18/08/2018
Preguntar por el color del mole es como preguntar por el color del alma de México: no existe una sola respuesta. El mole no es un platillo, es una familia entera de salsas complejas, una sinfonía de sabores y aromas que varía de región en región, de pueblo en pueblo, e incluso de familia en familia. Lejos de ser una preparación monolítica, el mole se presenta en un deslumbrante espectro de colores que van desde el negro profundo y enigmático hasta el verde vibrante y el rojo encendido. Cada color cuenta una historia, un relato sobre la tierra, sus ingredientes y la sabiduría ancestral de quienes lo preparan. Es un legado culinario que se transmite de generación en generación, un verdadero tesoro de la gastronomía mundial.

Un Universo de Sabores y Colores
La diversidad de moles en México es asombrosa. Aunque los más conocidos son los siete moles de Oaxaca, la realidad es que existen decenas de variedades en todo el país. Cada uno posee una personalidad única, definida por la combinación de chiles, especias, semillas y otros ingredientes que lo componen.
- Mole Negro: Quizás el más icónico de Oaxaca, su color oscuro y sabor profundo provienen de una compleja mezcla de chiles (como el chilhuacle negro), especias, chocolate y pan tostado. Es una salsa elegante, agridulce y ligeramente picante.
- Mole Rojo o Coloradito: De un brillante color ladrillo, este mole suele ser más dulce y menos complejo que el negro. Utiliza chiles anchos y guajillos, y a menudo lleva chocolate y plátano macho para equilibrar los sabores.
- Mole Verde: Su color vibrante proviene de ingredientes frescos como el tomate verde (miltomate), cilantro, perejil y hojas de rábano o lechuga. Es un mole de sabor herbáceo, fresco y usualmente espeso gracias a la masa de maíz.
- Mole Amarillo: A diferencia de los anteriores, este mole no suele llevar chocolate. Su color se lo dan los chiles guajillos y costeños amarillos. Es más ligero y su sabor es distintivo, a menudo perfumado con hierba santa.
Esta es solo una pequeña muestra de la inmensa variedad que existe. Hay moles blancos (de piñones y almendras), moles rosas, manchamanteles (con frutas) y un sinfín de creaciones locales que demuestran la inagotable creatividad de la cocina mexicana.

El Tesoro de la Sierra Oaxaqueña: El Mole Amarillo de Papa
En el corazón de la Sierra Norte de Oaxaca, en pueblos como San Antonio Cuajimoloyas, se cocina una versión única y conmovedora del mole amarillo. Este platillo es mucho más que una receta; como lo describen sus guardianes, “mantiene la sabiduría y la herencia de las bisabuelas y tatarabuelas”. Su característica más distintiva y esencial es que se espesa con papa local, y no con masa de maíz, una práctica común en el Valle de Oaxaca. Este simple cambio transforma por completo la textura y el sabor, creando una experiencia culinaria única.
Este mole es un reflejo directo de su entorno. Se cocina con los alimentos que se siembran y se cosechan en el pueblo, en las montañas de la sierra. En temporada de lluvias, se enriquece con hongos silvestres, conectando aún más el platillo con los ciclos de la naturaleza. Para quienes crecieron con él, su sabor es pura nostalgia y confort. Como bien lo expresa una voz local: “El amarillo de papa me recuerda a mi abuela, sabe a un abrazo cálido en medio de la tormenta.”
Ingredientes: El Alma del Mole Amarillo
Para preparar este mole se necesitan ingredientes frescos y llenos de sabor, muchos de ellos tostados o asados para despertar sus aromas. La receta se puede adaptar con carne de res, pollo o, para una versión vegetariana, con hongos de temporada.

Ingredientes Principales:
- Carne de res o pollo en piezas, o en su defecto, hongos silvestres de temporada.
- Papas (el ingrediente estrella para espesar y añadir en bolitas).
- Hojas de hierba santa para perfumar.
Para la Salsa:
- Chiles guajillos o costeños amarillos, sin semillas.
- Miltomates (tomates verdes pequeños).
- Ajos y cebolla.
- Ajonjolí.
- Canela en rama.
- Pan molido (o pan de yema tostado).
- Especias: comino, tomillo y orégano.
- Aceite o manteca para sazonar.
- Sal al gusto.
Receta Paso a Paso: Cocinando un Legado
Preparar este mole es un ritual que requiere paciencia y cariño. Cada paso es importante para construir las capas de sabor que lo hacen tan especial.
- Cocción de la Base: El primer paso es poner a cocer la carne (res o pollo) o los hongos en una olla con suficiente agua y un poco de sal. El caldo resultante será la base de nuestro mole.
- La Papa, el Corazón del Mole: Mientras la carne se cuece, lava bien las papas y ponlas a hervir en una olla aparte hasta que estén suaves. Una vez cocidas, pélalas. Muele la mayoría de las papas hasta obtener un puré rústico y resérvalo. Con el resto, forma pequeñas bolitas de papa que se añadirán al final.
- Preparación de la Salsa: Este es el paso donde se crea la magia. Pela los ajos y corta la cebolla. En un comal o sartén seco, asa los ajos, la cebolla, el ajonjolí y la canela hasta que desprendan su aroma. Ten cuidado de no quemarlos. Muele estas especias asadas junto con el pan molido, el comino, el tomillo y el orégano. Por otro lado, asa ligeramente los chiles sin semillas y cuece los miltomates hasta que cambien de color.
- Licuado y Sazonado: Integra en la licuadora los chiles asados, los miltomates cocidos y la mezcla de especias molidas. Añade un poco del caldo de la cocción de la carne y sal. Licúa hasta obtener una salsa homogénea y tersa. Cuela la salsa para retirar cualquier resto de piel o semillas. En una cazuela, calienta un poco de aceite o manteca y vierte la salsa colada para sazonarla, moviendo constantemente durante unos minutos.
- El Ensamblaje Final: Cuando la carne o los hongos estén cocidos, vierte la salsa sazonada en la olla. Agrega una o dos hojas de hierba santa para que suelten su perfume anisado. Deja que todo hierva junto por unos minutos.
- El Toque Maestro: Una vez que el mole esté hirviendo, es momento de agregar el puré de papa poco a poco, sin dejar de mover con una cuchara para que no se pegue en el fondo. Verás cómo la salsa comienza a espesar y a adquirir una textura cremosa. Es crucial mover constantemente. Cuando alcance el espesor deseado, agrega las bolitas de papa que formaste. Prueba y ajusta de sal si es necesario. Sirve caliente, acompañado de arroz blanco.
La Clave del Sabor: ¿Por Qué Papa y no Masa?
El uso de la papa como espesante es la firma de este mole serrano y lo distingue de muchas otras versiones. Esta elección, dictada por la agricultura local, tiene un impacto profundo en el resultado final.

| Característica | Mole Amarillo (con Papa) | Moles Tradicionales (con Masa) |
|---|---|---|
| Espesante | Papa nativa molida | Masa de maíz nixtamalizado |
| Textura | Cremosa, suave y más ligera al paladar | Más densa, a veces con una ligera granulosidad |
| Sabor | Aporta un dulzor sutil y terroso de la papa | Aporta el sabor inconfundible y profundo del maíz |
| Origen de la Técnica | Tradición de la Sierra Norte de Oaxaca | Práctica común en el Valle de Oaxaca y otras regiones de México |
Preguntas Frecuentes
- ¿El mole amarillo siempre es picante?
- No necesariamente. El nivel de picante depende de la cantidad y tipo de chiles utilizados. En esta receta, al quitar las semillas y venas de los chiles, se controla gran parte del picor, enfocándose más en el sabor del chile que en su ardor.
- ¿Puedo hacer esta receta completamente vegana?
- ¡Por supuesto! La receta original ya sugiere el uso de hongos de temporada como una alternativa a la carne. Simplemente asegúrate de usar un caldo de verduras como base y aceite vegetal en lugar de manteca para sazonar la salsa.
- ¿Qué es la hierba santa y con qué la puedo sustituir?
- La hierba santa (o acuyo) es una planta aromática muy usada en el sur de México. Su sabor es muy particular, con notas de anís, eucalipto y pimienta negra. Es difícil de sustituir, pero si no la encuentras, podrías usar una mezcla de hojas de aguacate con un toque de anís, aunque el sabor no será idéntico.
- Mi mole quedó muy espeso, ¿cómo lo arreglo?
- Si tu mole espesó demasiado, simplemente agrega un poco más del caldo donde cociste la carne o un poco de agua caliente, poco a poco y sin dejar de mover, hasta que alcance la consistencia deseada.
En definitiva, el color del mole es el color de la diversidad, de la tierra y de la historia. El mole amarillo de papa de la Sierra de Oaxaca es un ejemplo perfecto de cómo un platillo puede encapsular la identidad de una comunidad, adaptándose a su entorno y transformando ingredientes humildes en una experiencia culinaria sublime. Cocinarlo no es solo seguir una receta, es participar en una tradición viva que sabe a hogar y a un cálido abrazo.
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