12/12/2017
Las guerras santas son uno de los pilares fundamentales que definen la era medieval, y en el universo de Medieval 2: Total War, esta realidad se traduce en una de las mecánicas más emocionantes y caóticas del juego: las Cruzadas. Más que un simple movimiento de tropas, una Cruzada es un evento que puede cambiar el curso de tu campaña, llevar tu facción a la gloria o sumirla en la ruina. Esta mecánica, especialmente profundizada en la expansión Kingdoms con su propia campaña dedicada, ofrece una capa de estrategia, rol y riesgo que pocos otros elementos del juego pueden igualar. Si alguna vez has soñado con liderar un ejército de fervientes guerreros a través de continentes en nombre de la fe, o si simplemente buscas aprovecharte de una oportunidad divina para expandir tu imperio, esta guía es para ti. Prepárate para entender cómo funciona el llamado del Papa, los increíbles beneficios de unirte a la causa y los peligros mortales que acechan en el camino a Tierra Santa.

¿Qué es una Cruzada en Medieval 2: Total War?
En esencia, una Cruzada es una guerra santa declarada por el Papa contra un asentamiento específico. Es el equivalente católico de la Yihad islámica, con la diferencia crucial de que es una autoridad central, el Papado, quien la sanciona y dirige. Históricamente, hubo numerosas cruzadas hacia Tierra Santa y otras regiones, y el juego refleja esta realidad. La campaña "Las Cruzadas", incluida en la expansión Kingdoms, nos sitúa en el año 1174 d.C., en el tenso preludio de la Tercera Cruzada, permitiéndonos vivir este conflicto de forma mucho más inmersiva.
Dentro del juego, el Papa puede declarar una Cruzada por varias razones: contra un asentamiento con una gran población cristiana que está bajo el dominio de una facción no católica (islámica o pagana), contra una facción con la que tiene muy malas relaciones (incluso si es católica y ha sido excomulgada), o en provincias donde la herejía ha alcanzado niveles alarmantes. Tierra Santa es, por supuesto, el objetivo más recurrente, generando un conflicto constante entre las potencias cristianas e islámicas. Un rey o emperador con una relación excepcional con el Papa también puede solicitar que se convoque una Cruzada contra un objetivo de su elección, aunque el éxito de la petición no está garantizado.
El Llamado a las Armas: ¿Por Qué y Cómo se Convoca una Cruzada?
No todos los días el líder de la cristiandad llama a sus fieles a la guerra. Para que se convoque una Cruzada, deben darse ciertas condiciones. Comprenderlas es clave tanto para iniciarlas como para evitarlas.
Motivos para la Convocatoria Papal:
- Población Cristiana Oprimida: Un asentamiento con una mayoría de población católica bajo el control de facciones islámicas, paganas o incluso rebeldes es un candidato principal.
- Herejía Galopante: Si la herejía en una provincia supera el 50%, es muy probable que el Papa la vea como un nido de corrupción que debe ser purgado por la fuerza.
- Tierra Santa: Los asentamientos históricos de la región de Levante, como Jerusalén o Antioquía, son objetivos perpetuos de Cruzadas y Yihads.
- Enemigos del Papado: Una facción que ha sido excomulgada o que tiene una relación pésima con los Estados Pontificios puede ver cómo sus propias ciudades se convierten en el objetivo de una guerra santa, incluso siendo católicos.
Para que un jugador pueda solicitar con éxito una Cruzada, debe tener una relación casi perfecta con el Papa y debe haber pasado un tiempo considerable desde la última convocatoria. Además, es muy poco probable que el Papa acepte si tiene buenas relaciones con la facción que controla el objetivo.
Beneficios y Peligros de la Guerra Santa
Unirse a una Cruzada es una decisión de alto riesgo y altísima recompensa. Un general católico puede unirse siempre que comande un ejército de al menos ocho unidades fuera de un asentamiento. Una vez que acepta el llamado, su ejército se transforma, obteniendo ventajas y desventajas únicas.
Tabla Comparativa: Ventajas vs. Desventajas de una Cruzada
| Ventajas de Unirse a una Cruzada | Desventajas y Riesgos de una Cruzada |
|---|---|
| Doble velocidad de movimiento en el mapa de campaña. | Las tropas pueden sufrir deserciones masivas si no se avanza hacia el objetivo. |
| El mantenimiento del ejército es completamente gratuito. | Aleja a un ejército poderoso de tus fronteras, dejándolas vulnerables. |
| Acceso a mercenarios de élite especiales a un coste muy bajo. | El viaje es largo y peligroso, con riesgo de emboscadas o tormentas en el mar. |
| El general gana rasgos de piedad y séquitos poderosos. | Sostener un territorio recién conquistado y lejos de casa es un desafío logístico. |
| Mejora masiva de las relaciones con el Papa al completar el objetivo. | Sacar una unidad del ejército cruzado (salvo para guarnición) hará que deserte. |
| Todas las unidades participantes ganan +1 de experiencia al tener éxito. | El fracaso puede dañar gravemente la reputación de tu facción y general. |
Las Recompensas de la Gloria
Si tu general logra capturar el asentamiento objetivo, las recompensas son inmensas. No solo tu facción se convertirá en la favorita del Papa, lo que te da un margen increíble para actuar contra otros católicos sin temor a la excomunión, sino que tu general se cubrirá de gloria. Rasgos como "Gran Cruzado" otorgan enormes bonificaciones de piedad y mando. También es posible obtener séquitos y reliquias únicas, como la Lanza Sagrada. Además, el simple hecho de que todas las unidades de los ejércitos cruzados participantes ganen un punto de experiencia gratuito es un beneficio táctico increíble, convirtiendo a tus tropas veteranas en auténticas máquinas de matar.

Cuando el Mundo Católico se Vuelve en tu Contra
Tan beneficioso como es unirse a una Cruzada, ser el objetivo de una es una de las peores pesadillas que puedes enfrentar en el juego. De repente, todas las facciones católicas del mapa tienen un incentivo para marchar sobre tu territorio con ejércitos que se mueven al doble de velocidad y no cuestan nada. Una horda masiva y ultrarrápida puede aparecer en tus fronteras en pocos turnos, arrasando todo a su paso. Esto subraya la importancia de mantener un ojo en tus niveles de herejía y, sobre todo, en tus relaciones con el Papado. A veces, es mejor ceder a las demandas del Papa que enfrentarse a la ira de todo el mundo cristiano.
Mercenarios de la Cruz: Unidades Especiales
Una de las grandes ventajas de liderar un ejército cruzado es el acceso a un panel de mercenarios único y muy barato. Estas unidades son a menudo muy poderosas y pueden complementar perfectamente a tu ejército principal. Algunas de las más destacadas son:
- Peregrinos: Tropas baratas y con baja moral, pero útiles como carne de cañón.
- Fanáticos Religiosos: Infantería de choque con una moral muy alta, capaces de luchar hasta el último hombre.
- Sargentos Cruzados: Infantería pesada y fiable, la espina dorsal de muchos ejércitos.
- Caballeros Cruzados (a pie y a caballo): La élite absoluta. Unidades de caballería e infantería pesada devastadoras que pueden cambiar el curso de cualquier batalla.
- Flagelantes: Unidades únicas con una moral inquebrantable que inspiran a las tropas cercanas.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puede cualquier facción unirse a una Cruzada?
No, solo las facciones católicas pueden unirse a una Cruzada convocada por el Papa. Las facciones islámicas tienen su propia mecánica, la Yihad, mientras que las ortodoxas y paganas no tienen acceso a este tipo de guerra santa.
¿Qué pasa si mi general muere durante la Cruzada?
Si el general que lidera el ejército cruzado muere, el ejército pierde inmediatamente todos los beneficios de la Cruzada. La velocidad de movimiento vuelve a la normalidad, el mantenimiento ya no es gratuito y el riesgo de deserciones se dispara. Es crucial proteger a tu líder.
¿Cómo puedo evitar que llamen una Cruzada contra mí?
La mejor defensa es la prevención. Mantén una relación excelente con el Papa enviándole tributos, construyendo iglesias y aceptando sus misiones. Controla la herejía en tus provincias usando sacerdotes y construyendo edificios religiosos. Y, por supuesto, evita ser excomulgado a toda costa.
¿Vale la pena enviar un ejército a una Cruzada muy lejana como Jerusalén?
Es una de las grandes decisiones estratégicas del juego. Económicamente, puede ser un alivio tener a tu mejor ejército sin coste de mantenimiento durante 20 turnos. Las recompensas por el éxito son enormes. Sin embargo, el riesgo de perder ese ejército en el camino o de que tus enemigos aprovechen tu ausencia es muy real. Es una apuesta que puede definir tu campaña.
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