04/02/2023
Pocos personajes en el universo de los videojuegos han capturado la esencia de la aventura, la rebeldía y la redención como Edward James Kenway. Protagonista de Assassin's Creed IV: Black Flag, este corsario galés convertido en pirata nos ofreció una perspectiva única y refrescante sobre el eterno conflicto entre Asesinos y Templarios. No era un héroe nato ni un devoto seguidor del Credo desde el principio; era un hombre ambicioso, movido por el deseo de una vida mejor, cuya travesía por las turbulentas aguas del Caribe lo transformaría para siempre. Su historia es un viaje de autodescubrimiento, pérdida y, finalmente, propósito, reflejado en sus propias palabras: "Por años he corrido de un lado a otro, tomando lo que me apetecía, sin importarme un bledo a quienes hería. Y sin embargo, aquí estoy... con riquezas y reputación, sin sentirme más sabio que cuando dejé mi hogar".

Orígenes: De Granjero a Corsario
Nacido el 10 de marzo de 1693 en Swansea, Gales, en el seno de una familia de granjeros humildes, Edward Kenway nunca se conformó con la vida pastoral. Desde joven, su espíritu inquieto anhelaba riquezas y fama. Su familia se mudó a Bristol, Inglaterra, donde su carácter problemático no tardó en manifestarse. El punto de inflexión en su juventud fue conocer a Caroline Scott, una mujer de una clase social superior por la que se enamoró perdidamente. A pesar de la desaprobación de su padre, se casaron, pero la incapacidad de Edward para ofrecerle una vida de lujos y su descontento con la vida de granjero tensaron la relación.
Atormentado por su precaria situación, Edward tomó una decisión que cambiaría su vida: se convertiría en corsario para la Marina Real Británica, prometiendo no regresar hasta haber amasado una fortuna. Esta decisión le costó su matrimonio, ya que Caroline, decepcionada, lo abandonó. Lo que Edward no sabía era que su partida desencadenaría una serie de eventos trágicos, incluyendo un ataque a la granja de su familia orquestado por su suegro. Tras este suceso, y sintiéndose desterrado por su propio padre, Edward se embarcó hacia las Indias Occidentales, un lugar lleno de promesas de oro y gloria, pero también de peligros.
La Vida Pirata: El Nacimiento de una Leyenda
La carrera de Edward como corsario fue breve. Con el fin de la Guerra de Sucesión Española, los corsarios como él quedaron sin trabajo. Seducedo por la promesa de una libertad sin restricciones y riquezas inimaginables, abrazó la vida pirata. Su viaje lo llevó a navegar junto a figuras legendarias como Edward Thatch (Barbanegra) y Benjamin Hornigold.
En 1715, su vida dio un giro drástico. Tras un naufragio, se encontró con Duncan Walpole, un Asesino traidor que se dirigía a La Habana para unirse a los Templarios. Viendo una oportunidad de oro, Edward mató a Walpole, robó sus ropas de Asesino y su misión, sin entender en absoluto las implicaciones de suplantar a un miembro del Credo. Su objetivo era simple: cobrar la recompensa que le esperaba a Walpole en La Habana.
Capitán del Jackdaw
Haciéndose pasar por Walpole, Edward se infiltró en una reunión de altos mandos Templarios, incluyendo al Gran Maestre Laureano de Torres y Ayala. Fue aquí donde escuchó por primera vez sobre el Observatorio, un antiguo dispositivo de la Primera Civilización capaz de espiar a cualquier persona en el mundo usando una muestra de su sangre. Para Edward, el Observatorio no era más que la llave definitiva hacia una fortuna sin igual.
Sin embargo, su engaño fue descubierto y fue capturado. Logró escapar junto a un esclavo llamado Adéwalé, con quien liberó a otros prisioneros y robó un bergantín español. Bautizó a su nueva nave como el Jackdaw y nombró a Adéwalé su intendente. Con un barco y una tripulación leal, Edward se dirigió a Nassau, el corazón de la recién formada República de Piratas, listo para forjar su propia leyenda.
El Conflicto Interno: Entre la Riqueza y el Credo
En Nassau, Edward se codeó con los piratas más notorios de la época. Sin embargo, su camino se cruzó repetidamente con el de los Asesinos, especialmente con James Kidd, quien más tarde se revelaría como Mary Read. A diferencia de otros protagonistas de la saga, Edward no tenía interés inicial en el Credo de los Asesinos. Utilizaba sus habilidades y contactos para su propio beneficio, viendo a los Asesinos y Templarios simplemente como dos caras de la misma moneda en su búsqueda del Observatorio.
Su relación con los Asesinos mayas, liderados por el Mentor Ah Tabai en Tulum, fue tensa. Aunque los ayudó en varias ocasiones, sus motivaciones egoístas lo convirtieron en una figura de desconfianza. Edward luchaba constantemente con el conflicto interno entre su deseo de gloria y la lealtad a sus amigos, muchos de los cuales encontró en la comunidad pirata.
La Búsqueda del Observatorio
La clave para encontrar el Observatorio era un hombre conocido como el Sabio, Bartholomew Roberts. La persecución de Roberts se convirtió en la obsesión de Edward, llevándolo a traicionar y ser traicionado. Vio cómo la República de Piratas se desmoronaba, cómo amigos como Barbanegra morían y cómo otros, como Hornigold, se unían a los Templarios. En su viaje, perdió a casi todos sus seres queridos, culminando en una serie de eventos que lo dejaron solo y desilusionado en la isla de Providencia tras ser traicionado por su propia tripulación.
Finalmente, se alió con Roberts, quien lo guio hasta el Observatorio. Pero una vez dentro, el Sabio lo traicionó, dejándolo atrapado y entregándolo a las autoridades británicas. Este fue el punto más bajo en la vida de Edward: encarcelado, despojado de todo, y atormentado por las consecuencias de su egoísmo.
La Redención: Abrazando el Credo
La muerte de su amiga Mary Read en prisión fue el catalizador final para el cambio de Edward. Sus últimas palabras, pidiéndole que enmendara su camino, resonaron profundamente en él. Rescatado por los Asesinos, Edward, un hombre roto, finalmente comprendió la futilidad de su búsqueda de riquezas. Con una nueva determinación, se unió formalmente al Credo de los Asesinos, no por obligación, sino por convicción.

Dedicó los siguientes años a deshacer el daño que había causado, cazando a los Templarios que amenazaban el Caribe. Su viaje lo llevó a enfrentarse y derrotar a Woodes Rogers, Bartholomew Roberts y, finalmente, al Gran Maestre Torres dentro del propio Observatorio. Al final de su odisea caribeña, Edward no solo había encontrado un propósito, sino que también descubrió que tenía una hija, Jennifer Scott, fruto de su matrimonio con Caroline, quien había fallecido años atrás.
| Característica | Edward al Inicio (Pirata) | Edward al Final (Asesino) |
|---|---|---|
| Motivación Principal | Riqueza, fama y gloria personal. | Proteger a la humanidad, la libertad y su familia. |
| Lealtad | A sí mismo y su tripulación del Jackdaw. | Al Credo de los Asesinos y sus principios. |
| Visión de la Libertad | Anarquía y la capacidad de hacer lo que quiera. | Responsabilidad y un propósito mayor. |
| Relación con el Credo | Lo ve como una herramienta para su propio beneficio. | Lo abraza como una filosofía de vida. |
Vida Posterior y Legado
Tras una década en las Indias Occidentales, Edward regresó a Londres con su hija Jennifer. Recibió un perdón real y adquirió una propiedad en Queen Anne's Square. Allí conoció y se casó con Tessa Stephenson-Oakley, con quien tuvo un hijo: Haytham Kenway. Edward se convirtió en un Maestro Asesino y colíder de la Hermandad Británica, dedicando su vida a investigar los sitios de la Primera Civilización y a proteger artefactos como un Sudario del Edén.
Su vida de aventuras no terminó. Los registros muestran extensos viajes por el Sudeste Asiático en busca de más secretos Precursores, donde se enfrentó a facciones templarias y ninjas, e incluso fundó una organización comercial llamada la Unión Zhang Wei para promover sus intereses y los de la Hermandad en la región.
Trágicamente, en 1735, Edward fue asesinado en su propia casa por mercenarios templarios que buscaban su diario. Su muerte permitió que el Gran Maestre Templario Reginald Birch tomara al joven Haytham bajo su tutela, adoctrinándolo en la Orden Templaria y sentando las bases para los eventos de Assassin's Creed III. El legado de Edward es, por tanto, complejo: un héroe del Credo cuyo hijo se convirtió en su mayor enemigo, y cuyo nieto, Ratonhnhaké:ton (Connor), finalmente restauraría el honor de la familia Kenway en la Hermandad de los Asesinos.
Preguntas Frecuentes sobre Edward Kenway
¿Quién fue Edward Kenway?
Edward Kenway fue un corsario galés que se convirtió en un infame pirata durante la Edad de Oro de la Piratería y, más tarde, en un Maestro Asesino. Es el protagonista de Assassin's Creed IV: Black Flag.
¿En qué juego de Assassin's Creed aparece Edward Kenway?
Es el personaje principal y jugable de Assassin's Creed IV: Black Flag. También es mencionado en Assassin's Creed Rogue y Assassin's Creed Syndicate, y su legado es fundamental para la trama de Assassin's Creed III.
¿Cuál era el barco de Edward Kenway?
Su icónico barco era el bergantín Jackdaw, que capturó de la flota española y se convirtió en uno de los navíos más temidos del Caribe.
¿Edward Kenway se convierte en un Asesino?
Sí. Aunque pasa la mayor parte del juego actuando por interés propio, al final de su viaje, tras sufrir grandes pérdidas personales, se une formalmente a la Hermandad de los Asesinos y se dedica a su causa.
¿Cómo muere Edward Kenway?
Fue asesinado en 1735 en su mansión de Londres durante un ataque de mercenarios contratados por los Templarios, quienes buscaban robar su investigación sobre los Precursores.
¿Qué relación tiene Edward Kenway con Haytham y Connor Kenway?
Edward es el padre de Haytham Kenway (quien fue criado como Templario) y el abuelo de Ratonhnhaké:ton, también conocido como Connor, el protagonista Asesino de Assassin's Creed III.
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