30/07/2023
Muchos juegos de estrategia histórica nos invitan a construir imperios gloriosos, a llevar a nuestra facción desde sus humildes orígenes hasta la dominación mundial. Pero, ¿qué sucede cuando el objetivo no es construir, sino simplemente sobrevivir? Esta es la escalofriante premisa de Total War: ATTILA, una entrega que sumerge al jugador en uno de los períodos más turbulentos y desesperados de la historia humana. La pregunta clave que define toda la experiencia es: ¿cuándo tiene lugar exactamente? La respuesta es tan precisa como aterradora: el juego comienza en el año 395 d.C., un momento de fractura, caos y el preludio de un cataclismo que cambiaría Europa para siempre.

El Año 395 d.C.: Un Mundo al Borde del Colapso
Elegir el año 395 d.C. como punto de partida no es una decisión arbitraria por parte de los desarrolladores de Creative Assembly. Es, de hecho, un año de una importancia capital. En enero de ese año, fallece el emperador Teodosio I, el último hombre que gobernó sobre un Imperio Romano unificado. A su muerte, su vasto dominio se divide permanentemente entre sus dos hijos: Arcadio en el Este, con capital en Constantinopla, y Honorio en el Oeste, con capital en Rávena. Este evento, conocido como la división final del Imperio Romano, marca el inicio de dos trayectorias muy diferentes y, para Occidente, el comienzo de su inexorable declive.
El jugador se encuentra con un Imperio Romano de Occidente sobredimensionado, corrupto, con una economía en ruinas y fronteras asediadas por innumerables tribus "bárbaras". El Imperio Romano de Oriente, aunque en una posición algo más favorable, también se enfrenta a amenazas significativas, como el emergente Imperio Sasánida en Persia. El mundo conocido está en un punto de inflexión, un polvorín a punto de estallar, y el jugador es arrojado directamente al centro de la explosión.
Más Allá de una Fecha: La Atmósfera de la Edad Oscura
Total War: ATTILA no solo se ambienta en un año específico, sino que captura magistralmente la atmósfera de toda una era: la Antigüedad Tardía y los albores de la Edad Oscura. El juego utiliza mecánicas innovadoras para reflejar la desesperación de la época:
- Cambio Climático: A medida que avanza la campaña, el mundo se enfría. Los inviernos se vuelven más duros, lo que reduce la fertilidad de las tierras y provoca hambrunas generalizadas. Esto obliga a las facciones a migrar en busca de sustento, creando una presión constante sobre los recursos y los territorios.
- Enfermedad y Sanidad: La miseria es omnipresente. La falta de higiene y la concentración de ejércitos y refugiados propagan enfermedades devastadoras que pueden diezmar a tus poblaciones y ejércitos si no se gestionan adecuadamente.
- Mecánicas de Horda: Muchas facciones, como los Godos, Vándalos y, por supuesto, los Hunos, no comienzan con asentamientos fijos. Operan como hordas migratorias, viviendo de los saqueos y buscando un lugar donde establecerse. Esto crea un estilo de juego dinámico y destructivo.
- El Fuego y la Destrucción: A diferencia de juegos anteriores, en Attila puedes arrasar por completo los asentamientos, dejando solo ruinas humeantes. Esta mecánica refleja la brutalidad de la época y el objetivo de muchas tribus, que no buscaban conquistar, sino simplemente destruir y seguir adelante.
Todo en el juego, desde la paleta de colores sombría y desaturada hasta la música ominosa, está diseñado para transmitir una sensación de fin del mundo, de que la civilización está al borde del abismo y que la supervivencia es la única victoria posible.
Los Protagonistas del Apocalipsis
La campaña comienza antes de la llegada del hombre que da nombre al juego, pero su sombra se cierne sobre todo el mapa. Atila el Huno nacerá durante la partida y se convertirá en una fuerza imparable, el verdadero "Azote de Dios". Mientras tanto, el jugador puede elegir entre una variedad de facciones con desafíos únicos:
- Imperio Romano de Occidente: La experiencia de supervivencia definitiva. Comienzas con un territorio inmenso pero ingobernable, plagado de corrupción, desorden público y amenazas en cada frontera. Tu objetivo es simple: aguantar la tormenta.
- Imperio Romano de Oriente: En una posición más fuerte que su contraparte occidental, pero lejos de ser segura. Deberás lidiar con los Sasánidas, las tribus del Danubio y la inevitable llegada de los Hunos.
- Reinos Bárbaros y Tribus Migratorias: Jugar como los Visigodos, Ostrogodos, Vándalos o Alanos ofrece una experiencia completamente diferente. Eres un pueblo sin hogar, buscando un lugar donde asentarte en las ricas pero decadentes tierras del Imperio Romano.
- Imperio Sasánida: La otra gran superpotencia de la época, con sus propios desafíos y la oportunidad de explotar la debilidad de Roma.
Tabla Comparativa: Ambientación de Total War: Attila vs. Otros Títulos Históricos
Para poner en perspectiva la época de Attila, es útil compararla con otras entregas populares de la saga Total War.
| Juego | Período de Inicio | Época Histórica | Tema Central |
|---|---|---|---|
| Rome II: Total War | 272 a.C. | República Romana | Expansión y Conquista |
| Total War: ATTILA | 395 d.C. | Antigüedad Tardía / Caída de Roma | Supervivencia y Apocalipsis |
| Medieval II: Total War | 1080 d.C. | Alta Edad Media | Guerra Santa y Feudalismo |
| Empire: Total War | 1700 d.C. | Siglo de las Luces | Colonialismo y Guerra Global |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿En qué año exacto comienza la gran campaña de Total War: Attila?
La campaña principal comienza en el año 395 d.C., inmediatamente después de la muerte del emperador Teodosio I y la división del Imperio Romano en las mitades Occidental y Oriental.
¿Aparece Atila el Huno desde el principio del juego?
No. Atila no es un personaje jugable ni está presente al inicio de la campaña en el 395 d.C. Él nace durante el transcurso de la partida y, al alcanzar la mayoría de edad, se convierte en el líder de los Hunos, desatando un evento de fin de juego conocido como "El Azote de Dios", donde lidera hordas masivas y extremadamente poderosas que arrasan el mapa.
¿Qué tan históricamente preciso es el juego?
Total War: ATTILA se toma muy en serio su ambientación. El punto de partida, las facciones presentes, las tensiones geopolíticas y los desafíos generales como las migraciones y la decadencia de Roma están muy bien fundamentados históricamente. Sin embargo, como en todos los juegos de Total War, el desarrollo de la partida es un "sandbox" histórico, lo que significa que el jugador puede cambiar el curso de la historia y crear resultados alternativos.
¿Es Total War: Attila una expansión de Rome II?
No, es un juego independiente y completo. Aunque utiliza una versión mejorada y modificada del motor gráfico de Rome II, presenta mecánicas, facciones y una atmósfera completamente nuevas y distintas, centradas en la supervivencia en lugar de la construcción de imperios que caracterizaba a su predecesor.
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