historia ferroviaria de Argentina está intrínsecamente ligada a un nombre que resuena con fuerza en talleres y estaciones: Materfer. Esta fábrica, nacida en Córdoba bajo el ala de FIAT, no solo fue una planta de ensamblaje, sino un verdadero centro de desarrollo e ingeniería que marcó a varias generaciones de pasajeros y trabajadores. Desde los robustos coches motores que recorrieron el país hasta el ambicioso y complejo proyecto del "coche único" para el Subte de Buenos Aires, Materfer representa un capítulo fundamental de la industria nacional, lleno de innovaciones, desafíos y un legado que, aún hoy, sigue rodando por las vías argentinas.

Los Primeros Pasos: Modernizando la Red Nacional
Hacia la década de 1950, gran parte del material rodante en Argentina había alcanzado el final de su vida útil. La necesidad de una renovación era imperante. En este contexto, en 1958, se selló un acuerdo crucial con Fiat Ferroviaria para la construcción de 210 duplas de coches autopropulsados. Estos vehículos, conocidos como los Fiat 7131, representaron un salto cualitativo para los servicios ferroviarios.
Estos coches motores estaban compuestos por dos cuerpos y eran impulsados por un potente motor diésel FIAT de 660 HP, que les permitía alcanzar velocidades superiores a los 115 km/h. Una de sus grandes ventajas era su bajo peso por eje, lo que los hacía aptos para circular por prácticamente cualquier ramal del país, sin importar el estado de las vías. Además, su diseño con cabinas de comando en ambos extremos agilizaba enormemente las maniobras en las estaciones terminales, optimizando los tiempos de viaje, especialmente en servicios locales. La producción se distribuyó entre las plantas de Turín (Italia), Decauville (Francia) y, principalmente, la nueva fábrica construida por FIAT en Ferreyra, Córdoba: Materfer.
Innovaciones y Proyectos Especiales
Materfer no se detuvo en un único modelo. La empresa demostró su capacidad de adaptación y diseño con proyectos específicos para diferentes necesidades:
- Coche Motor Ligero (CML1): Desarrollado en 1984, este vehículo fue diseñado para ramales con baja densidad de pasajeros. Equipado con un motor FIAT de 190 HP, fue un prototipo que pasó por diversas fases de prueba, incluyendo cambios de trocha. Aunque un servicio experimental en Rosario tuvo éxito, la falta de interés político truncó su continuidad. Finalmente, tras la privatización, fue vendido a la empresa Metropolitano para la Línea Belgrano Sur, donde se le modificó el motor por un Cummins de mayor potencia y se le añadieron rejas antivandálicas.
- Coches Motores Ligeros (Serie de 1987): En 1987, Materfer produjo una serie de 9 unidades más modernas para Ferrocarriles Argentinos. Estos coches se destacaban por su bajo peso (20 toneladas), bajo consumo y una notable autonomía de 1.200 km. Con un motor de 250 kW, podían transportar 56 pasajeros sentados y alcanzar los 100 km/h.
- Locomotoras Fiat Transfer: Estas locomotoras diésel-eléctricas también se beneficiaban de un bajo peso por eje, siendo ideales para ramales con vías en mal estado. Su fiabilidad y versatilidad permitieron que Materfer lograra exportar unidades a países como Cuba y Bolivia.
El Gran Desafío: El Proyecto del "Coche Único" del Subte
A finales de los años 70, Subterráneos de Buenos Aires (SBA) enfrentaba un problema logístico monumental: su flota estaba compuesta por una amalgama de vehículos de distintas marcas, modelos y épocas, lo que complicaba y encarecía enormemente el mantenimiento. Para solucionar esto, surgió una idea audaz y visionaria: la creación de un coche único, un modelo estandarizado capaz de operar en las líneas A, C, D y E.
El desafío era mayúsculo. El nuevo coche debía ser de gálibo tranviario (2,60 m) y, fundamentalmente, bitensional, es decir, capaz de funcionar con los 1100 V de la histórica Línea A y con los 1500 V del resto de las líneas (C, D y E). La construcción fue adjudicada al consorcio formado por Fiat-Materfer para la carrocería y Siemens-AEG para la parte eléctrica.
El resultado fue un tren tecnológicamente avanzado para su época. Incorporaba un sistema de tracción con chopper y comando a tiristores, una novedad en el país. Esto permitía el frenado regenerativo, un sistema que recupera energía durante el frenado, lo que representaba un avance sustancial frente a la mecánica tradicional de los coches de las décadas de 1910 y 1930 a los que iba a reemplazar.
Un Lanzamiento Lleno de Contratiempos
Aunque los prototipos y las primeras unidades fabricadas en 1980 llevaban en sus carteles el destino "Primera Junta" (Línea A), por razones nunca del todo aclaradas, SBA decidió estrenarlos en la Línea E, la de menor afluencia. El proyecto, que había comenzado con gran impulso, pronto se vio afectado por los vaivenes políticos y económicos del país. La intención de la intendencia del brigadier Cacciatore de concesionar la red de Subte paralizó la producción durante varios años.
La fabricación se reanudó de forma intermitente a partir de 1988, pero a un ritmo muy lento, insuficiente para cumplir el objetivo de renovar la flota de cuatro líneas. La crisis de la industria ferroviaria local en los 90 terminó por sentenciar el proyecto. A pesar de que se apuntaba a una renovación masiva, solo llegaron a fabricarse 105 coches en casi dos décadas. El "coche único" que debía unificar la red, paradójicamente, nunca logró abastecer por completo ni una sola línea.

Adaptaciones y Reconstrucciones: La Evolución Forzada
La larga y accidentada vida de los coches Materfer los obligó a pasar por numerosas modificaciones. Una de las más significativas fue la creación de los coches "C", remolques sin cabina que surgieron por dos motivos: la necesidad de aprovechar unidades siniestradas en un accidente en 1985 y el requerimiento de aumentar la capacidad de las formaciones en la Línea D, que estaba en plena expansión.
Pero las adaptaciones no se limitaron al Subte. En el ámbito de los ferrocarriles de superficie, Materfer también se encargó de reconstruir coches de pasajeros. Es aquí donde répondemos a una pregunta clave: ¿qué se incorporó a los coches reconstruidos por Materfer?
A los coches refaccionados para la Unión Operativa Ferroviaria de Emergencia (U.G.O.F.E.) se les introdujeron cambios orientados a la durabilidad y el antivandalismo. Se les incorporó:
- Asientos plásticos, reemplazando los antiguos de cuerina, más resistentes y fáciles de limpiar.
- Nuevos marcos plásticos en las ventanas, de mayor calidad y resistencia que los originales.
- En casos específicos para la Línea General Roca, las modificaciones fueron aún más profundas: se eliminaron los vestíbulos y escalerillas originales y se añadieron puertas automáticas para operar en andenes elevados, una modernización crucial para la operación suburbana.
Estos cambios demuestran la capacidad de la fábrica para adaptar y modernizar material rodante existente, respondiendo a las nuevas exigencias operativas y sociales.
Tabla Comparativa de Modelos Clave de Materfer
| Característica | Coche Motor Fiat 7131 | Coche Motor Ligero (1987) | Coche Único (Subte) |
|---|---|---|---|
| Año de Inicio | 1958 | 1987 | 1980 |
| Tipo de Motor | Diésel FIAT 660 HP | Diésel 250 kW | Eléctrico (Bitensional 1100/1500V) |
| Velocidad Máxima | 115 km/h | 100 km/h | Aprox. 80 km/h (diseño urbano) |
| Uso Principal | Servicios interurbanos y locales | Ramales de baja densidad | Servicio urbano (Subte) |
| Característica Destacada | Bajo peso por eje, doble comando | Bajo consumo, alta autonomía (1200 km) | Capacidad bitensional, frenado regenerativo |
El Viaje Final: De la A a la E, el Cierre de un Círculo
El sueño del "coche único" nunca se materializó por completo, pero su versatilidad fue finalmente puesta a prueba. En 2009, los Fiat Materfer comenzaron a circular en la Línea A, conviviendo con los centenarios coches belgas La Brugeoise. Allí, su capacidad bitensional fue clave, operando a 1100 V hasta 2013 y luego, tras el cambio de tensión de la línea, a 1500 V.
Con la llegada de los nuevos trenes CNR, los Materfer fueron retirados progresivamente de la Línea A y transferidos a la Línea E, la misma que los vio nacer en 1980. Su misión actual es levantar un servicio históricamente deficiente y fueron los encargados de inaugurar las estaciones Correo Central, Catalinas y Retiro. El círculo se cerraba, pero el paso de los años ya era evidente. Hoy, mientras algunos siguen en servicio, otros ya han sido rematados para desguace, marcando el ocaso de un proyecto que fue, a la vez, un hito de la ingeniería y una víctima de la inconstancia.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué se le llamó "coche único"?
Se le llamó así porque el proyecto original buscaba crear un único modelo de coche estandarizado que pudiera circular por cuatro de las seis líneas del Subte de Buenos Aires (A, C, D y E), simplificando así el mantenimiento y la operación de una flota hasta entonces muy diversa y anticuada.
¿Qué modificaciones clave se hicieron a los coches reconstruidos por Materfer para UGOFE?
Las modificaciones principales incluyeron la instalación de asientos plásticos antivandálicos, nuevos marcos de ventana de mayor calidad y, en los coches destinados a la Línea Roca, la eliminación de vestíbulos y la adición de puertas automáticas para andenes elevados.
¿Fue exitoso el proyecto del "coche único"?
Desde el punto de vista técnico, fue un éxito y un gran avance para su época, con características como el frenado regenerativo y la capacidad bitensional. Sin embargo, desde el punto de vista de la planificación y producción, fue un proyecto trunco. Las interrupciones constantes impidieron que se fabricaran en la cantidad necesaria, por lo que nunca cumplieron su objetivo de unificar la flota de la red.
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