¿Qué luchan los Reyes Funerarios de nehekhara?

Reyes Funerarios: La Gloria Eterna de Nehekhara

03/09/2021

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En los desiertos abrasadores al sur del Viejo Mundo, donde las dunas cantan con el viento y el sol castiga sin piedad, yace la Tierra de los Muertos. Este es el dominio de Nehekhara, una civilización que en su día fue la joya de la humanidad, un faro de poder y cultura. Hoy, es un imperio silencioso gobernado por reyes momificados y defendido por legiones de esqueletos que se alzan de la arena para aniquilar a cualquier intruso. Esta no es la historia de una simple facción de no muertos; es la crónica de una gloria perdida, una traición devastadora y una inmortalidad que se convirtió en una maldición. Es la saga de los Reyes Funerarios y su eterno reinado sobre las arenas del tiempo.

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Índice de Contenido

El Esplendor de Nehekhara: La Era Dorada

Hace milenios, mucho antes de que el héroe Sigmar unificara las tribus del norte, la civilización de Nehekhara florecía a orillas del Gran Río Vitae. Según sus leyendas, los propios dioses caminaron sobre esa tierra, la limpiaron de demonios y la entregaron a los humanos, enseñándoles a construir magníficas ciudades de mármol blanco y piedra pulida. Bajo el gobierno de poderosos reyes guerreros, Nehekhara se convirtió en un imperio sin parangón. Sus ejércitos, disciplinados y letales, conquistaron vastos territorios, desde las junglas del sur hasta las primitivas tierras que un día serían el Imperio.

Sin embargo, la ambición es una llama que consume. A pesar de su prosperidad, los reyes de las distintas ciudades-estado de Nehekhara comenzaron a luchar entre sí por la supremacía. Este período, conocido como la Era de los Conflictos, sumió al reino en una guerra civil interminable. Mientras sus ejércitos se desangraban en luchas fratricidas, las fronteras se debilitaron, permitiendo que hordas de pieles verdes y tribus bárbaras saquearan sus tierras. Plagas y sequías asolaron el Valle Fértil, y la primera gran civilización humana se tambaleaba al borde del colapso. Se necesitaba un líder de una voluntad inquebrantable para forjar la unidad a partir del caos, un rey destinado a la grandeza y a una eternidad de mando.

Settra el Imperecedero, El Rey de Reyes

De entre todos los monarcas, surgió uno cuya arrogancia, crueldad y genio militar no tenían igual: Settra, el rey de Khemri, la ciudad más grande y prestigiosa. A diferencia de sus rivales, Settra entendió el poder de la fe. Rindió homenaje a los dioses, restauró sus templos y, en un acto de devoción extrema, sacrificó a sus propios hijos. Los dioses parecieron responder: el río volvió a crecer, la plaga remitió y las cosechas fueron abundantes. Settra fue aclamado como el Primer Rey Sacerdote, un gobernante elegido por las deidades.

Con el favor divino y un ejército formidable a sus espaldas, Settra se lanzó a la conquista. Ciudad tras ciudad cayó bajo su estandarte. Su genio táctico solo era igualado por su ferocidad en combate. Unificó Nehekhara bajo un único y férreo gobierno, poniendo fin a la guerra civil. Bajo su mandato, el imperio alcanzó su cénit. Sus legiones marcharon por medio mundo, saqueando las riquezas de naciones lejanas y esclavizando a sus pueblos. Pero para Settra, nunca era suficiente. En la cima de su poder, contempló el mundo desde las Montañas Negras y rugió de furia al comprender que su vida mortal era finita, un obstáculo para su ambición de conquista global. La muerte era el único enemigo que no podía derrotar en el campo de batalla, y se juró a sí mismo que jamás la aceptaría.

El Culto Mortuorio y la Búsqueda de la Inmortalidad

Obsesionado con vencer a la muerte, Settra fundó el Culto Mortuorio, una orden de sus sacerdotes más sabios con una única misión: descubrir el secreto de la vida eterna. Durante décadas, estos sacerdotes estudiaron las artes arcanas, la alquimia y los rituales más oscuros. Lograron extender la vida de Settra mucho más allá de lo natural, pero no pudieron detener el envejecimiento. El cuerpo del rey se debilitaba, aunque su voluntad ardía con la misma intensidad.

Incapaces de otorgarle la verdadera inmortalidad en vida, los sacerdotes le ofrecieron una alternativa. Perfeccionaron el arte de la momificación y desarrollaron complejos encantamientos para, según ellos, resucitar a los reyes en un paraíso dorado después de la muerte, con cuerpos imperecederos para reinar por millones de años. Sin otra opción, un Settra moribundo y furioso aceptó. Ordenó la construcción de la pirámide más grandiosa jamás vista, un monumento de piedra blanca brillante que se alzaba sobre Khemri. A su muerte, su cuerpo fue embalsamado con una suntuosidad sin precedentes y enterrado junto a sus tesoros, sus sirvientes y sus legendarias legiones, que fueron enterradas vivas para servirle en el más allá.

La Traición de Nagash: El Origen de la Nigromancia

Siglos después de la muerte de Settra, la mayor amenaza para Nehekhara no provino de un enemigo externo, sino de su propio seno. Un sacerdote del Culto Mortuorio llamado Nagash, primogénito del rey de Khemri pero relegado al servicio religioso, codiciaba el trono de su hermano. En un acto de traición, asesinó a su hermano y se proclamó rey. Nagash no era un sacerdote común; su sed de poder lo llevó a explorar la magia más oscura y prohibida.

Tras torturar a unos náufragos Elfos Oscuros, aprendió los secretos de la Magia Negra y la combinó con los conocimientos del Culto Mortuorio para crear una nueva y terrible disciplina: la nigromancia. Creó un Elixir de la Vida que le otorgó la inmortalidad a él y a sus lugartenientes, como el infame Arkhan el Negro. Para canalizar aún más poder, ordenó la construcción de una colosal Pirámide Negra, una estructura que absorbía los Vientos de la Magia y corrompía la tierra. Su tiranía y sus demandas draconianas llevaron a los otros Reyes Sacerdotes a unirse contra él. En la guerra que siguió, Nagash desató el horror definitivo: alzó a los muertos de sus tumbas, creando el primer ejército de esqueletos. A pesar de este poder impío, la alianza de los reyes, ayudada por el Culto Mortuorio que animó estatuas de guerra colosales, logró derrotarlo y expulsarlo de Nehekhara.

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El Gran Ritual y la Caída de una Civilización

Nagash juró vengarse. Desde su exilio en la fortaleza de Nagashizzar, perfeccionó sus artes y esperó su momento. Tras una nueva guerra fallida contra el gran rey Alcadizaar el Conquistador, la paciencia de Nagash se agotó. Si no podía gobernar Nehekhara, entonces nadie lo haría. En un acto de maldad pura, envenenó el Gran Río Vitae, desatando una plaga que aniquiló a nueve de cada diez habitantes del reino. Las otrora orgullosas ciudades se convirtieron en cementerios al aire libre.

Con Nehekhara de rodillas, Nagash comenzó su obra maestra. Consumiendo ingentes cantidades de Piedra Bruja y canalizando el poder de su Pirámide Negra, desató el Gran Ritual. Fue el hechizo nigromántico más poderoso jamás concebido. Una ola de energía de muerte barrió la tierra, marchitando toda vida restante en un instante. Los últimos nehekharanos cayeron convertidos en polvo, sus vidas robadas en un parpadeo. El plan de Nagash era resucitarlos a todos como sus esclavos sin mente para conquistar el mundo. Sin embargo, en su momento de triunfo, fue abatido por un Alcadizaar liberado, que empuñaba una espada forjada para destruirle. Al morir Nagash, su hechizo quedó incompleto y sin control.

El Despertar de los Reyes Funerarios

La magia descontrolada de Nagash penetró en cada tumba y cada pirámide de Nehekhara. Pero los reyes y príncipes, protegidos por los poderosos encantamientos de sus sarcófagos, no resucitaron como zombis sin mente. Sus almas fueron arrancadas del Reino de las Almas y devueltas a sus cuerpos momificados. Abrieron los ojos, con sus recuerdos y personalidades intactas, esperando encontrar el paraíso dorado que les habían prometido. En su lugar, encontraron un horror indescriptible: sus cuerpos eran cáscaras secas, sus reinos estaban en ruinas y sus ciudades eran monumentos a la desolación.

La ambición que los definió en vida ardía con la misma fuerza en la no-muerte. Cientos de reyes de diferentes dinastías se levantaron, cada uno reclamando el trono de Nehekhara. La Tierra de los Muertos se convirtió en el escenario de una nueva y terrible guerra civil, donde legiones de esqueletos lideradas por reyes momificados luchaban por la supremacía entre las ruinas de su propia civilización.

Comparativa de los Grandes Rivales

CaracterísticaSettra el ImperecederoNagash el Gran Nigromante
MotivaciónGloria, conquista y restauración de su imperio.Poder personal absoluto y dominio sobre la vida y la muerte.
MétodoLiderazgo marcial, orden y tradición.Tiranía, traición y magia prohibida.
LegadoUnificador de Nehekhara y su eterno guardián en la no-muerte.Destructor de Nehekhara y padre de la Nigromancia.

El Reinado Perpetuo: La Voluntad de Settra

Viendo que los reyes se destruirían unos a otros, el Gran Hierofante Khatep, líder del Culto Mortuorio, tomó una decisión desesperada. Rompió los sellos de la Gran Pirámide de Khemri y recitó el cántico para despertar al más grande de todos los reyes. Settra el Imperecedero se alzó de su sarcófago, no a un paraíso, sino a un reino de pesadilla. Su furia fue legendaria. A la cabeza de su Guardia del Sepulcro, se abrió paso entre los ejércitos contendientes. Ningún otro rey pudo hacerle frente. Destruyó a docenas de monarcas menores, reduciendo sus huesos a polvo. En poco tiempo, todos los Reyes Funerarios supervivientes hincaron la rodilla ante él, reconociendo a su único y verdadero soberano.

Settra se sentó de nuevo en el trono de Khemri y juró un reinado perpetuo. No volvería a dormir. Vigilaría eternamente su imperio en ruinas, lo defendería de todos los invasores y trabajaría para restaurar su antigua gloria. Expulsó a los Sacerdotes Funerarios, a quienes culpaba por su destino, y se erigió como el único poder en la Tierra de los Muertos. Y así, bajo la mirada silenciosa y eterna de Settra, las legiones de Nehekhara esperan. No luchan por el mal ni por el caos, sino por el orden, la disciplina y la gloria de un imperio que se niega a morir del todo. Settra no sirve, ¡Settra reina!

Preguntas Frecuentes

¿Quiénes son exactamente los Reyes Funerarios?

Son los gobernantes no muertos de la antigua civilización humana de Nehekhara. A diferencia de otros no muertos, conservan su inteligencia, personalidad y voluntad gracias a los elaborados rituales de momificación. Lideran a sus ejércitos esqueléticos originales, no a hordas sin mente.

¿Son los Reyes Funerarios malvados?

Su moralidad es compleja. No son inherentemente malvados como los sirvientes del Caos o los Vampiros. Son seres tiránicos, arrogantes y despiadados, movidos por el orgullo y la ambición de restaurar su imperio perdido. Su principal objetivo es proteger sus dominios y recuperar lo que consideran suyo, no extender la corrupción por el mundo.

¿Cuál es la diferencia entre los Reyes Funerarios y los Condes Vampiro?

Ambos son facciones de no muertos, pero sus orígenes son opuestos. Los Reyes Funerarios son los habitantes originales de Nehekhara, reanimados por el ritual fallido de Nagash. Los Vampiros son una corrupción directa de la magia de Nagash, una maldición que los obliga a beber sangre. Los ejércitos de los Reyes Funerarios son sus legiones disciplinadas de antaño, mientras que los ejércitos de los Vampiros son hordas de cadáveres reanimados sin voluntad propia.

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