21/09/2019
Algunos RPG te hacen sentir poderoso al derrotar a jefes colosales o al tomar decisiones que cambian el destino de reinos. En Divinity: Original Sin, ese poder se siente de una forma mucho más íntima y personal: se trata de descubrir cómo afectas al mundo con cada pequeña acción. La primera vez que te das cuenta del potencial que tienes a tu disposición es un momento mágico. Quizás sea cuando usas un simple hechizo de lluvia para apagar las llamas de un barco en el pueblo inicial de Cyseal. Sin misiones que te lo indiquen, sin NPCs insistentes, simplemente porque parece lo correcto. Y cuando los marineros rescatados te vitorean, entiendes la esencia de este juego: la libertad de experimentar y ser recompensado por tu ingenio. Este es el corazón que late durante las más de 60 horas de una aventura inolvidable.

Un Homenaje a los Clásicos con Sabor Moderno
A pesar de su nombre, la originalidad en el estilo fundamental de juego de rol no parece haber sido la prioridad principal de Larian Studios. En su lugar, se han centrado en avivar con maestría las llamas de la nostalgia. Divinity: Original Sin es el tipo de juego que muchos esperaban cuando se anunciaron las versiones mejoradas de clásicos como Baldur's Gate. Recubre esa experiencia que enganchó a toda una generación al legado de Dungeons & Dragons con gráficos ricos y modernos, y una relevancia contemporánea.
Todo está aquí: la perspectiva isométrica desde la que sigues a tus cuatro aventureros como si fueran piezas de un juego de mesa, el combate por turnos y menús complejos que parecen requerir más habilidad que blandir una espada. Para cualquiera con buenos recuerdos de esos RPG, solo esto ya haría de Original Sin un juego atractivo. Afortunadamente, es mucho más que eso. La historia principal, que gira en torno a dos "Cazadores de la Fuente" que rastrean a villanos que usan una magia prohibida llamada "Sourcery", funciona como un gran telón de fondo. Al igual que en gigantes del género como Skyrim o Mass Effect, la trama de salvar el mundo nunca ahoga la experiencia de las misiones secundarias y las actividades que te encuentras por el camino.
Un Mundo Vivo Lleno de Humor y Decisiones Morales
Gran parte del atractivo de las misiones de Original Sin proviene de la forma en que Larian las salpica de humor, sutiles referencias a la cultura pop y pequeños conflictos con los NPCs. Estos conflictos a menudo se resuelven con un minijuego virtual de Piedra, Papel o Tijera, proporcionando un desvío bienvenido, especialmente cuando los dos personajes principales pueden discutir sobre los méritos de sus acciones en una misión clave. Esto es particularmente brillante en el modo cooperativo en línea, inyectando una dosis de rol puro más allá del combate.
Las misiones en sí mismas son aventuras bien escritas que tratan con conflictos como antiguas rencillas de sangre y tensiones raciales. ¿Ayudas a un elfo cuya familia fue asesinada por orcos a matar a un descendiente inocente de la tribu, intentas disuadirlo o lo engañas para que se vaya? Las misiones están llenas de este tipo de grandes elecciones morales, y la mayoría tienen dos o más resultados posibles que realmente te hacen sentir que tienes el control sobre el destino de los personajes y sus consecuencias.
El Combate: Un Ajedrez Elemental
Es en el combate donde Divinity: Original Sin se despoja de su manto de tradición y brilla con luz propia. Hay un eco de juegos como Magicka en su uso intensivo de combinaciones elementales y de hechizos para lograr efectos devastadores, pero Larian lo integra en cada momento para crear oportunidades de control de masas y ventajas ambientales que exigen un trabajo mental incluso en el modo de dificultad más fácil. El combate es puramente táctico y por turnos.
Mi truco con la lluvia en el barco fue solo el comienzo. Los encuentros futuros rara vez te lo pondrán tan fácil. Puede que tengas que disipar una nube de veneno con un hechizo de fuego, y luego apagar las llamas con otra ráfaga de lluvia para despejar el camino. A veces los planes pueden salir mal, como cuando descubres que has lanzado un hechizo eléctrico sobre un enemigo que estaba en un charco que se extendía hasta tus propios pies. Y lo mejor de todo: los enemigos pueden usar estas mismas combinaciones de hechizos contra ti. Es una dinámica táctica brillante que logra mantener cada encuentro fresco y memorable, incluso después de muchas horas.

| Característica | RPG Tradicional | Divinity: Original Sin |
|---|---|---|
| Interacción con el Entorno | Limitada a puntos específicos de misión. | Casi cualquier objeto puede ser manipulado. El entorno es un arma. |
| Combate | A menudo basado en estadísticas y equipo. | Basado en sinergias elementales, posicionamiento y creatividad. |
| Progresión de Misiones | Lineal, con marcadores claros de objetivo. | No lineal, a menudo sin guías, fomentando la exploración y la deducción. |
| Cooperativo | Generalmente una experiencia para un solo jugador. | Diseñado desde cero para dos jugadores, con diálogos y decisiones compartidas. |
La Recompensa de Aprender (Sin que te lleven de la mano)
Hay que decirlo claro: el juego no te lleva de la mano. Pasé las primeras 10 horas tratando de entender el sistema de combate, sin mencionar otros trucos inesperados como usar un hechizo para quemar puertas cerradas en lugar de desgastar la durabilidad de un arma golpeándolas. Hay un tutorial que cubre lo básico, pero el resto se caracteriza por una audaz falta de ayuda, casi al nivel de un Dark Souls. Esto crea algunos problemas molestos, como un diario de misiones escaso que rara vez alude a cómo una misión puede estar conectada con otra, o un inventario algo torpe que exige un constante malabarismo de objetos entre cuatro miembros del equipo.
Al mismo tiempo, esta falta de guía es también una de sus mayores virtudes. La experimentación es clave. Cuando descubrí que podía robar una casa usando a un miembro del grupo para distraer al dueño en una conversación mientras otro saqueaba sus objetos de valor, la sensación fue fantástica. Dejando a un lado los problemas con el inventario y algún objetivo de misión vago, el desafío de aprender los sistemas de Original Sin fue una gran parte de por qué lo disfruté tanto. Me obligó a pensar en mis acciones y elecciones, algo que no se puede decir de muchos RPG contemporáneos. La opción de reiniciar tus habilidades no aparece hasta muy tarde en la campaña, lo que me obligó a empezar de nuevo varias veces hasta que encontré una pareja de Cazadores de la Fuente adecuada para los desafíos. Fue un trabajo duro, pero deliciosamente satisfactorio cuando las piezas finalmente empezaron a encajar.
Preguntas Frecuentes
¿Es Divinity: Original Sin un juego por turnos?
Sí, absolutamente. Su combate es una de sus características más aclamadas, siendo puramente táctico y por turnos, donde el posicionamiento y el uso inteligente del entorno y los elementos son cruciales para la victoria.
¿Necesito haber jugado otros juegos de la saga Divinity?
No, para nada. Aunque comparte el mismo universo, la historia de Original Sin es completamente independiente. Es un punto de entrada perfecto a la saga y puede disfrutarse plenamente sin ningún conocimiento previo.
¿Es un juego difícil para principiantes en el género RPG?
Tiene una curva de aprendizaje pronunciada debido a su filosofía de no guiar al jugador. Sin embargo, sus sistemas son lógicos y extremadamente gratificantes una vez que los dominas. Además, cuenta con varios niveles de dificultad para que puedas ajustar la experiencia a tu gusto.
¿El modo cooperativo es una parte importante del juego?
Totalmente. El juego fue diseñado desde sus cimientos para ser una experiencia cooperativa. Permite que dos jugadores controlen a los dos protagonistas, tomen decisiones de forma independiente e incluso discutan entre ellos dentro del juego, resolviendo sus disputas con un minijuego. Jugarlo con un amigo es una de las mejores experiencias que ofrece el género.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Divinity: Original Sin - ¿Por qué debes jugarlo? puedes visitar la categoría Juegos.
