05/07/2012
The Elder Scrolls III: Morrowind no es un juego de rol cualquiera; es una experiencia inmersiva y compleja que ha cautivado a generaciones de jugadores. Al despertar en un barco de prisioneros sin saber tu destino, el juego te lanza a la vasta y extraña isla de Vvardenfell con una libertad casi abrumadora. Para los recién llegados, el comienzo puede ser desalentador. Eres débil, lento y el mundo parece indiferente a tu existencia. Sin embargo, esta debilidad inicial es el lienzo sobre el cual pintarás la leyenda de tu personaje. Mejorar en Morrowind es un arte que va mucho más allá de simplemente blandir una espada. Se trata de un viaje de crecimiento personal, alianzas estratégicas y el dominio de un complejo sistema de habilidades. Esta guía te desvelará los caminos para transformar a tu humilde prisionero en una figura de poder y respeto.

El Nacimiento de una Leyenda: La Creación del Personaje
El primer y más crucial paso para mejorar tu personaje ocurre antes de dar un solo paso en Seyda Neen: la creación del mismo. Durante el censo imperial, tomarás decisiones que definirán toda tu partida. No te apresures en este proceso, ya que una buena base lo es todo.
- Raza: Cada una de las diez razas de Tamriel tiene bonificaciones iniciales a ciertas habilidades y resistencias o poderes especiales. Un Bretón, por ejemplo, es una excelente opción para un mago por su resistencia a la magia, mientras que un Orco nace para ser un guerrero formidable con su habilidad de Furia de Berserker.
- Signo de Nacimiento: Tu signo astral te otorga una habilidad o bonificación permanente. El signo del Guerrero te da una bonificación a la probabilidad de acertar, el del Mago aumenta tu Magicka máxima, y el del Ladrón mejora tu capacidad de esquivar. Algunos, como El Atronach, ofrecen un poder inmenso (gran reserva de Magicka) a cambio de una desventaja significativa (no regenerar Magicka al descansar).
- Clase: Puedes elegir una clase predefinida (Guerrero, Mago, Ladrón, etc.) o, la opción más recomendada, crear una clase personalizada. Al crear tu clase, eliges tus dos atributos predilectos (Fuerza, Inteligencia, etc.) y, lo más importante, tus cinco habilidades principales y cinco habilidades menores. Las habilidades restantes se consideran misceláneas. Esta elección es fundamental para el sistema de niveles del juego.
Más Allá de la Espada: El Arte de Subir de Nivel
Morrowind se desmarca de otros RPG con su sistema de progresión. No ganas puntos de experiencia por matar enemigos o completar misiones de la forma tradicional. En su lugar, tu personaje avanza cuando aumentas el nivel de tus habilidades principales y menores un total de diez veces. Cada vez que esto ocurre, puedes descansar en una cama y subir de nivel.
Al subir de nivel, puedes aumentar tres de tus ocho atributos (Fuerza, Agilidad, Resistencia, etc.). Aquí reside uno de los secretos más importantes del juego: los multiplicadores de atributos. Si antes de subir de nivel has aumentado varias veces habilidades gobernadas por un atributo concreto (por ejemplo, Espada Larga, Hacha y Contundente, que dependen de la Fuerza), al subir de nivel podrás aplicar un multiplicador (x2, x3, x4 o hasta x5) a ese atributo, logrando un crecimiento mucho más rápido y eficiente. Un jugador estratégico planificará qué habilidades usar para maximizar estos multiplicadores en cada nivel, creando un personaje exponencialmente más poderoso.
El Camino del Gremio: Progresión Estructurada
Al principio, Vvardenfell puede parecer un lugar sin rumbo. Una de las mejores formas de ganar dinero, experiencia y equipo es unirte a las facciones. Los gremios y las Grandes Casas no solo te proporcionan un flujo constante de misiones, sino que también te ofrecen un camino claro para mejorar habilidades específicas.
- Gremio de Guerreros: Ideal para personajes de combate. Sus misiones, que empiezan con tareas sencillas como matar ratas, escalan hasta convertirte en un mercenario de renombre.
- Gremio de Magos: El hogar de los hechiceros. Te encomendarán recuperar artefactos, investigar fenómenos arcanos y crear pociones. Es la mejor vía para dominar las artes místicas.
- Gremio de Ladrones: Para los amantes del sigilo y la astucia. Mejorarás tus habilidades de Seguridad (abrir cerraduras), Discreción y Ladrón. Sus misiones a menudo entran en conflicto con las del Gremio de Guerreros, ¡así que elige tus lealtades con cuidado!
- Las Grandes Casas: Las facciones políticas de Morrowind (Hlaalu, Redoran y Telvanni). Solo puedes unirte a una. Cada una tiene su propia filosofía y tipo de misiones, que te sumergirán en la intrincada política de los Dunmer.
Unirse a estas facciones te dará acceso a entrenadores, mercaderes con objetos exclusivos y un sentido de propósito que te guiará en tus primeros pasos hacia la grandeza.
El Poder de la Palabra y la Sombra
Como bien insinúa la propia naturaleza del juego, el combate no siempre es la respuesta. Un personaje bien desarrollado en Morrowind es también un maestro de la influencia y el subterfugio. Habilidades como Elocuencia y Mercantil son increíblemente poderosas. Una alta Elocuencia te permite persuadir, intimidar o sobornar a casi cualquier personaje para obtener información vital o simplemente para que te aprecien más, abriendo nuevas opciones en las misiones. Por otro lado, la habilidad de Seguridad te permitirá abrir cofres con tesoros increíbles y acceder a zonas restringidas, mientras que la Discreción te convertirá en un fantasma capaz de robar objetos de valor sin ser visto.
Tabla Comparativa: Estilos de Juego Iniciales
| Arquetipo | Habilidades Principales Sugeridas | Raza Recomendada | Estilo de Juego |
|---|---|---|---|
| Guerrero Puro | Espada Larga, Armadura Pesada, Bloqueo, Armero, Atletismo | Nórdico, Orco, Guardia Rojo | Se enfoca en el combate directo. Aguanta mucho daño y lo inflige con armas cuerpo a cuerpo. Simple pero muy efectivo. |
| Mago de Batalla | Destrucción, Alteración, Misticismo, Encantamiento, Hacha | Bretón, Alto Elfo (Altmer) | Combina la magia ofensiva con el uso de armas y armadura. Un personaje versátil y poderoso a medio y largo plazo. |
| Agente Sigiloso | Discreción, Seguridad, Cuchilla, Arquería, Elocuencia | Elfo del Bosque (Bosmer), Khajiita | Evita el combate directo. Se especializa en el robo, el asesinato desde las sombras y la manipulación de NPCs. |
Preguntas Frecuentes (FAQ) para el Aventurero de Vvardenfell
¿Por qué fallo tantos ataques al principio?
A diferencia de los shooters, en Morrowind el hecho de que tu arma toque al enemigo no garantiza un golpe. La probabilidad de acertar se calcula en base a tu habilidad con el arma que usas, tu atributo de Agilidad y, muy importante, tu nivel de Fatiga (la barra verde). ¡Nunca entres en combate con la fatiga baja! Descansa o bebe una poción antes de luchar para maximizar tus posibilidades.
¿Cómo gano dinero fácilmente al principio?
La alquimia es una excelente fuente de ingresos. Recoge ingredientes como flores y hongos y combínalos para crear pociones. Muchas pociones sencillas se venden por un buen precio. Otra opción es explorar las tumbas ancestrales cercanas a las ciudades iniciales; suelen contener objetos de valor y enemigos de bajo nivel.
¿Puedo unirme a todos los gremios?
Sí, puedes ser miembro del Gremio de Guerreros, Magos y Ladrones al mismo tiempo, aunque en ciertos puntos sus misiones entrarán en conflicto y deberás tomar decisiones difíciles. Sin embargo, solo puedes unirte a una de las tres Grandes Casas (Hlaalu, Redoran o Telvanni) por partida.
¿Qué pasa si mato a un personaje importante?
Morrowind te da la libertad de matar a casi cualquier personaje. Si matas a alguien esencial para la trama principal, el juego te lo notificará con un mensaje ominoso: "Con la muerte de este personaje, el hilo de la profecía se ha roto. Restaura un juego guardado para restaurar el destino del mundo, o persiste en el mundo condenado que has creado". Podrás seguir jugando, pero no podrás completar la historia principal.
En definitiva, mejorar a tu personaje en Morrowind es un maratón, no un sprint. Requiere paciencia, curiosidad y una voluntad de sumergirse en su mundo. No temas experimentar, cometer errores y forjar tu propio camino. Cada habilidad que entrenas, cada facción a la que te unes y cada conversación que tienes te acerca un paso más a convertirte en la leyenda que Vvardenfell necesita o teme.
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