30/10/2012
En el vibrante mundo del teatro porteño de principios del siglo XX, tras el glamour de las luces y los aplausos del público, se escondía una realidad mucho más sombría para la mayoría de los artistas. Las condiciones laborales eran, en muchos casos, de una explotación descarnada. Fue en este contexto de necesidad y hartazgo que un grupo de valientes decidió que era momento de unirse. El 18 de marzo de 1919, actores de zarzuela, sainete, circo y lírica dieron un paso histórico al fundar la Asociación Argentina de Actores, uno de los sindicatos del rubro más antiguos y combativos del mundo. No fue un acto espontáneo, sino el resultado de prolongadas reuniones donde el descontento se transformó en organización y la pasión por el arte se convirtió en un grito de lucha por la dignidad.

- El Telón de Fondo: La Explotación en los Escenarios
- Nace un Sindicato: Los Primeros y Difíciles Pasos
- Años de Divisiones y Fusiones: La Búsqueda de la Unidad
- Más Allá del Escenario: Incursiones Políticas y Consolidación Institucional
- La Lucha por una Cultura Nacional
- Un Legado de Resistencia que Perdura
El Telón de Fondo: La Explotación en los Escenarios
Para entender la importancia de la fundación del sindicato, es crucial visualizar el panorama teatral de la época. El teatro era el principal entretenimiento de masas, sin la competencia del cine sonoro, la radio o la televisión. Las boleterías rebosaban y los empresarios, ávidos de mayores ganancias, implementaron las funciones “vermouth” a las 6 de la tarde. Esto significó una carga de trabajo brutal para los elencos. La jornada de un actor comenzaba temprano con ensayos que se extendían hasta las cinco de la tarde, para luego correr a prepararse para la función vermouth. Apenas tenían tiempo para comer algo rápido antes de volver a maquillarse y vestirse para la función nocturna. Cientos de horas extra al mes que no se pagaban, sumadas a sueldos magros que apenas alcanzaban para sobrevivir.
Salvo un puñado de “estrellas” que gozaban de privilegios, el resto de los trabajadores del escenario vivían en una precariedad constante. Esta situación insostenible fue el caldo de cultivo para la unión. En una de las primeras asambleas, una declaración resonó con fuerza, marcando el espíritu del movimiento: “Ha sonado la hora de la acción, el momento de sacudir la modorra y la indiferencia que nos tiene aplastados y divididos, es necesario ayudarnos mutuamente desterrando odios y rencores…”.
Nace un Sindicato: Los Primeros y Difíciles Pasos
La asamblea fundacional tuvo lugar en el emblemático Teatro Argentino. Allí, nombres que hoy son parte de la historia grande del teatro nacional, como Gregorio Cicarelli, Angel Daduccio, Alfredo Camiña y Luis Arata, se unieron para dar forma a la entonces llamada “Sociedad Argentina de Actores”. La primera Comisión Directiva tuvo como figura destacada a Alberto Drames, quien resultó ser el más votado, demostrando la confianza que sus pares depositaban en él.
Las primeras conquistas no tardaron en llegar: la obtención del día de descanso semanal y mejoras salariales significativas para las compañías de géneros populares como la zarzuela y el sainete. Sin embargo, el camino no fue fácil. Ese mismo año, 1919, ante el rechazo de sus peticiones por parte de la Sociedad de Empresarios, el joven sindicato declaró una huelga de gran alcance en Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La medida de fuerza se vio debilitada cuando las compañías españolas que actuaban en el país negociaron individualmente, rompiendo el frente común. Como represalia, los empresarios se negaron a contratar a actores sindicalizados, iniciando un período de persecución y listas negras.
Años de Divisiones y Fusiones: La Búsqueda de la Unidad
La historia de la Asociación Argentina de Actores es también la historia de sus propias tensiones internas, un reflejo de los debates que atravesaban al movimiento obrero argentino. La lucha por definir la identidad de la organización, entre un enfoque puramente mutualista (ayuda mutua) y uno gremialista (lucha sindical), provocó varias divisiones y posteriores fusiones. Este complejo proceso fue clave en la forja de su carácter definitivo.
En 1921, surgió una entidad paralela, la “Unión Argentina de Actores”, a la que los empresarios obligaban a afiliarse para poder trabajar, en un claro intento de crear un sindicato más dócil. La división duró poco. En 1924, ambas entidades se fusionaron, adoptando el nombre que perdura hasta hoy: “Asociación Argentina de Actores”. No obstante, la paz no estaba asegurada. La tensión entre “gremialistas” y “mutualistas” continuó, y ante la tendencia de la AAA a enfocarse en la ayuda mutua, en 1934 nació el “Sindicato Argentino de Actores”, con una clara vocación de lucha por los derechos laborales. Finalmente, en 1937, se logró la unidad definitiva, fusionando ambas organizaciones y consolidando a la AAA como la única voz de los actores. En este proceso fue fundamental la figura de la actriz Iris Marga, quien asumió la Vicepresidencia de la entidad unificada.
Cronología de la Unidad Actoral
Para clarificar este período turbulento, la siguiente tabla resume los hitos más importantes:
| Año | Evento Clave | Organizaciones Involucradas | Resultado |
|---|---|---|---|
| 1919 | Fundación del sindicato | Sociedad Argentina de Actores (SAA) | Creación de la primera organización gremial. |
| 1921 | Creación de una entidad paralela | Unión Argentina de Actores | División del colectivo de actores. |
| 1924 | Primera fusión | SAA y Unión Argentina de Actores | Nace la Asociación Argentina de Actores (AAA). |
| 1934 | Nueva división por enfoque mutualista | Sindicato Argentino de Actores (SAA) | Creación de un sindicato con perfil más combativo. |
| 1937 | Fusión definitiva | AAA y SAA | Consolidación de la AAA como entidad única. |
Más Allá del Escenario: Incursiones Políticas y Consolidación Institucional
La AAA entendió desde temprano que la lucha por los derechos de los actores no se limitaba a la negociación con empresarios. En 1926, la asociación apoyó una iniciativa política única: la creación del “Partido Gente de Teatro” en la Ciudad de Buenos Aires. Su candidato a Concejal fue el popularísimo actor Florencio Parravicini, quien, con el 6% de los votos, logró ser electo. Su desempeño en el cargo, sin embargo, fue calificado como “imprevisible” y no dejó un buen recuerdo entre sus colegas. A pesar de este experimento agridulce, demostró la voluntad del colectivo de ocupar todos los espacios de poder posibles.
En el plano institucional, la década de 1930 fue de una enorme consolidación. La AAA se vinculó estrechamente con la Casa del Teatro, un hogar para artistas necesitados, donde instaló su sede. En 1937, un logro fundamental fue la creación de un impuesto municipal que las empresas debían pagar para financiar la Caja de Socorros de la asociación, garantizando una red de contención para sus afiliados. Hacia 1942, se firmaron nuevas “Bases de Trabajo” y un “Contrato Único” que establecía, por primera vez, un salario mínimo para los actores.
La Lucha por una Cultura Nacional
Durante el gobierno de Juan Domingo Perón (1945-1955), la Asociación Argentina de Actores jugó un papel protagónico en la defensa de la industria cultural nacional. Uno de sus hitos más importantes fue el impulso a la Ley 11.723, que establecía que el 50% de las obras estrenadas debían ser de autores argentinos y que el 70% de los actores de los elencos debían ser también argentinos. Esta medida, revolucionaria para la época, buscaba proteger y fomentar el trabajo y la identidad cultural local frente al avance de producciones extranjeras.
La reacción patronal fue inmediata y virulenta. La Sociedad Argentina de Empresarios Teatrales (SADET) declaró un “lock out” (cierre patronal) en 1946, oponiéndose a los reclamos de los actores y a la nueva ley. Este período también vio una nueva fractura en el frente actoral con la creación de la “Asociación Gremial Argentina de Actores” (ACAA), que recibió la personería gremial oficial, relegando temporalmente a la AAA a un rol más mutualista. A pesar de las dificultades, la semilla de la defensa de la cultura nacional ya estaba plantada y se convertiría en una de las banderas históricas de la asociación.
Un Legado de Resistencia que Perdura
La historia de la Asociación Argentina de Actores es un espejo de la historia argentina: llena de luchas, pasiones, divisiones y una inquebrantable voluntad de resistir. Desde aquellos primeros actores que se atrevieron a decir “basta” a la explotación, hasta las generaciones que defendieron la cultura nacional y protegieron a sus miembros de la persecución durante la última dictadura militar, el sindicato ha sido mucho más que una organización gremial. Ha sido un pilar fundamental en la construcción de la identidad artística del país, un refugio para sus trabajadores y una voz potente que, más de un siglo después, sigue resonando en cada escenario argentino.
Preguntas Frecuentes sobre la Asociación Argentina de Actores
- ¿Cuándo se fundó exactamente la Asociación Argentina de Actores?
La organización que hoy conocemos se fundó el 18 de marzo de 1919, bajo el nombre de “Sociedad Argentina de Actores”. Adoptó su nombre definitivo, “Asociación Argentina de Actores”, tras una fusión en 1924. - ¿Por qué se creó la asociación?
Se creó para combatir las condiciones de extrema explotación laboral que sufrían los actores, incluyendo jornadas extenuantes, falta de pago de horas extras y salarios muy bajos. El objetivo era luchar por la dignidad y los derechos de los trabajadores del escenario. - ¿Quiénes fueron algunos de sus fundadores más importantes?
Entre los nombres destacados de la fundación y los primeros años se encuentran Luis Arata, Manuel Rico, Gregorio Cicarelli, Alberto Drames y figuras clave en su consolidación como Iris Marga. - ¿Cuál fue uno de sus logros más significativos para la cultura nacional?
Uno de los logros más trascendentales fue el impulso de la Ley 11.723 durante el peronismo, que estableció cupos obligatorios para obras y actores argentinos, siendo una herramienta fundamental para la protección y fomento de la industria cultural local. - ¿La asociación siempre estuvo unida?
No, su historia está marcada por varias divisiones y fusiones. La principal tensión fue entre quienes defendían un modelo “mutualista” (centrado en la ayuda mutua) y los “gremialistas” (enfocados en la lucha sindical), lo que llevó a la creación de organizaciones paralelas que finalmente se reunificaron.
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